Del talento y fundamentos de Jusuf Nurkic no hemos dudado nunca. De que su carrera iba en irremisible declive, tampoco. Porque el tiempo no perdona y sus rodillas menos.
Al pívot bosnio, ambas se le estaban echando encima en tiempo récord. Producción disminuyendo año a año, protagonismo decreciente y cada día reducido más a pieza de traspaso. Tan así que su llegada a Utah Jazz este verano (por Collin Sexton y una segunda ronda) no fue vista sino como otro paso gigantesco hacia el tanking descarado por parte de Justin Zanik y Danny Ainge.
Y no es que Nurkic esté haciendo contender a su nuevo equipo, tampoco es eso. Pero veleidad o resurrección y tenga o no que ver que esté en último año de contrato, el ’30’ parece otro. En concreto, parece el de hace siete años. Aquel que dominaba la pintura de Portland desde todos los vértices y coordenadas.
Y ahora… mejorado.
Porque siendo siempre un pívot multifacético, Nurkic nunca fue Jokic. Un único triple-doble a lo largo de once años de carrera lo atestigua. Así que alguien venga y nos explique qué está pasando.
Porque en los tres últimos partidos lleva… TRES.
Su lectura y control del timing al poste alto ante cortes y acciones de puerta atrás, se ha disparado.

Esto, además de superar el optimismo más empalagoso, convierten a Nurkic en leyenda automática de los Jazz al ser el primer jugador en su historia capaz de hilar tres triples-dobles consecutivos. También se convierte en el cuarto pívot de la NBA que lo logra.
Tres preguntas inevitables ahora, para terminar:
- ¿No hay tres sin cuatro?
- ¿Saldrá traspasado antes del deadline?
- Si se queda… ¿superará a Pete Maravich (7) como surrealista líder de la franquicia en triples-dobles?
La triple hazaña en vídeo
(Fotografía de portada de Isaiah J. Downing-Imagn Images)





