El primer día en la nueva oficina de Ricky Rubio fue todo un éxito

Ricky Rubio gana… la rueda de prensa

Si Ricky es capaz de manejar las defensas de la NBA como manejó anteayer su primera conferencia de prensa como jugador de los , su carrera como point guard de la franquicia de Minneapolis será tan larga como exitosa.

Elegido con el número 5 en el Draft de 2009, su primera puesta en escena del pasado martes en el Target Center estuvo llena de elegancia, ingenio, inteligencia y unas buenas dosis de sabia preparación. Media hora de preguntas entorno a su pasado, presente y, sobretodo, futuro como jugador de baloncesto. Para una franquicia como los Minnesota Timberwolves, tan necesitada de vida después de cosechar la temporada pasada el peor record de la Liga, la personalidad que demostró Rubio ante los micrófonos actuó de eficiente desfibrilador.

Solo que ahora resta lo más importante: igualar en la pista el nivel mostrado fuera de ella.

No puedo negar que con Rubio debemos ser pacientes y dejarle ser un rookie, pero tampoco dejar de admitir que estamos ante un jugador con un talento único para la posición de base, por la manera como puede organizar a un equipo”, declaró David Khan (GM de los Wolves). Curiosamente, fue el propio Kahn el que se mantuvo cauto el martes ante las irrazonables expectativas que durante dos años él mismo creó entorno a la tan esperada llegada de Rubio a la mejor liga del mundo.

, por su parte, no tan solo dio la bienvenida a la presión a la que estará constantemente sometido a partir de este momento sino que, rodeado por su familia y sus agentes, hizo gala de una muy destacable madurez y un sorprendente conocimiento de la historia de la NBA. Sirvan estos ejemplos que aquí siguen para mostrar el nivel de Rubio anteayer ante los medios norteamericanos:

Preguntado por su mentalidad en pista, Rubio eligió una ya mítica frase de Magic Johnson como filosofía de sus características de juego: “una canasta hace a un jugador feliz. Una asistencia hace a dos jugadores felices”.

Preguntado por su deseo de entrar desde el principio en el equipo titular de los T-Wolves, Ricky lo bordó con un: “lo que realmente quiero es acabar los partidos, pues es cuando se deciden. Pero, ya sabes, haré lo que el entrenador me diga”.

Preguntado por la delicada situación de la franquicia en cuanto a la incerteza existente hacia quién será el entrenador del equipo, Rubio optó por torear con maestría la respuesta con un: “ese es un trabajo para David Khan (señalándole, pues estaba a su lado). Yo estoy conforme con lo que sé, que es que van a tomar la decisión correcta”.

Y, finalmente, preguntado por la todavía más delicada cuestión sobre el estancamiento en sus números durante las dos temporadas que ha pasado en el Regal F.C. Barcelona, Ricky Rubio justificó lo injustificable, pero al menos lo hizo lo suficientemente serio como para dar al tema la trascendencia que merece: “se puede progresar en cosas que la gente no ve. Puedes ser mejor persona, mejor compañero, mejor entrenador dentro de la pista. A veces puede que no se aprecie desde fuera cuando uno mismo, desde dentro, siente que está creciendo”.

Incluso Rubio se atrevió con algunas bromas simbólicas sobre la durísima climatología de Minnesota (“todavía no tengo un buen abrigo”) o como cuando, por iniciativa propia, presentó en sociedad a su hermana Laia de 15 años bajó la advertencia: “todavía no tiene novio, así que cuidado”. Cabello lacio, sonrisa perenne… paisaje idílico en entorno bucólico. Muy bonito todo, pero hasta aquí.

Ricky Rubio ha enamorado a los medios norteamericanos con su naturalidad, pero su contrato dice que viene para jugar a baloncesto y no ha hacer de Relaciones Públicas; y el principal problema para él en la NBA no es otro que el de encontrarse ante los mejores bases del mundo noche sí, noche también. Y tras promediar tan solo 6.5 puntos, 3.5 asistencias, 3.2 rebotes y 1.6 robos por partido en Barcelona, además de perder la titularidad ante el supuesto base suplente y promediar tan solo un 22.4% en tiros de tres esta temporada, Ricky Rubio tiene mucho, mucho todavía por demostrar.

Porque el argumento del partido de la Final de los Juegos Olímpicos de Pekín que enfrentó a Estados Unidos y España, en el que Ricky empezó de titular y acabó luciéndose a pesar de ser el jugador más joven en disputar jamás una Final de baloncesto en unas Olimpiadas, ya no sirve. No en vano, hará pronto tres años de aquello.

Este es otro entorno y, sobretodo, otro equipo. Los Wolves han conseguido solo 32 victorias en las dos últimas temporadas regulares. Menos de un 20%. Así que están más que necesitados de una buena asistencia de Rubio, que, como dijo Magic, haga felices tanto a uno como a los otros.


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