Los Dallas Mavericks atraviesan uno de los momentos más inestables de su historia reciente. Tal vez el que más. Con Nico Harrison en el purgatorio, el proyecto quedó en el limbo y con decisiones de profundo calado pendientes de implementarse (traspaso/continuidad de Anthony Davis, situación de Kyrie Irving…) sin prestar demasiada atención a los responsables de hacerlo.
Pero esas discusiones están vivas y en el aire, y por ahora la hoja de ruta que se adopte sobre las mismas recae sobre una dirección interina que comparten dos hombres: Michael Finley (vicepresidente de operaciones de baloncesto y parte del núcleo duro de la cúpula desde 2017) y Matt Riccardi, (asistente en la directiva, con más de una década de experiencia en scouting y planificación). Ambos, actualmente, capeando el temporal como pueden ejerciendo de co-GM interinos, mientras la propiedad explora el mercado en busca de un perfil definitivo que marque el nuevo rumbo de la franquicia.
Por encima de ellos, recordemos, está Patrick Dumont, dueño del equipo tras la venta mayoritaria por parte de Mark Cuban, y quien tomó la decisión final de prescindir de Harrison. De momento, no hay prisa pública por anunciar un sustituto permanente, lo que refuerza la sensación de una transición prolongada en Dallas que tan poco encaja con Davis e Irving como estrellas veteranas del proyecto.
Una carga laboral ‘excesiva’
En este contexto, como suele ocurrir en momentos de crisis, el nombre de un viejo conocido ha vuelto a aparecer con fuerza. Dirk ‘Robin Hood’ Nowitzki. Uno de los mejores ‘4’ de la historia, icono absoluto de la franquicia, caudillo del campeonato de 2011 y símbolo de estabilidad durante dos décadas, fue señalado por muchos aficionados como una posible solución de consenso para liderar la reconstrucción desde los despachos con Cooper Flagg como flamante buque insignia.
Sin embargo, el propio Nowitzki se ha encargado de cerrar esta puerta. En una entrevista reciente concedida a Sports Illustrated –fruto de su presencia como comentarista en el NBA Berlin Game 2026 entre Orlando Magic y Memphis Grizzlies– el alemán fue muy claro al explicar por qué no se ve ocupando el cargo de general manager de los Mavericks, manteniendo un tono franco y transparente:
«Creo que el puesto de GM no es algo que esté en mi mente ahora mismo. Siempre pensé que, cuando me retirase, entraría directamente en la gestión dentro de los Mavericks. Pero cuanto más tiempo pasé fuera del negocio, menos atractivo me fue resultando. Es un trabajo extremadamente intenso, 24/7 durante todo el año. Cuando termina la temporada para jugadores y entrenadores y tienen descanso, para los GM el trabajo continúa con el draft, la agencia libre, la fecha límite de traspasos…
Es un trabajo de tiempo completo y no me lo imagino para mí ahora mismo.
Me gusta mi vida tal como está: con mis roles en Prime Video y en el comité de jugadores de la FIBA, y además teniendo mucho tiempo para mi familia y mis hijos.
Por eso, por ahora, no veo esa gran posibilidad para mí».
Las palabras de Nowitzki acentúan una realidad incómoda en Dallas: el nombre más respetado de su historia no está dispuesto a asumir la “silla eléctrica” de la gerencia general, al menos en el contexto actual, aunque él se incline por poner más el foco en su situación personal y jerarquía vital. Veremos si cambia de parecer en el medio-largo plazo.
Mientras tanto, los Mavericks siguen navegando entre decisiones cortoplacistas y el deber imperante de tomar una decisión sobre, valga la redundancia, quién tomará las decisiones que vayan dando forma a los Dallas Mavericks 2026-27.
(Fotografía de portada de Jerome Miron-Imagn Images)





