La situación de los Lakers no es cómoda. Pese a que el inicio de temporada despertó gran ilusión, los resultados han ido cayéndose con el juego del equipo mientras la sensación es que no hay solución alguna más allá de esperar a que LeBron James se marche, y no porque ya no sea un excelente jugador, sino porque la franquicia parece decidida a marcar un antes y un después con y sin él.
Mientras ese futuro se dirime –y tras caer en cancha de los Clippers–, el Rey atendió a los medios para comentar el artículo publicado por Baxter Holmes de ESPN, en el cual exponía los pensamientos de Jeanie Buss sobre el ganador de cuatro anillos antes de la venta de la franquicia al multimillonario Mark Walter en junio.
Lejos de ser un texto amable, en el se detalla la discordia surgida entre la otrora propietaria LeBron casi desde el primer día, ya que al llegar en 2018 se produjo el primer desencuentro al ser vendida su llegada como la del salvador, dejando de lado cualquier elogio a la gerencia por su fichaje. Fue la primera nota discordante en un recorrido que siguió con el enfado por el traspaso de Russell Westbrook y las dudas de cara a renovar su contrato en 2022. ¿Cómo ha recibido James todo esto? Con tanta sorpresa como indiferencia.
«Pensaba que la relación era buena, pero, ya sabes, alguien podría verlo de otra manera. Siempre hay dos caras de la moneda… Cómo representé a esta franquicia, y lo que dispuesto a hacer para representarla desde que llegué hasta ahora, siempre ha sido con el máximo respeto, honor y dignidad. Y diría lealtad. Jugué aquí más tiempo que prácticamente en cualquier otra franquicia, aparte de Cleveland. No me importan lo que piensen los demás», señala.
LeBron James y la vuelta de la excelencia
En todo caso, LeBron se toma esta y cualquier otra publicación con calma. Desde los 14 años su nombre e imagen es portada de historia y a estas alturas sabe que seguirán surgiendo otras; eso sí, tiene claro que ha cumplido con el objetivo de devolver la excelencia a un equipo que casi siempre se ha codeado en la élite de la NBA.
«Para ser honesto, no me importan los reportajes. Desde que estoy aquí, ahora mi octavo año (en Los Ángeles), 23 años en esta liga, sé que siempre habrá otro artículo mañana, especialmente sobre mí. Cuando llegué a esta organización, mi mentalidad era restaurar la excelencia. Crecí con los Lakers… Obviamente, no tuve la oportunidad de ver la era Showtime, pero conozco la historia. Luego, a principios de la década del 2000 con Shaq O’Neal y Kobe Bryant, y luego lo que hizo Kobe y esos dos anillos con él y Pau. Pensaba: ¿cómo puedo devolver esa sensación a la organización de los Lakers? … Pude hacerlo junto con, ya sabes, otros 14 o 16 chicos que ganaron el campeonato, que lo trajeron aquí. Esa siempre ha sido mi mentalidad», sentencia.
(Fotografía de Kiyoshi Mio-Imagn Images)





