El 31 de enero de 2003, los Detroit Pistons hicieron historia de la franquicia ganando por 66-118 en Boston, una victoria por 52 puntos que durante 23 años había sido la mayor jamás firmada por los de Michigan. Pero la cosa ha cambiado esta madrugada. El cuadro de Bickerstaff ha logrado batir dicha marca al vencer a los Brooklyn Nets por 130-77, una renta de 53 tantos que, mientras que para los neoyorquinos no es ni la mayor derrota de 2026, es un nuevo récord para los de Michigan.
No es como si se esperase una gran igualdad en un duelo entre el líder del Este y un equipo con la mente puesta en el Draft de 2026, pero sí costaba más imaginar que, una vez que se vieron 23 arriba tras el segundo cuarto, no levantaran nunca el pie del acelerador. Pero incluso cundo los titulares se sentaron a descansar y los hombres menos habituales tomaron la pista, el nivel de intensidad no decreció. Tal es el nivel de hambre de esta plantilla, que sabe lo que es estar en el otro lado y ahora quiere disfrutar de sentirse dominante.
«Hubo partidos a principio de temporada en los que conseguíamos una buena ventaja, levantábamos el pie del acelerador y teníamos que volver a pelear por el triunfo en el último cuarto» recuerda Bickerstaff. «Es algo de lo que hablamos continuamente, y queremos seguir dando pasos para ir mejorando. Para ello tienes que encontrar diferentes aspectos en los que puedas crecer, y creo que lo hemos hecho».
Los Pistons no necesitaron dar más de 26 minutos a ninguno de sus hombres, tiempo que fue suficiente para que Jalen Duren liderara al equipo con 21 tantos y para que Cade Cunningham firmara un doble-doble de 18 puntos y 12 asistencias. Ambos celebraron así su elección para el All-Star Game, al que llegan por su gran rendimiento individual pero también como premio al dominio colectivo del equipo, que llegó esta madrugada a su punto álgido.
(Fotografía de portada: Rick Osentoski-Imagn Images)





