Miami Heat: todavía mejores en 2012

Los de Miami ha entrado en la temporada 2011-12 con una venganza pendiente. La que emana de la debacle que sufrieron en las pasadas Finales. La de hacer bien aquí lo que allí se hizo mal.

Y el camino elegido para tal cometido parece ser el más acertado: mejorar como equipo. En la mayoría de los partidos hasta ahora disputados, hemos sido testigos de la mejor versión de los Heat; pero también hemos visto que existe espacio para la mejora.

Siguen dando miedo, pero ya se divisan algunos elementos que, este año, todavía les hacen ser más peligrosos. Y seguro que, con el trascurrir de la regular season, no van a ser los únicos.

La posición de base: Miami empezó el año pasado la que ya debía ser la temporada de la consagración con tratando de hacer jugar al equipo. No gustó, y fue remplazado a medio curso por un cuyo fracaso físico personal y en la conducción y producción en el juego en las pasadas Finales de la NBA, fue de lo más sonado.

Y eso que los Heat ya tenían en al jugador que debió ocupar ese rol en el equipo desde el principio. Hoy lo hace, y el inicio de la franquicia en esta temporada queda muy lejos del desastroso 9-7 con el que comenzaron la anterior. Pero es que más allá del antiguo Jayhawk, los Heat tienen este año en una nueva arma en el puesto de base que ya ha demostrado que no le falta confianza a la hora de asumir la responsabilidad anotadora y distribuidora en los momentos calientes de los partidos.

Muchos creían en la corta pre-temporada de Miami que al equipo le seguía faltando un buen base. Gran parte de ellos ya se ha dado cuenta que en realidad no les falta uno sino que ya tienen dos.

Un banquillo en el que creer: ¿Todavía eres de los que piensan que a los Heat les falta profundidad de banquillo?. ¿Incluso después de ver la victoria de Miami en Atlanta, tras tres prórrogas y sin James ni Wade?.

está entre los líderes de la NBA en rebotes dentro de los jugadores que empiezan los partidos en el banquillo, y ya se le echó mucho de menos durante el largo periodo en el que estuvo lesionado la pasada temporada regular. Ahora ha vuelto, y a máximo rendimiento; con lo que los Heat pueden permitirse varias combinaciones de buenos jugadores en tan cuestionado frontcourt.

Del impacto productivo de Norris Cole ya se ha hablado aquí; pero también ha estado enorme este año algunas noches, anotando ya una gran cantidad de triples en lo que va de campaña, y demostrando poder aguantar al equipo en el partido en ausencia de las grandes estrellas.

Añadamos aquí la contratación de un solvente veterano, buen tirador  y mejor defensor como es ; o la reaparición de como amenaza exterior, y podremos responder sin dudar a la pregunta que lanzaba el inicio de este argumento.

Concentración: Sí, “The Decision” ya pasó. Es pasado y ya no existe. Bien, así que Miami puede por fin concentrarse en aquello de debía haber sido su único must en el primer año de formación del Big Three: jugar a baloncesto y ganar el anillo.

El equipo, como conjunto, viene mostrándonos una mejor química como unidad, al tiempo que enseñando que sabe manejar la adversidad. Volviendo a ese partido, puede que la victoria de las tres prórrogas de los Heat ante los Hawks sea la más importante de toda la temporada, pues no solo mostró la profundidad del banquillo de Miami, sino también la lucha y el corazón que todos los jugadores van a poner para llegar a unas segundas Finales consecutivas. Llegar y ganarlas.

La atención negativa que acompañaba al equipo allá por donde jugara el año pasado parece haberse disipado. O moderado, mejor. Le Bron James se está divirtiendo de nuevo y (sobretodo tras la reciente baja por lesión de Wade) ya actúa más a menudo como una de las tres estrellas que la plantilla posee.

La concentración puede serlo todo para alcanzar el éxito final en la NBA, y parece que por el momento los Heat la tienen bajo control.

Un entrenador mejor: El mismo, sí, pero ahora mejor. ¿O alguien piensa que no sabe que gran parte de las Finales se perdieron desde la dirección táctica de los partidos?. Claro que lo sabe y, de hecho, está tratando de corregirlo.

Coach Spo, por el momento, ha sabido poner en pista una más eficiente rotación de jugadores que beneficia al conjunto y a las necesidades del mismo, mientras continúa su frenético aprendizaje por entrenar a un trío de rutilantes estrellas. Muchos entrenadores no habrían soportado la presión de hacerse cargo de este equipo con estos tres grandes jugadores, pero Spoelstra está lentamente aprendiendo a sacarles a los tres su máximo potencial.

Cierto es que el equipo todavía no sabe como digerir correctamente las defensas zonales, pero tampoco es mentira que ya se han visto señales de progreso en romper  defensas de ese tipo. Lo que sí sigue siendo Spoelstra es un aprendiz de maestro en defensa, no hay más que ver como aumenta la presión defensiva de los Heat cuando ello es requerido, provocando pérdidas y creando ataques letales por instantáneos.

Un Big Three de verdad: Chris Bosh es una estrella de la NBA. Admitámoslo. No se trata de un tercer espada tras y , sino más bien una pieza fundamental capaz de liderar a su equipo cuando es necesario. Un dato lo demuestra: Bosh promedia 26 puntos en un 59% de acierto en tiros en los partidos sin Wade. Con él: 17 puntos en un 46%.

Sus números han decaído respecto a su producción en Toronto, pero esperar otra cosa al lado de James y Wade sería demasiado iluso. Lo verdaderamente importante es que Bosh está en el camino de terminar la temporada con el mejor porcentaje de acierto en tiros de toda su carrera, lo que indica que está haciéndolo lo mejor que puede cuando está en posesión del balón.

Sabemos qué esperar de James y Wade, pero sacar el mejor provecho siempre de Bosh puede ser la clave para evitar otro final desastroso de temporada.


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