Temporada para enmarcar la de Doug Collins y sus Sixers

Los Sixers como ejemplo

sale de los partidos como si fuera él el que hubiera estado corriendo durante 48 minutos. El sudor llena su traje, como si hubiera subido el balón en cada ataque y recuperado la posición el primero en la transición defensiva. Aunque seguro le gustaría, no es así. Collins es el coach de los Philadelphia 76ers.

Un entrenador que volvió este año a los banquillos después de dejarlos en la temporada 2002-03, tiempo durante el cual ha tenido un reputado, cómodo y muy bien pagado trabajo como analista de la NBA en televisión. Pero muy pocos pueden decir que igualan en pasión e intensidad por el baloncesto a Collins, así que la marcha de los esta temporada le mantiene más vivo que nunca jamás antes.

Philadelphia empezó la temporada con un desilusionante 3-13 y todo parecía indicar que, de nuevo, la regular season se eternizaría hasta llegar a la suerte de la noche del Lottery Pick. Nada de eso. Los Sixers han conseguido darle la vuelta a ese horrible comienzo y, tras las dos últimas victorias (en Chicago y ante Houston), situarse en un (desde entonces) 36-23 y con la sexta posición de la Conferencia Este casi cerrada.

Tremendo mérito, pues lo fácil hubiera sido dejarse llevar entonces. Más cuando el final de la temporada regular anterior (5-21, para acabar terminando el año con un 27-55) no permitía tampoco pensar en que la inmediata resurrección fuera posible. Ganar era, entonces, una utopía para todos. Para todos, menos para Doug Collins.

8-7 en diciembre, 8-6 en enero, 8-3 en febrero… y los jugadores ya podían sentir que algo importante se estaba construyendo. Algo realmente especial. Pero no ha sido éste un camino llano para Philadelphia, ni tampoco están ya en la cumbre. 9-7 en marzo, con dos derrotas consecutivas (en Miami y una sonrojante en casa ante Sacramento) antes de las dos últimas victorias de esta semana. Ups & Downs… pero con una dinámica tan positiva como inesperada allá por el mes de Noviembre.

A pesar de que , todavía su mejor jugador, arrastra una tendinitis en su rodilla que debilita influyentemente su juego, y que sigue luchando contra el dolor en una de sus manos, Collins espera que el mejor baloncesto de los Sixers aparezca junto con los Playoffs. Y no se puede negar que los jugadores están más que ilusionados con este premio tan merecido. A Philadelphia le espera una primera ronda contra Boston o Miami, dura cualquiera que sea, pero sin absolutamente nada que perder.

La de los Sixers es una de las más bonitas historias que para siempre nos dejará esta temporada. La historia de un entrenador que opta con todas las de la ley, con permiso de , a ser nombrado el Coach Of The Year. La historia, también, de un equipo que, por juego, honra a tal sustantivo; con química y camaradería, sin egos ni envidias.

Porque, y con eso está todo dicho, son hasta seis los jugadores del roster de Philly que, de media, anotan más de 10 puntos por partido, con Brand (14.7) y Iguodala (14.2) en primer y segundo lugar respectivamente. Éste último y el base de segundo año, , son dos sólidos playmakers que promedian ambos más de seis asistencias por partido, con Brand (8.4) en el rol también de máximo reboteador. Tampoco falta una seria amenaza desde la linea de tres puntos en la figura de , capaz de anotar 42 tiros de cada 100.

En el debe del equipo, a nadie se le escapa que la oferta de altura es más bien escasa, con solo (2,16) y el propio Brand (2,06) como solitarios estandartes. Pero la fortaleza de estos Sixers está precisamente en el conjunto, sin que ni la altura, ni cualquiera de los otros atributos baloncestísticos posibles, necesite de representación individual. Todos hacen todo, y con ese espíritu se aspira a ser una franquicia difícil de eliminar en esta ya tan cercana post-temporada.

Si Collins suda tanto, más lo hacen sus jugadores, que van a seguir poniendo todo lo necesario para que el duro trabajo les siga haciendo mejores, a todos. Los Sixers no se rindieron como muchos otros tras su lento inicio de temporada, así que no esperemos ahora otra cosa que no sea seguir empujando para terminar la temporada lo mejor posible. Puede que no tengan un recorrido largo en estos Playoffs, pero ya han demostrado ser un equipo con suficiente capacidad de recuperación como para plantearse ser un potencial aspirante en el futuro. Un ejemplo.


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