Dada la reciente historia entre ambos y la encarnizada serie de semifinales de conferencia del año pasado, cada partido entre Nuggets y OKC es de obligado seguimiento. Incluso uno al que los primeros llegar sin Aaron Gordon, Cam Johnson y Christian Braun y en el que los segundos no pueden contar con Jalen Williams y Ajay Mitchell. A la hora de marcar distancias entre los, para muchos, favoritos al Oeste, cualquier asalto cuenta.
Y por ahora, el primero ha caído del lado de los campeones.
Los Thunder han logrado imponerse en Denver por 111-121 en una demostración de dominio y solvencia que sirve para recordar que, incluso en un encuentro con bajas y de temporada regular, siguen llevando la delantera. Los de Daigneault mandaron de principio a fin y vivieron una segunda parte más plácida de lo que el marcador final puede llevar a pensar, dejando claro a los de Colorado que aún hay una diferencia palpable entre ambos. Que aún son el equipo a batir en la conferencia.
Encerrados
En muchas ocasiones, a Denver no le ha hecho falta contar con su rotación completa para sacar partidos adelante. De hecho, en muchas ocasiones ha bastado con dejar a Jokic y Murray empastando cualquier quinteto y usado su juego entre dos para tumbar a cualquier rival que se ponga por delante. Pero estos Thunder no son cualquier rival. Y tenían claro a qué dos hombres tenían que cerrar por encima del resto.
Con apenas 28 puntos entre ambos, los dos All-Star locales tuvieron un impacto mucho menor del habitual. Jokic, con apenas nueve lanzamientos a canasta y seis pérdidas, por falta de capacidad para imponer su juego ante una defensa tan agresiva como siempre en la pintura; Murray, con su 4/16 en tiro, por su falta de acierto. Ese fue el primer triunfo de los Thunder, el que empezó a decantar la balanza de su lado.
Aunque frenar a sus dos estrellas no fue suficiente para frenar a los Nuggets. Peyton Watson aprovechó la atención sobre sus compañeros para encontrar espacios e irse hasta los 29 puntos, y el acierto de los hombres de rotación desde el triple (45,7%) permitió a Nikola y Jamal generar opciones para el resto (20 asistencias entre los dos) y mantener el ataque a un ritmo decente. Quizás los de Adelman se habían quedado sin sus dos mayores armas, pero no estaban completamente indefensos.
Pero eso no basta antes estos Thunder, que tienen mil maneras de ganar partidos. Y que esta vez, más que ganar por su asfixiante defensa, ganaron por su espectacular ataque.
Un MVP y un tirador
OKC no suele necesitar una ofensiva excelente para imponerse a sus rivales. Su capacidad para defender, robar y correr es tal que los ataques en estático pueden permitirse no ser brillantes. Lo cual hace que a veces nos olvidemos que también pueden serlo cuando, como fue el caso hoy, hay un esfuerzo consciente por evitar que sean ellos los que marquen el ritmo.
En concreto, los Thunder rayaron la excelencia en el tercer cuarto, en el anotaron 39 puntos y en el que, con un parcial de 7-21, rompieron el partido de forma definitiva. Parcial para el que fueron clave dos hombres: Shai Gilgeous-Alexander con sus infinitas capacidades como generador, y Cason Wallace cons su triples.
Shai Gilgeous-Alexander SHOWED OUT on Sunday Night Basketball!
— NBA (@NBA) February 2, 2026
⛈️ 34 PTS
⛈️ 5 REB
⛈️ 13 AST
⛈️ 2 STL
OKC wins the battle of the West's top 2 teams! pic.twitter.com/l93QpBlbJS
Ambos sumaron 12 puntos cada uno en el tercer periodo, poniendo la guinda a una noche brillante para ambos en sus respectivos roles. El canadiense terminó con 34 puntos y un excelente 11/16 en el tiro, pero brilló también como generador una vez que la defensa local empezó a intentar sacar el balón de sus manos alcanzando las 13 asistencias. Asistencias que, en varias ocasiones, fueron a parar a manos de Wallace, autor de 7 triples (4 en el tercer cuarto) y su mejor escudero durante la noche.
Pero el acierto exterior no fue solo cosa del escolta, pues los visitante sumaron hasta 19 tiros de tres y reventaron el encuentro precisamente gracias al 8/13 del tercer parcial, en el que Ball Arena recibía ya con suspiros de exasperación cada canasta desde el perímetro. Una especie de «no me digas que en esto también son mejores que nosotros» colectivo que dejó una espinita clavada y unas ganas de una revancha que, con suerte, tendrá lugar con todos los efectivos en ambos bandos.
(Fotografía de portada: Isaiah J. Downing-Imagn Images)





