Motivos para no creer

Lakers 2011. (Photo by Ronald Martinez/Getty Images)

Bueno, me bajo del barco. Abandono la corriente que apuesta por los como campeones, no creo que Phil Jackson vaya a conseguir un cuarto threepeat. Aposté por ellos en 2008, 2009 y 2010 pero no en 2011. No voy a tratar de dármelas como adivino pero tengo bastante claro que este equipo no es capaz de ganar la NBA por tercer año consecutivo.

Llevo 25 años viendo NBA y precisamente los Lakers son el equipo que más veces he visto en estos últimos años. Unos 60 encuentros -en directo- cada una de las tres últimas temporadas. En esta ya les he visto lo suficiente para no confiar en ellos. Trataré de exponer a continuación con datos y hechos el por qué de ese pensamiento.

Desde que Pau Gasol llegó a los Lakers el 1 de febrero de 2008, durante 2 años completos el equipo no perdió tres partidos seguidos. El año pasado rompieron esa estadística perdiendo tres partidos consecutivos por primera vez en años. Pues bien, en los dos meses de la temporada actual ya han pasado dos rachas perdedoras que no se veían desde que los Lakers eran Kobe y cuatro más. Perdieron cuatro encuentros consecutivos hace unas semanas y ahora mismo están en medio de una racha de tres derrotas seguidas, jugando esta noche en New Orleans donde probablemente llegue otro paso atrás.

Las tres últimas derrotas consecutivas han sido en casa ante Milwaukee (19 puntos de diferencia) y Miami (16 puntos) y la última en San Antonio por 15 tantos. Quinta ocasión en más de 60 años de historia en que los Lakers se ven en una situación así, perder tres partidos seguidos por al menos 15 puntos.

Ningún equipo campeón de Phil Jackson ha perdido nunca tres partidos consecutivos por más de 10 puntos. La realidad es que la mayoría de equipos campeones de Jackson nunca han perdido tres consecutivos.

Sólo cuatro equipos han logrado ser campeones habiendo perdido tres partidos seguidos por más de 10 puntos: Royals en el 51, Bullets en el 78, Sonics en el 79 y Rockets en el 95.

Los Lakers no se han caracterizado en estas temporadas de ser un equipo apisonadora capaz de imponerse a todo. Han llegado a tres finales consecutivas ganando dos de ellas pero de esas 12 eliminatorias ganaron las 11 en las que tenían el factor cancha a favor y perdieron la única en la que no tenían ventaja de campo ( 2008).

Durante estos tres años de reinado en el Oeste, se han visto en situaciones dramáticas como llegar a un séptimo partido contra Houston Rockets y han salvado match balls de jugar séptimos partidos de forma milagrosa contra Utah, Denver, Oklahoma City y Phoenix. Por no hablar de heroicidades de Derek Fisher en partidos puntuales en Orlando (2009) y Boston (2010) sin las cuales probablemente la historia hubiese cambiado.

Kobe Bryant no es el súper anotador de hace unos años y presenta los peores números de cualquier equipo en el que haya jugado y que haya llegado a la final de la NBA en puntos (25.3), porcentaje en tiros de campo (44%), rebotes (5.1), asistencias (4.5) y robos (1.3). Cuenta con 31 años, ha sido operado de una rodilla este verano y tiene un dedo roto hasta que se retire. Ayer en San Antonio falló 13 tiros consecutivos e intentó un total de 27 tiros. El resto de los titulares 30 tiros lanzados en total.

Salvo Lamar Odom, el nivel de la mayoría de jugadores de la plantilla está bajo mínimos. Pau Gasol se ha desinflado tras un comienzo espectacular. Shannon Brown ha perdido un poco el rumbo y trata de hacer lo que no debe con malos resultados. Ron Artest no aporta ni en defensa ni en ataque. Steve Blake está fracasando en el movimiento del balón y en los tiros. Matt Barnes es un jugador de banquillo que no puede ser decisivo en un equipo así. Andrew Bynum acaba de salir de su enésima operación de rodilla y aún está en proceso de ver si todo va a ir bien el resto del año ya que un día de cada dos declara tener dolor.

El porcentaje de victorias actual (67.7%) está cercano al de 2008 (69.5%) y 2010 (69.5%), pero el problema es que este año hay varios equipos en el Oeste y Este con mejores números.

Por supuesto que los Lakers pueden ser campeones. Simplemente se tienen que meter en Playoffs, jugar como saben y ganar. Pero con todos estos datos expuestos, veo prácticamente imposible que puedan ganar el anillo si la regular season la terminan por detrás de San Antonio, Dallas, Utah, Boston y Miami, situación en la que se encuentran ahora mismo. Los Lakers no son un equipo duro como los Celtics 2010 o los Rockets del 95 capaces de ganar varias rondas sin el factor cancha a favor. El liderato del Oeste parece ya una quimera porque los han perdido seis partidos menos en estos dos meses, una ventaja que no van a regalar. Los también se sitúan cuatro victorias por delante de los angelinos.

¿Tener sólo una ronda con el Staples como comodín y luego tratar de ganar a Utah-Dallas-Oklahoma, San Antonio y Boston-Orlando-Miami sin ventaja de campo? Yo no lo veo.


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