Historias del Draft (II): Los horribles inicios de los Jazz

Posiblemente, si existe una franquicia fiable hoy día a la hora de seleccionar en el , esa es Utah . La franquicia viene acertando con elecciones tradicionalmente bajas desde mediados de los 80, obteniendo en puestos fuera de Lotería a jugadores como John Stockton, Karl Malone, Andrei Kirilenko, Paul Millsap, Roney Brewer, etc. Además, las pocas opciones de elegir en posiciones altas se saldaron con buenos resultados (Deron Williams), lo cual ha llevado a que esta franquicia de un pequeño mercado como es Salt Lake City haya logrado mantener la competitividad ante la negativa de muchos jugadores a jugar allí. Pero no siempre fue así.

Habría que remontarse a los inicios de la franqucia en la NBA. Recién aterrizados, los nuevos New Orleans Jazz tuvieron claro que su primera gran estrella debía ser aquel jugador que hizo las delicias de los aficionados a nivel NCAA, Pete Maravich, una leyenda en Lousiana State. Para atraer al mágico jugador desde Atlanta, los Jazz decidieron enviar a Bob Kauffman y Dean Meminger, ambos llegados en el Draft de expansión ese mismo día. Ni Kauffman, que había disputado alguna buena temporada en los Braves, ni Meminger, un marginal de los Knicks campeones en el 73, podían igualarse al talento que supondría la llegada de “Pistol Pete”. Pero la cara oculta de este traspaso fueron las elecciones en el Draft que New Orleans mandó a los Hawks.

Para cuadrar el traspaso se envió la primera elección del Draft que tendrían los Jazz unos meses más tarde. La posición que le tocó a Atlanta fue un número 10 que gastaron en Mike Sojourner, pero por detrás suya aún quedaban por ser elegidos Jamal Wilkes y Maurice Lucas. Otra de las elecciones traspasadas fue el número 1 de 1975, con el que Atlanta seleccionó a David Thompson, a pesar de que el jugador desde el primer momento se decidió por Denver Nuggets, tanto en ABA como en NBA. En ese mismo Draft, New Orleans había traspasado a los Hawks su elección de segunda ronda, con la que Atlanta eligió a Bill Willooughby, un jugador desconocido, pero por detrás suya aún quedaban por salir Gus Johnson y World B. Free. Por último, además de una tercera ronda de 1980, Jazz dejaba a los Hawks una segunda ronda de 1976, elección que posteriormente los Hawks traspasaron a Milwaukee y que serviría a los Bucks para elegir a Alex English. Demasiados nombres ilustres a cambio de un jugador que nunca consiguió meter al equipo en Playoffs, a pesar del impacto que tuvo en la grada.

Pero si hay un movimiento que cambió la historia de la franquicia y posiblemente de la NBA, fue la contratación de Gail Goodrich. El mítico base de UCLA se encontraba en la cuesta final de su carrera, en su segunda etapa con Lakers, cuando en 1976 se convirtió en Agente Libre. Los Jazz decidieron firmarle un contrato por 3 años a un hombre que por entonces contaba con 33 años. En aquel momento, las reglas de la NBA compensaban al antiguo equipo de un jugador veterano con elecciones en el Draft del equipo receptor, en este caso los Jazz. Estas selecciones del Draft incluían la primera ronda del 77, que acabó siendo un número 6 que los Lakers emplearon en Kenny Carr. Justo por detrás, en el número 7, los Nets elegían a Bernard King, los Sonics con el 8 a John Sikma y con el 12 los Celtics a Cedric Maxwell. La siguiente ronda entregada sería la primera del 78, que acabó siendo un número 8 que posteriormente Lakers traspasó a Celtics. Con esta elección Boston eligió a Freeman Williams, que disputó buenas temporadas en Clippers, aunque en ese momento aún estaban disponibles Reggie Theus (2 veces All-Star) o Mike Mitchell (1 vez All-Star, 19’8 puntos de media en su carrera). Además, se incluía una segunda ronda del 80.

Pero sin duda, la elección que pasará la historia será esa primera ronda del Draft entregada en 1979. Los Jazz acumulaban tres temporadas en que ni Goodrich ni Maravich, por problemas físicos, podían hacer cambiar el rumbo de una franquicia acostumbrada a las derrotas y que tuvo su momento culminante en la 78-79, en la que obtuvo el peor récord de la Liga (26-56). Chicago había sido el peor equipo del Este y por aquel entonces, hasta la introducción de la Lotería del Draf en 1985, qué equipo elegía en primera posición se sorteaba con el lanzamiento de una moneda. El lado ganador de la moneda otorgó que el número 1 del Draft del 79 sería, como consecuencia de la contratación de Goodrich, para Los Angeles Lakers, que se decidirían por el base que había guiado a Michigan State al título nacional, Earvin “Magic” Johnson. Como compensación, además de Goodrich, los Jazz recibieron una segunda ronda del 77 de Lakers (que gastaron en Essie Hollins, con James Edwards o Eddie Johnson aún elegibles) y la primera ronda del 78, que acabaría siendo traspasado a Hawks por Joe Meriweather. Vaya siguiendo los nombres en negrita.

Otra de las historias más rocambolescas de los inicios de los Jazz tuvo como protagonista a otro de los más grandes de todos los tiempos, . Años antes de que Utah juntara a dos Malone, (Karl y Jeff), el más grande embajador de ese apellido estuvo a punto de ser jugador de los Jazz. En 1975, ante la cada vez más acusada crisis económica en la ABA, la NBA decidió organizar un Draft Suplementario, en Diciembre, donde resultarían elegidos aquellos jugadores que jugaban en la ABA y que no habían sido elegidos en el Draft de la NBA por estar aún clasificados como “underclassmen”, es decir, que aún no habrían cubierto el ciclo universitario, requisito imprescindible para ser drafteado. Eran 5 los jugadores en esa lista, entre los cuales destacaba Moses Malone, que había dado el salto directamente desde el instituto a profesionales firmando por los Utah Stars en 1974 y vendido a los St. Louis Spirits con la desaparición de los primeros. New Orleans, que había registrado el peor récord de la NBA en su año de debut, tuvo el privilegio de obtener el número 1, con el que seleccionaría a Malone. Sin embargo, el requisito era deshacerse de su primera ronda en el Draft ordinario de 1976. Los Jazz había traspasado esa elección a Phoenix Suns en el traspaso de Near Walk y posteriormente la franquicia de Arizona traspasó esta elección a Buffalo, que acabó seleccionando a Adrian Dantley. Por suerte, el jugador acabó años después en los Jazz para convertirse en su primera gran estrella, aunque su llegada en 1976 habría cambiado la historia. Por lo tanto, sin elección de 1976, los Jazz perdían la de 1977.

Cuando en Junio de 1976 la fusión ABA-NBA iba a producirse, la franquicia se dispuso rápidamente a cerrar la contratación de Moses Malone. Sin embargo, por diferencias económicas con el jugador: “un jugador muy caro y una franquicia muy pobre”, como afirmaba el entonces General Manager de Jazz Sheldon Beychok. Una vez llegada la fusión de las dos ligas profesionales de baloncesto y sin haber llegado Malone a un acuerdo con los Jazz, la NBA decidió realizar un Draft con los jugadores de los dos equipos de la ABA que sobrevivían y que no se unirían a la NBA, Kentucky Colonels y St. Louis Stars, donde jugaba Malone. Como compensación la franquicia recibiría la posibilidad de elegir en el Draft del 77, que meses después perderían en el ya comentado fichaje de Goodrich.

La última gran decepción de los Jazz antes de enderezar el rumbo tuvo lugar en 1982. En esta ocasión, el equipo disponía de la tercera elección en una ceremonia que se esperaba estuviera copada en sus 3 primeras elecciones por James Worthy, Terry Cummings y . Los Lakers habían conseguido años antes la elección de Cleveland, elegía en primera posición y se hicieron con la estrella de North Carolina; San Diego se decidió por Cummings y Utah por Wilkins, que venía de promediar más de 21 puntos y 7 rebotes con Georgia. Wilkins se negó desde el primer día a jugar para los Jazz, por lo que pasado el verano fueron numerosos los equipos que se pusieron en contacto con Utah para un traspaso: los propios Clippers, que ofrecían a Tom Chambers y Sixers, a pesar de que preferían a Cummings. Wilkins seguía negociando por los Jazz y el jugador exigía un contrato de 600.000 dólares por una sola temporada, precio altísimo que Utah no podía ni quería pagar, menos aún por una única temporada. Así que, en septiembre del 82, los Jazz mandaban los derechos de Wilkins a los Hawks, el equipo de la ciudad donde había brillado en la Universidad, a cambio de John Drew (un jugador veterano de más de 20 puntos por partido y varias veces All-Star) y Freeman Williams (que ya había formado parte del traspaso de Pete Maravich). Junto a esto, se habló de una “considerable suma de dinero”, que se rumoreaba podía llegar al millón de dólares, más necesarios aún en una franquicia al borde de la bancarrota. Se esfumaba la opción de ver a Wilkins y Dantley juntos.

En tercera ronda de ese mismo Draft los Jazz pescarían a Mark Eaton en tercera ronda y poco a poco enderezarían el rumbo con la llegada dos y tres años después de Stockton y Karl Malone.


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