El puertorriqueño Barea ha sido la sensación de estos Playoffs

Incierto futuro el de J.J. Barea

Ha habido ya y habrá a partir de las próximas 24 horas historias más importantes relacionadas con los movimientos de agentes libres. Pero hay un jugador con un rol vital en los actuales campeones de la NBA que ya ha dejado claro que va echar un vistazo a todas las posibilidades que se le puedan abrir, sin cerrarse ninguna puerta.

no es una estrella ni posiblemente sea nunca titular en cualquiera de las grandes franquicias de la Liga. Pero no por eso deja de ser un jugador muy trascendente, especialmente teniendo en cuenta que su todavía actual equipo, los Mavs, puede que no encuentren a ningún jugador que pueda reemplazar las habilidades demostradas en estos Playoffs por el puertorriqueño.

Posiblemente ningún jugador haya visto más aumentada su reputación anotando el 42% de sus tiros de campo en post-temporada que Barea. Su parte del pastel del primer título de la franquicia de Dallas es, Nowitzki y Chandler a parte, la más grande. Destrozó él solito la defensa de los con su juego de pick & roll, y su introducción en el quinteto titular de los Mavs a partir del Game 4 de las Finales fue, quizá, uno de los puntos de inflexión de la serie contra Miami.

El mundo del baloncesto se focalizó durante dos semanas en esas Finales entre Mavs y , lo que ahora significa que algún equipo quizá apueste por pagar más de lo hace dos meses se hubiera pagado por Barea, a pesar de las restricciones salariales que vendrán con la firma del nuevo Convenio Colectivo, llegue cuando llegue.

Barea ya ha manifestado que le gustaría jugar en los Heat o los (¿y a quién no?) si los Mavs no ponen el suficiente dinero sobre la mesa como para retenerle. Sin duda se trata de un muy buen jugador, pero habría que ir con cuidado a la hora de comprometerse con él por más dinero del que, en principio, el puertorriqueño vale. Barea no ha sido nunca más que un tirador de larga distancia de efectividad media y, a pesar de que lo ha bordado en el pick & roll en estos Playoffs, es difícil saber cuánta de esa enorme habilidad en ese aspecto crucial del juego se debe a que , y no cualquier otro, ha sido su principal socio en tal cometido.

Resulta obvio. El alemán ha sido, muy a menudo, el jugador que subía a ofrecer a Barea un bloqueo y continuación. El miedo enorme que los defensas sienten por el tiro de Dirk, les lleva a menudo a estar más atentos a evitar que éste se produzca, lo que deja a un jugador habilidoso, rápido y con el centro de gravedad muy bajo como es Barea, grandes posibilidades de penetrar hacia canasta con más facilidad de la que tienen muchos otros pointguards de la NBA. Esta simple acción del juego, ejecutada con la maestría con la que ha demostrado saber hacerlo, rodeada de un big man intimidador (Chandler) y otros dos buenos tiradores abiertos siempre preparados para recibir el balón doblado (léase, Stevenson y Terry), ha sido letal para Miami, como para cualquiera de las franquicias con las que los Mavs se han enfrentado en post-temporada.

Según Synergy Sports, J.J. Barea ha sido, esta temporada, el decimocuarto jugador más efectivo de la Liga terminando jugadas de pick & roll (sea con un tiro, una pérdida o provocando una falta), lo que es una muy buena marca. Barea es lo suficientemente bueno como para funcionar en una franquicia que no sea Dallas, pero cabe cuestionarse su eficiencia operativa en ataque lejos de los bloqueos de Nowitzki y, si esto es así, la fina línea que separa un buen recurso de una opción fiable se difumina.

Además Barea, que supera en pocos centímetros el 1’80, siempre va a ser un flanco débil en defensa. Incluso durante esta última carrera hacia el anillo, los Mavs permitieron 14 puntos más por cada 100 posesiones mientras Barea estaba en pista.

Pero aquí viene el problema: Dallas no tiene a ningún jugador que pueda duplicar lo que Barea aporta cuando juega. En un equipo con veteranos guards a los que les encanta mirar el aro, Barea es realmente el único jugador capaz de atacar el aro e introducirse en la pintura contraria con la suficiente consistencia. Puede que o llenen el espacio que dejaría Barea, pero el primero justo sale ahora de una operación en el pie, mientras que el segundo apenas cuenta para Carlisle.

Para complicar todavía más las cosas en los , la llegada de en la noche del Draft hace que, a día de hoy, Dallas tenga nueve jugadores con contrato garantizado para la temporada que viene, con cinco casos en forma de agentes libres todavía por resolver (Chandler, Butler, Stojakovic, Stevenson y Cardinal). En otras palabras, mucho todavía que decidir con, probablemente, menos dinero que la temporada anterior. Una buena oportunidad de pescar algo realmente sabroso de la plantilla de Dallas. Y en Puerto Rico, el pescado es realmente bueno.


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