Brian Shaw, la apuesta lógica

    “Su vacío es tremendo. Se le echará de menos en momentos de la temporada. El nuevo entrenador tendrá mucha responsabilidad porque deberá llenar un hueco muy grande”. Son palabras de en la excelente entrevista que Jesús Sánchez realizó para Marca hace unos días en Los Ángeles. Habla de la impronta que ha dejado en las entrañas del Staples Center. Una retirada anunciada, pero igualmente traumática para la franquicia californiana, a la que no se le permite fracasar. Quizá por ello la cúpula de los , formada por el doctor Jerry Buss, su hijo Jim y el General Manager , , trabaja desde hace días en la confección de una lista de candidatos que estén capacitados para dirigir el primer proyecto de L.A. en la búsqueda del anillo número 17.

    De forma casi oficial, los Lakers ya han mostrado su interés por contactar con , el hombre de las 945 victorias en 20 temporadas NBA. Adelman, que ya ha dirigido a Houston, Portland, Golden State y Sacramento, cumplirá 65 años el próximo mes de junio. Su método y estilo poco o nada tienen que ver con el de Phil Jackson pero, sin duda, se trata de un técnico con la experiencia necesaria para gobernar con cierta autoridad una plantilla plagada de egos y con ansias de reivindicarse tras el 4-0 ante Dallas. Otro de los nombres que suena con fuerza en la Avenida Figueroa es el de . Ya dirigió a los Lakers entre 1990 y 1992. De hecho, disputó las Finales del 91 contra Chicago Bulls, año en el que conquistó su primer anillo de campeón. En L.A. se asegura que Dunleavy es el favorito de Jim Buss, vicepresidente y hombre más influyente de la franquicia. Él será el responsable de elegir entrenador. Jim tendrá que decidir si hay reconstrucción o continuismo. Para la primera de las alternativas, Adelman y Dunleavy no son los únicos nombres de los que se habla a orillas del pacífico. o Jeff Van Gundy también serán sondeados en las próximas horas para conocer su disposición a aceptar el cargo de técnico en Lakerland.

    Otros nombres parecen directamente descartados ya que los Lakers han manifestado públicamente su negativa absoluta a pagar a otras franquicias (via picks del Draft o en cash por fichar a un entrenador con contrato en vigor. Es el caso de Byron Scott (Cleveland Cavaliers) o Nate McMillan (Portland ).

    Si el debate interno en las oficinas del Staples Center evoluciona hacia una apuesta decidida por el continuismo, será el escogido. De hecho, sería la alternativa perfecta para los Lakers que vienen. Ninguno de los técnicos sondeados en las últimas horas ofrece garantías al cien por cien. Es más, tras casi una década aplicando el triángulo ofensivo de Tex Winter, podría resultar traumático un cambio radical en el rumbo del equipo. Una transición hacia otra filosofía, hacia un modelo diferente de juego no garantiza resultados inminentes. Y en L.A. la paciencia simplemente no existe. Menos aún tras un 4-0 contra Dallas. Hollywood clama venganza. Y exige que la franquicia esté en condiciones de luchar por el anillo la próxima temporada. Si Buss y Kupchak optan por mantener el núcleo del equipo actual (Kobe-Pau), aún traspasando a o Andrew Bynum, la elección de Shaw se antoja la más adecuada. Controla a la perfección a los jugadores, tiene su respeto y conoce el juego: 15 años como profesional y desde su retirada en 2003 ha crecido de forma incesante como asistente de Phil Jackson. Se ha sentado a la derecha del Maestro en cientos de noches. Es el ungido. El hombre designado por PJ para sucederle en Lakerland tras su abdicación anunciada. Además, su nombramiento tendría el beneplácito de . No se puede pedir más.

    La duda que nos queda es si los Buss, quienes no han tenido relación alguna con Phil Jackson en los últimos años, van a querer apostar por un entrenador jefe novato y que puede significar que la sombra de Jackson aún planee sobre la pista del Staples.


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