La intérprete del himno se arrodilla en el Barclays Center

En esta ocasión se invirtieron las tornas pero sin perder un ápice de fuerza reivindicatoria.

Si hablamos del final del partido, es obligatorio mencionar la victoria de los Brooklyn sobre los Orlando , destacando que el trabajo en equipo del conjunto local —hasta seis jugadores en dobles dígitos— logró imponerse a la exhibición individual de Nikola Vucevic —41 puntos y 12 rebotes—.

La afición del Barclays Center se fue feliz a casa, en una noche que arrancó entre murmullos, aplausos y algunos abucheos. Todo empezó justo en el prólogo del partido, con (o tras) la interpretación del himno nacional.

En esta ocasión el honor recaía sobre la cantante Justine Skye. Oriunda del mismísmo Brooklyn, del barrio de Fort Greene, era consciente de que un partido inaugural, con un pabellón atestado y en la ciudad que más focos de atención concentra del planeta, era el escenario ideal para que su reivindicación no pasara desapercibida.

Arrodillarse al son del himno en forma de protesta ante los incidentes de tipo racial que se han multiplicado durante el año a lo ancho y largo del país, se ha convertido en una visión habitual y replicada en los últimos meses en multitud de estadios, pabellones y deportes de primera línea.

Divididos

Criticado por algunos —Adam Silver—, apoyado por otros —Mark Cuban, Enes Kanter—, aplaudido por Kobe y denunciado por los que ostentan el poder —Donald Trump—, siempre habíamos visto que mientras uno cantaba, otros eran los que se arrodillaban. Esta vez, ambas expresiones se han concentrado en la misma persona. Deporte de alta gama, un seductor púlpito de expresión política y social.





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