Los Rockets de James Harden siguen disparados hacia la cima de la NBA

19 victorias, 2 derrotas. El balance de los desde el 1 de diciembre ganó todavía más brillo tras asaltar con brillantez la cancha de los . Con un de nuevo a ritmo de triple-doble y decisivo al final a ambos lados de la cancha, Houston selló su triunfo por 122-129 pese a la resistencia de DeMar DeRozan y del mejor DeMarre Carroll desde su llegada a Toronto.



Un cuádruple-doble “bastardo”

Si la temporada acabara ahora, James Harden (5,8) y Russell Westbrook (5,3) batirían sobradamante el récord de más pérdidas registradas por partido en una temporada (Pete Maravich, con 5,0, en 1977-78). Y, de forma no casual, ambos han conseguido con poco más de un mes de diferencia un cuádruple-doble bastante peculiar, inédito desde 2000 en la NBA: añadir al menos 10 pérdidas a un triple-doble de puntos, rebotes y asistencias.

En Toronto, Harden terminó con 40 puntos, 11 asistencias, 10 rebotes, 10 pérdidas, 2 tapones y 2 robos de balón. Un partido exagerado estadísticamente y eficaz para Houston. Su estrella fue de menos a más (solo perdió 3 balones tras el descanso) acabando con dos acciones defensivas vitales. Su labor pudo disimular de paso la mala noche desde la distancia de dos triplistas generalmente fiables como Eric Gordon (19 puntos, con 1/9 en triples) y Ryan Anderson (9 puntos, 1/5).



La revelación Harrell

Los , por su parte, se encontraron con un fenomenal DeMar DeRozan (36 puntos) y con el mejor DeMarre Carroll que han podido ver en Canadá. El alero, raramente al 100% por sus problemas de lesiones desde su fichaje por Toronto, terminó con 26 puntos (6/10 en triples) y 8 rebotes. Entre ambos compensaban a un Kyle Lowry más silencioso de lo habitual, con solo 12 puntos y 6 asistencias.

Los problemas de los Raptors llegaban en el juego interior. El joven Motrezl Harrell firmaba su mejor partido en la NBA con 28 puntos (12/13 en tiros de campo), aprovechando los pases interiores de James Harden y la fragilidad de una floja pintura de Toronto. Dwane Casey apostó por no repetir una pareja de interiores puros como en otros partidos (Jonas Valanciunas con Lucas Nogueira o Pascal Siakam), y lo acabó pagando con Harrell.

Sorpresa en defensa

Toronto, aún así, pareció tener el partido de cara hasta el tercer cuarto. En el último, los Rockets parecieron llegar con las ideas y las piernas más frescas. Trevor Ariza (17 puntos, 5/10 en triples) hacía daño desde fuera, Eric Gordon compensaba sus errores en el triple entrando a canasta, y James Harden dirigía con maestría. Además, enlazaba dos jugadas defensivas (una falta ofensiva forzada a Patrick Patterson y un tapón a DeMar DeRozan) que acabarían anulando cualquier intento de los Raptors de evitar su segunda derrota consecutiva.

Para Toronto, perder ante los Rockets le supone llegar sin margen de error para un directísimo duelo en temporada regular y quizás en Playoffs con Boston. El martes, ambos equipos se enfrentarán con la segunda plaza en juego. Una victoria de los Celtics (23-14) en Toronto (24-13) supondría alcanzarles en la clasificación del Este. Por su parte, Houston se convierte en el tercer equipo de la NBA con 30 victorias (30-9) y acosando cada vez más a los favoritos Warriors y Spurs por el liderato de la liga. Un hito casi impensable hace un par de meses.


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