En principio, Celtics favoritos. Pero nunca se sabe

Celtics – Knicks: rivalidad renovada

¿Es una rivalidad?”, fue la respuesta que dio a principios de esta temporada , diluyendo cualquier noción de rivalidad entre su equipo y los New York . Pierce ha jugado para los toda su carrera, desde 1998, periodo en el que ni una sola vez ambas franquicias se han encontrado en la post-temporada, el lugar donde las rivalidades nacen y se desarrollan. Porque ésta no está, ni mucho menos, muerta. “No sabía que había una rivalidad entre nosotros”, terminó apostillando Pierce aquel día ante los periodistas.

De hecho, la última vez que Celtics y Knicks se encontraron en unos Playoffs fue en la primavera de 1990, cuando Pierce tan solo tenía 12 años y seguía con devoción a Los Angeles Lakers.

Los Knicks se llevaron aquella serie a cinco partidos de ahora hace 21 años después de remontar un 0-2 en contra ganando el quinto y último encuentro en el Boston Garden, lo que rompía una racha de seis años (y 26 partidos) de imbatibilidad de los verdes en su antigua casa ante New York.

Aquella plantilla knickerbocker incluía a tres jugadores que ahora son asistentes de alguna franquicia NBA (Patrick Ewing, Maurice Cheeks y Charles Oakley), un antiguo GM de la Liga (Kiki Vandeweghe), un jugador cuyo hijo juega ahora en la NBA (Gerald Wilkins) y un analista de televisión (Mark Jackson).

En otras palabras, muchísimas cosas han pasado desde la última vez que ambas franquicias se encuentran con todo en juego. Pero por fin se cruzan de nuevo, empezando este próximo fin de semana cuando Boston reciba a New York en el TD Banknorth Garden para el Game 1 de la primera ronda de la serie. Caras nuevas como las de Amar’e Stoudemire, Carmelo Anthony o Rajon Rondo continuarán la narrativa historia que un día empezaron Max Zaslofsky y Bob Cousy ahora hace 60 años, y que después continuaron nombres del enorme tamaño de Walt Frazier, Bill Russell, Kevin McHale, Bil Bradley, Willis Reed, Larry Bird o Patrick Ewing.

Durante la gran parte de esta dos últimas décadas, Knicks y Celtics han ido zigzagueando con la relevancia, pese a ser ambas dos de las franquicias que sobreviven al nacimiento de la NBA allá por los años ’40. New York batió a Boston (2-0) la primera vez que se encontraron ambos equipos en post-temporada. Era 1951 y Zaslofsky, un base que provenía de Brooklyn, promedió 17,9 puntos por partido en aquella serie. En los siguientes 49 años, Celtics y Knicks se enfrentaron en 12 series de Playoffs, llevándose los verdes siete de ellas. Quizá no sea un New York Yankees v. Boston Red Sox, pero Knicks v. Celtics es una rivalidad que resuena a fuerte volumen.

En 1969, Boston Celtics era poco menos que el pilar sobre el que se sustentaba toda la NBA. Aquella primavera, los C’s derrotaron a los Bockers en seis partidos en las Finales de Conferencia, para acabar también batiendo a Los Angeles Lakers en las Finales. Bill Russell, por aquel entonces jugador-entrenador de Boston y máximo estandarte de la excelencia deportiva en Estados Unidos, se retiró justo después, y los New York Knicks, consecuencia de ello o no, ganaron su primer anillo de la NBA justo un año más tarde.

El segundo y último anillo de la franquicia naranja y azul guardaría también estrecha relación con los Celtics, pues para llegar (y ganar) las Finales de 1973 ante Lakers, los Knicks tuvieron que deshacerse de Boston en unas apasionantes Finales del Eastern en las que, después de que los C’s se llevaran el Game 5 y Game 6, Walt Frazier guió a New York hacia una decisiva victoria en el Game 7, de nuevo, en el mítico Boston Garden.

Un década después, en 1984, los 29,1 puntos que promedió en la serie Bernard King ayudaron a los Knicks a llevar a Boston hasta el séptimo partido, aunque los Celtics acabarían llevándose el gato al agua. Y así es como llegamos, seis años más tarde, al último emparejamiento entre estos dos viejos colosos. En 1990, los Celtics de Bird y McHale eran claramente superiores a New York y empezaron comandando la serie 2-0 con victoria por 29 puntos de diferencia incluida. Patrick Ewing anotó 77 puntos entre los dos siguientes partidos en la Gran Manzana y los Knicks consiguieron empatar la serie. En el entonces decisivo Game 5 de nuevo en el Boston Garden, Maurice Cheeks (llegado a la franquicia neoyorkina tan solo meses antes) anotó ocho de sus diez tiros de campo al tiempo que repartió siete asistencias para el 114-121 final, una de las derrotas más dolorosas que jamás ha sufrido la franquicia del trébol.

Muchas cosas han pasado, pero la vieja y más legendaria rivalidad en la Conferencia Este tan solo estaba hibernando. Este fin de semana por fin se despierta 21 años después, con Walt Frazier ahora en el papel de analista para la MSG Network de los Knicks, pero con el mismo espíritu que emanan sus palabras de anteayer: “lo único verde que me gusta es el dinero”.


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