Da igual que su situación salarial sea angosta y que carezcan de activos que ofrecer para llevarse a piezas jugosas del mercado. Los Angeles Lakers siempre llegarán a febrero inmiscuidos en una ristra de rumores. Y después de lo de Luka Doncic, cualquiera les quita la razón.
Un invierno más, los Lakers acuden al mercado esperando esos traspasos o movimientos que les hagan aspirar al título con garantías. El último milagro se dio en 2023, cuándo parecían desahuciados y acabaron jugando las finales del Oeste tras la salida de Russell Westbrook y las llegadas de Rui Hachimura y D’Angello Russell. Ahora, el propio Hachimura es visto como la principal moneda de intercambio al sur de California.
Como media liga, los angelinos buscan un alero de capacidad atlética y buena mano. Más necesario lo primero que lo segundo. Los Lakers están caninos de un perfil que les pueda dar un empujón en lo físico, su gran debe y lo que les hizo caer en los pasados playoffs con cierta claridad ante Minnesota.
Entre los nombres que baraja la prensa, quién sabe si Rob Pelinka, están algunos de los nombres más jugosos del mercado. Trey Murphy III y Herb Jones son ya viejos conocidos y quizás sean más accesibles que nunca una vez los Pelicans están apostando por savia joven como Jeremiah Fears y Derick Queen. Otros objetivos serían Naji Marshall (Mavericks), De’Andre Hunter (cuyo agente ha dejado caer que no vería con malos ojos salir de los Cavaliers), Donte DiVincenzo (Timberwolves) y Keon Ellis (Kings). Este último quizás el más probable pero también el que menos cambiaría el techo del equipo.
En principio, a no ser que se le vuelva a poner en bandeja, se descarta perseguir un gran nombre de aquí al próximo 5 de febrero.
(Fotografía de portada de Gary A. Vasquez-Imagn Images)





