Cómo pasar de árbitro corrupto a consultor de apuestas: el caso Donaghy

Año 2007. La caja de pandora se abría de golpe para la y, desde luego, no iba a contener nada bueno. El colegiado era acusado, y posteriormente condenado a 15 meses de prisión y tres de libertad vigilada, de haber amañado diferentes partidos de la liga con sus decisiones arbitrales durante los encuentros. Por si fuera poco, también apostó durante cuatro años en esos partidos en los que él mismo se suponía que hacía de juez imparcial y proveía de información privilegiada a diferentes apostadores. Todo un adalid de la trampa oculta, que utilizó tales métodos para pagar sus gigantescas deudas, y a la vez tiró a la basura 13 años de carrera como árbitro.

El comisionado tuvo que ponerse el traje de sheriff y liderar una investigación para intentar limpiar el vaho dejado por la poco decorosa actuación del árbitro.  Sin embargo, Donaghy, en su libro `Personal Foul: A First-Person Account of the Scandal That Rocked the NBA´, consiguió salpicar a otros compañeros de profesión e incluso a la propia NBA, acusándoles de realizar prácticas parecidas a las que él consumó.

Uno de los temas que más ampollas produjo fue el de la Final de la Conferencia Oeste  de 2002 entre Lakers y Kings. Donaghy destapó, aunque nada se hizo ante ello, el posible amaño que ocurrió en la serie, con palabras tan escalofriantes como éstas: “Con los equipos [Lakers y Kings] preparándose para el sexto partido en el Staples Center, Sacramento tenía ventaja de 3 a 2 en la eliminatoria. Los árbitros designados para pitar el sexto partido eran Dick Bavetta, Bob Delaney y Ted Bernhardt. Tan pronto como fueron elegidos, todos supimos inmediatamente que habría un séptimo partido. Una eliminatoria larga era buena para la Liga, buena para las televisiones y buena para el juego”.

Su historia pareció dormir en el letargo de la inmensidad de noticias que surgen cada minuto, y su figura fue pasando progresivamente a un segundo plano. Ahora que su libertad condicional ha acabado, Donaghy está de vuelta, y quiere estar involucrado en la NBA una vez más. Lógicamente no como un árbitro ni como un empleado al servicio de la liga, sino como un asesor y consejero de apuestas deportivas en una web de juegos de azar.

“Estoy en otra fase de mi vida. Necesito cambiar y renovar todo. En esta fase ayudo a Danny B. y también a sus clientes”, señalaba Donaghy recientemente. Pero, ¿y quién es ese tal Danny B.?

Danny B., alias Daniel T. Biancullo, es un criminal convicto y ahora también el jefe de Donaghy. Los dos ya habían trabajado antes juntos, hasta el pasado julio. Fue ahí cuando un juez puso fin a esa relación laboral ya que Biancullo tenía una condena por delitos graves con los juegos de azar. Y los términos de la condicional de Donaghy le impedían asociarse con delincuentes. Acabada esa excepción, la unión entre ambos vuelve a darse.

Donaghy ha demostrado no ser muy diferente del resto de delincuentes. Como si habláramos del mito del eterno retorno, una vez liberado de los cargos, ha vuelto de una manera parecida a las actividades que le llevaron hasta ahí.

La siguiente página en esta historia tendrá su capítulo el próximo 9 de noviembre. El ex-árbitro tiene previsto acudir por primera vez desde el escándalo a un partido de la NBA en persona. Y además, para más inri, quiere ir con su socio Biancullo al encuentro que se disputará en el Madison Square Garden entre Knicks y Mavericks. “No creo que haya ninguna razón como para no ir”, apuntaba Donaghy, como si la polémica no fuese con él. “Estaré allí para disfrutar de un partido, ver algo de acción en directo y hacer algo de scouting. No estoy seguro de que nadie se dé cuenta de que estoy allí”.

La aparición en ese partido no parece algo improvisado. Más bien algo que se ha estado cociendo durante mucho tiempo. Quizás demasiado. Huele a truco publicitario para devolverle a la cresta de la ola, y de paso, obviamente, darle bombo a su negocio actual.

No se sabe si la NBA tomará cartas en el asunto o dejará pasar una situación así. Cinco años después de lo ocurrido, siguen los mismos dirigentes que tuvieron que afrontar el caso Donaghy, por lo que se espera que intenten escurrir el bulto para devolverlo a la nevera de la que nunca quisieron que saliera. Al igual que dos púgiles, NBA y Donaghy se mueven de nuevo en esa lucha entre la corrupción y la verdad, entre las apuestas dirigidas y la pretendida objetividad de las decisiones arbitrales. La pena es que en tal combate quien siempre reciba el golpe más duro sea el aficionado. Alguien que pasaba por allí con el escueto ánimo de disfrutar de lo ocurrido en la cancha, y quien tiene que acabar pensando si eso con lo que se delita es de verdad o de ficción.


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  • huber

    Qué interesante artículo Juan Luis. Me he quedado de piedra pómez. Está claro que debajo de cualquier alfombra, por limpia que parezca una casa, siempre hay mierda.

  • ymerito

    la NBA, la NFL, las ligas mundiales de Futbol y todo el deporte masivo en el mundo es toda una gran mafia, es obvio. No se de que se asustan, solo de que alguien tuvo el valor de decirlo? Al Final es obvio, no se necesita estar dentro de la mafia para ver que los partidos, las reglas, los arbitros y todo esta confabulado a favor claro, del negocio y si es necesario alterar resultados de partidos lo haran. Que los detiene?

    Es obvio tambien que alterar partidos sea borrando numeros, simplemente lesionas al jugador clave, no marcas una falta, les marcas de más, les das tiros libres, metes en problemas de faltas al jugador clave, y mas etceteras que pueden ser posibles. No hay limitantes en todo esto.

    • Matias

      duele pero TODO TINE UN PRECIO…

  • GoBulls!

    La mayoría de los que se quejan de las manipulaciones seguro que si les dan 100.000 euros por pitar un penalty a favor de un equipo luego eran los primeros en hacerlo.

  • palomero

    Lo más triste es que los delincuentes siempre hacen más daño a los más débiles (Kings).