El Big Three debe ahora dar el máximo

Miami Heat: cuando el descanso no es una opción

Descansar o no descansar, esa es la cuestión.

Son muchos los aspectos de estos nuevos Miami que simplemente no han sido de la forma que muchos de nosotros creíamos que iban a ser cuando todo este gran experimento empezó.

Miami no va a ganar 72 partidos, ni tan solo va a conseguir el mejor récord de la Conferencia Este. no va a promediar un triple-doble en regular season ni se alzará con el que sería su tercer MVP consecutivo. Los Heat tampoco van a ser los favoritos cuando ya muy pronto lleguen los Playoffs y, ni tan siquiera, en este final de temporada regular, Miami no va a tener la lujosa opción de poder hacer descansar a sus estrellas para que se den un nuevo impulso hacia delante cuando la post-temporada se inicie.

Lo que lleva a a un importante dilema: ¿Empezar a dar descanso al de repente renqueante y a sus compañeros de equipo que acumulan más minutos (LeBron y )?, o ¿apretar el gas a fondo en un intento de asegurar la segunda plaza del Eastern y garantizarse así ventaja de campo en una más que probable serie de segunda ronda ante Boston ?

Eso nunca hubiera tenido que ni tan siquiera plantearse. Pero, en general, los acompañantes del nuevo Big Three en esta aventura por South Beach no tan solo no han estado a la altura de lo (poco) que se pedía de ellos sino que, en muchos casos, ni han estado. Muestra de ello, los minutos en pista de los Three Amigos: Wade, a pesar de que el año pasado era el único jugador-franquicia, ha visto aumentar sus minutos medios en la cancha de 36,3 la temporada pasada a 37,2 en ésta. Lo mismo sucede con Bosh (36,0 en Toronto el año anterior, 36,4 en Miami éste), mientras que los de LeBron se mantienen casi idénticos aunque también crecen (de 38,7 a 39,0).

Esto ha sido, pues, para bien o para mal, tan solo cosa de tres. Y ahora, con la contusión en el muslo derecho de Wade que le ha impedido estar esta pasada madrugada con una sorprendente derrota en casa ante Milwaukee como consecuencia, el dilema adquiere todavía más dimensión. ¿Descansar o no descansar, entonces?.

La respuesta debe ser no descansar, y no precisamente por descarte, más bien por necesidad. El presumible duelo ante los Celtics en las semifinales de Conferencia puede ponerse (más) feo para Miami de no encararlo con ventaja de campo. En lo mental, visto lo visto en esta regular season, la batalla ya está perdida. Y Boston lleva ya años (por no hablar de su historia) demostrando saber cómo ganar este tipo de partidos tan cruciales. Los Heat van a necesitar de cualquier tipo de ayuda (grande o pequeña) para superarles, y sí, poder jugar un hipotético séptimo partido en casa es una de ellas.

El problema es que Miami lleva todo el año tratando casi todos sus partidos como vitales, lo que ha llevado a Spoelstra a hacer que Bron sea el sexto clasificado de la NBA en cuanto a minutos por partido, Wade el 16º y Bosh el 23º. Cada uno de los tres ha jugado más minutos por noche que cualquiera de los miembros del Big Three de Boston… o que Kobe Bryant, por ejemplo.

Pero, sinceramente, a estas alturas, no hay motivo ya para parar. Miami está ahora medio partido por detrás de Boston en la lucha por ese preciado segundo puesto y, con solo cuatro partidos por jugar, no hay razón para dejar ahora de apretar el acelerador, De hecho, lo que no hay es elección. Charlotte y Boston en casa, y Atlanta y Toronto fuera. Ganar esos cuatro encuentros significa ser segundos en el Eastern y obtener, al menos y a falta que se confirme que sirve realmente para algo, ventaja de campo ante los temibles verdes.

Sin descanso. Toca jugar más duro que nunca y no perder el objetivo de vista: prepararse para derrotar a siete partidos a una franquicia a la que todavía no le has ganado una sola vez. Torres más altas han caído.


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