Derek Fisher, cabeza visible de los jugadores y esperanza de los fans

Lockout: sin urgencia no hay acuerdo

Sin duda NBAmaniacs no es el único foro que desea con todas sus fuerzas que propietarios y jugadores lleguen ya por fin a un acuerdo que dé por acabada la maldita pesadilla de este lockout. Al respecto, este fin de semana parece decisivo. Pero, en serio, ¿les angustia a ambas parte la posibilidad real de tirar por la borda toda la temporada 2011-12?. ¿Dónde está aquí el sentido de urgencia?.

Comparado con el reciente lockout en la NFL, éste de la NBA parece como una ocurrencia tardía. Desconocía uno que, en Estados Unidos, el trato al baloncesto fuese tan similar con el que se da al hockey hielo. Los precedentes más próximos resultan aquí devastadores. En el verano de 2004 no demasiada gente dio importancia al lockout que por aquel entonces cerró la NHL. El resultado no fue otro que la cancelación de la temporada 2004-05 entera. Miedo. Estamos en el mismo camino hoy con la NBA y es como si a nadie, a parte, le importara un pimiento.

No hace tantas semanas, en Estados Unidos se recibían noticias cada hora en los principales programas y cadenas deportivas sobre el estado de las negociaciones en el lockout que también afectó a la NFL. Había una cobertura continua y hasta una cuenta atrás. Se sabía siempre con exactitud cuál era el estado de las negociaciones y hasta informaban siempre puntualmente sobre cuántos días, horas, minutos y segundos se llevaba de cierre patronal.

En el caso de la NBA, puede que (o puede que no) emitan alguna actualización en el ESPN Sports Center de vez en cuando, pero poco más. Cabe preguntarse, ¿por qué sucede esto?. Pues no es tan solo porque la NFL es la liga profesional más importante de aquel país, no. Principalmente es porque los propios jugadores de la NFL y, sobretodo, los más importantes, peleaban codo con codo, todos juntos, cada día, con los propietarios para llegar cuanto antes a un acuerdo. Sabíamos que los jugadores ansiaban desesperadamente poder jugar a football esta temporada, y eso nunca se te olvidaba. No importaba lo que estuviera sucediendo, los fans sabían que el mayor interés de los jugadores era jugar.

Drew Brees, Tom Brady, Payton Manning, Takeo Spikes y muchos otros, eran figuras prominentes en las negociaciones durante el lockout. Si los mejores entre los mejores estaban metidos en el ajo en defensa de los jugadores, uno podía suponer con naturalidad que había, aquí sí, ese sentido de urgencia, ese deseo de garantizar que la temporada pudiera empezar a tiempo, como así ha acabado sucediendo.

Ante tales acciones, nadie con dos dedos de frente jamás dudó que el cierre patronal de la NFL acabaría bien. En el caso de la NBA, nadie con dos dedos de frente puede dejar de preocuparse y asegurar que también será así.

De hecho, ya hemos visto suspendidas oficialmente las fechas de inicio de las pretemporadas de las franquicias. Todos los partidos de preseason a disputar entre el 9 y el 15 de octubre (un total de 43) están ya cancelados, y se espera que la nueva fecha de inicio de los entrenamientos de los equipos sea el lunes 3 de octubre. O sea, ya.

Exceptuando a Derek Fisher, ¿quién más está adoptando una postura de responsabilidad ante este problema?. LeBron James y Carmelo Anthony se citan mientras tanto en New York o juegan partidos de exhibición allá por donde se encuentren. Kevin Durant o Brandon Jennings acuden a algún parque mítico de la ciudad de los rascacielos de madrugada, cuando no hacen lo mismo que sus otros dos compañeros de profesión. Hay jugadores significativamente representativos jugando ya en el extranjero, y más que los habrá si esto sigue así, etc.

Sería bonito ver a alguno de ellos deseando dar un paso hacia delante y hacer compañía a Fisher aunque solo sea una vez por semana. Es cierto también, que está bien que los jugadores tengan el derecho de jugar y que esto ya vale la pena aunque tan solo sea para ver que se mantienen en forma. El problema y lo que al mismo tiempo más desconcierta, sin embargo, es que nuestros jugadores favoritos pueden seguir “viviendo” toda la temporada de este tipo de exhibiciones. Ellos no tienen razones de peso para luchar contra los propietarios para que el lockout termine.

La NBA no es la NFL. Brees, Brady, Manning, Spikes… no irían jamás a ligas menores o de otros países para mantenerse en forma. Solo existe una Liga para ellos y ésta es la NFL. No es el caso para James, Anthony, Durant, Nowitzki, Bryant o cualquiera de nuestros jugadores preferidos. Ellos pueden ir jugando a lo largo y ancho de Norteamérica o incluso fuera de sus fronteras si así lo desean. No es lo mismo, de acuerdo, pero siguen jugando y siguen cobrando dinero por ello. Y con YouTube y los sistemas de pago por visión, hasta muchos fans pueden mantener saciada su sed de espectáculo.

Por todo ello, el lockout de la NBA da mucho más miedo que el de la NFL. Las superestrellas de la Liga no sienten urgencia de ningún tipo por llegar cuanto antes a un acuerdo que reemprenda la competición, pues no les va tanto en ello. Podríamos pedirles que cambiaran su actitud y nos mostraran su compromiso, pero no lo harán. O, de hacerlo, quizá sea ya demasiado tarde. Es como si pareciera que saben que el lockout ha llegado para quedarse una buena temporada y ellos, no tan solo miran a otro lado, sino que, además, ya se han movido en otras direcciones. Sin urgencia no hay acuerdo, y sin acuerdo no hay NBA. El vacío.


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