Wall: primero de la clase de 2010 y aspirante a superestrella

12 potenciales superestrellas para esta década (I)

Durante la pasada década, jugadores como LeBron James, Tim Duncan, Kobe Bryant o Dwayne Wade han dominado la NBA. Sabido es por todos que cada equipo necesita (mínimo) una superestrella para ganar un anillo, y estos cuatro jugadores se han combinado para ganar ocho de los diez títulos de la década del ’00.

Lo que nos lleva a pensar en las futuras superestrellas de la Liga, los Bryants, Duncans o Wades de la próxima generación. Este artículo lista doce potenciales superestrellas para esta década del ’10. Los únicos criterios para aparecer en este listado son no tener todavía ninguna presencia en el All-Star y haber sido drafteados en el año 2009 o posteriores.

(Primera parte)

(): Siendo uno de los más elegantes big men jóvenes de la Liga, la primera temporada de Monroe en la NBA estuvo del todo ensombrecida por las actuaciones de Blake Griffin o . Pero acabó promediando 9.4 puntos y 7.5 rebotes por partido en unos Pistons putrefactos, que no pudieron ni de lejos seguir el progresar de Monroe en el mundo profesional. Sus habilidades en el pase son increíbles considerando que se trata de un 2’11 y, además, tiene la virtud de involucrarse continuamente en los sistemas ofensivos de su equipo. De ser Greg Monroe capaz de llegar hasta los 16 puntos y 10 rebotes de media por partido en su segundo año y si su equipo mejora a su lado, los Pistons podrían verse de nuevo en los Playoffs.

(): Hace bien poco, nadie conocía el nombre de Paul George más allá de Fresno State. Hasta que el buen ojo de Larry Bird se fijó en la envergadura de este chico. De hecho, dicen que incluso el pasado verano George creció todavía algunos centímetros, lo que sin duda mejorará su principal activo, convirtiéndolo aún en un mejor defensor o en el estilete del concepto de guard-forward del que ya se habla en la NBA. Si George es capaz de mejorar su rol y su juego de ataque (la temporada pasada promedió 7.8 puntos por encuentro), puede convertirse en un alero de referencia.

(): Tras pasar parte de la temporada pasada alejado de las pistas por una lesión, el objetivo de Jennings cara a esta campaña no puede ser otro que el de reafirmar su sólido año sophomore, al tiempo que el de liderar a los Bucks de nuevo hasta la post-temporada. 16.2 puntos, 4.8 asistencias son sus mejores cifras medias por partido del curso anterior. Para llegar a ser considerado uno de los mejores bases de la competición, Jennings tiene que saber convertirse en un mejor facilitador de acciones para sus compañeros. La buena noticia es que herramientas para tal mejora las tiene todas. Si Jennings es capaz de mejorar como pasador, habrá que contar con Milwaukee para la octava posición de la más que dura Conferencia Este.

(): Pese a ser uno de los muchos pointguards drafteados en 2009, Jrue Holiday ha demostrado  en la pista ser mejor que algunos de los jugadores que le precedieron en esa elección. La temporada pasada promedió 14.0 puntos y 6.5 asistencias por partido, mejorando en cada faceta de su juego respecto a su temporada rookie. Holiday tiene el potencial para ser uno de los mejores defensores de la Liga. Si la mejora que también se espera de Holiday esta campaña en Philadelphia viene acompañada por el convencimiento de ser el número dos del pasado Draft, puede que los Sixers tengan uno de los mejores backcourts de la NBA.

John Wall (): John Wall ha estado siempre acostumbrado a convivir con un amplio despliegue de expectativas desde sus días en el high school hasta su temporada rookie. En ella, promedió unos muy buenos 16.4 puntos, 4.6 rebotes, 8.3 asistencias y 1.8 robos por encuentro, quedándose sin el galardón de Rookie of the Year tan solo por la omnipresencia de un tal Blake Griffin. Si Wall quiere estar ya entre los cinco mejores bases de la Liga debe imperiosamente mejorar su defensa que, en términos de posicionamiento, viene siendo casi mediocre. Puede que veamos a un Wall esta temporada alrededor de los 18 puntos y 10 asistencias de media.

(): Condiciones atléticas, rapidez y habilidad anotadora han sido siempre las señas de identidad de DeRozan desde que su nombre sonara para el profesionalismo. Efectivamente, DeRozan ha sabido utilizar muy bien sus herramientas físicas para promediar el año pasado 17.2 puntos por partido, y convertirse en la segunda opción en ataque de su franquicia tras Andrea Bargnani. Desde luego, tiene que mejorar en defensa si quiere convertirse en un alero de elite en la NBA y ahí, su físico y su deseo ayudarán. Potencial para convertirse en uno de los mejores anotadores de la Liga le sobra. Por lo pronto, los Raptors deben este año tratar de conseguir que supere la veintena de puntos por encuentro.


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