La nueva norma que obliga a los jugadores a disputar 65 partidos para poder optar a reconocimientos individuales se ha cobrado ya varias víctimas desde su implementación. Y esta madrugada, ha ido incluso más allá al poner fin a una racha histórica. LeBron James, que descansó en la visita de los Spurs a Los Ángeles, se ha perdido su 18º encuentro de la temporada y ha garantizado que no podrá llegar al mínimo impuesto por la liga, lo que supone que, por primera vez en 22 años, no será All-NBA.
Este es un logro que el alero había alcanzado en todas las temporadas de su carrera excepto en la primera, en la que, pese a terminar entre los 10 primeros en la votación para el MVP, no fue escogido en los tres mejores quintetos del año. Sin embargo, de ahí en adelante su presencia había sido inevitable, encadenando 21 selecciones consecutivas en una muestra tanto de talento como de disponibilidad y longevidad.
Esto convierte a LeBron en el jugador con más All-NBA de la historia, posición que ocupa desde hace varios años ya que quienes ocupan la segunda posición, Kareem, Kobe y Duncan, están a una distancia notable con 15. Este se antoja por tanto como uno de los muchos récords inalcanzables fijados por el de Akron, que se ha ido encargando de poner su nombre en lo más alto de casi todos los registros históricos de la NBA.
J.J. Redick fue preguntado al respecto, aprovechando que, dado que trabajó en televisión antes de dar el salto a los banquillos, cuenta tanto con la perspectiva de ser entrenador de LeBron como con la de haber tenido que dar su voto para los premios. Y ante esto, aunque reconoció que establecer un límite es útil para quienes votan, este podría funcionar mejor si fuera menos rígido y más orientativo.
«Creo que está bien que haya algún tipo de guía para los votantes. Recuerdo que el primer año que yo voté hubo varios jugadores que fueron elegidos que habiendo jugado unos 54 o 56 partidos».
Crónica de una ausencia anunciada
Lo cierto es que la noticia no termina de coger por sorpresa a nadie, pues, tras perderse los primeros 14 duelos de la temporada por culpa de la ciática, se antojaba ya como una labor casi imposible que LeBron llegase a los 65 encuentros. Desde entonces, el alero prácticamente no había descansado y de hecho venía de jugar 29 de los últimos 30 partidos de los Lakers, pero, a estas alturas de su carrera, es necesario para él bajar el ritmo si quiere llegar en condiciones al tramo decisivo del curso.
(Fotografía de portada: Kiyoshi Mio-Imagn Images)





