Cuando todos los medios de primera fila en Estados Unidos e incluso Adam Silver comienzan a hablar sobre tanking, el cuerpo lo sabe. Se acercan los primeros días del resto de la temporada. Es en este tramo de curso posterior al All-Star cuando se escriben las narrativas que perdurarán más en la memoria, por mucho que el March Madness empañe la notoriedad de la liga de las tres letras.
Ahora es cuando comienzan las campañas de los equipos para que algunos de sus jugadores pesquen premios individuales y donde se recrudece la pelea por el MVP, poco cacareada para lo que viene siendo norma en los últimos años. Habrá que mantener un ojo puesto en los jugadores que cumplen con ese requisito de 65 partidos jugados con un mínimo de 63 por encima de los 20 minutos para formar parte de los premios individuales. Norma que, viendo el peligro que corren este curso Nikola Jokic, Shai Gilgeous-Alexander y Victor Wembanyama, quizás quede desestimada este mismo verano.
Sin embargo, aquí venimos a poner la mirada en el panorama general de la competición. En equipos y no en jugadores. Aunque estos sean el motor de todo. Y evitando cosas como “la pelea por el play-in en el Oeste”. Comencemos pues.
Detroit ante gigantes
Al contrario que otras ligas, la NBA no separa su temporada en dos partes cuando llega el ecuador de la misma, sino con el parón del All-Star. Lo cual otorga a los Detroit Pistons de ser los campeones de invierno, superando in extremis el registro de unos Oklahoma City Thunder que han ido perdiendo fuelle tras un inicio que prometía una temporada histórica.
El equipo de JB Bickerstaff, que hay que recordar que antes de su llegada habían perpetrado la peor temporada de la historia de la franquicia con el peor récord de la liga, lidera la conferencia Este por méritos propios. Nadie les ha colocado ahí. Y pese a ello, parece que aún cuesta tomarlos como un candidato rotundo al anillo.
Conste en acta que no soy un negacionista de los Pistons, pero que sí me resulta profundamente interesante verles ante desafíos mayores. Acorde a la fórmula de Power Rankings Guru, Detroit es el equipo que ha enfrentado un calendario más fácil hasta el momento. Atendiendo a sus mismas métricas, tienen el octavo camino más difícil hasta el inicio de los playoffs.
Estas métricas a menudo son mentirosas porque no factorizan las lesiones o ausencias de cada equipo en un partido dado. En el caso de los Pistons,también se infravalora el hecho de que han ganado prácticamente todos los partidos que tenían que ganar con o sin lesiones. Solo la derrota del pasado 5 de febrero ante Washington Wizards supone una mancha seria en su historial. Lo cual no quita para que probarles ante los mejores equipos de la liga sea excitante y valioso para discernir en qué punto están realmente.
No hay que esperar mucho, ya que este es su calendario inmediato:
- 19 de febrero @ New York Knicks
- 21 de febrero @ Chicago Bulls
- 23 de febrero vs San Antonio Spurs
- 25 de febrero vs Oklahoma City Thunder
- 27 de febrero vs Cleveland Cavaliers
- 1 de marzo @ Orlando magic
- 3 de marzo @ Cleveland Cavaliers
- 5 de marzo @ San Antonio Spurs
Es decir, que en dos semanas va a retener dos partidos ante el segundo mejor equipo del Oeste y tres ante competidores directos en su conferencia.
Será en algunos de estos enfrentamientos (porque es difícil que no haya bajas o noches malas de algún equipo en todos ellos) donde se vea si los presuntos problemas ofensivos son un escollo real en sus aspiraciones.
Los Pistons son el décimo mejor ataque de la NBA con el decimoquinto peor tiro de campo efectivo de toda la NBA (54,2%). Sobre todo debido a sus pobres datos desde el triple y lo cual remedian siendo el tercer conjunto que más visita la línea de tiros libres. En resumidas cuentas, que no hay muchos equipos aspirantes con datos tan tibios a nivel ofensivo.
Lo que pasa es que Detroit tiene una habilidad especial para llevar los partidos a su terreno cuando van faltos de efectivos ofensivos y, a menudo, rescatar un héroe inesperado que acabe decantando la balanza a su favor. Son el segundo equipo que más partidos ha jugado en situaciones de clutch, el que más victorias suma y el segundo que mejor porcentaje acumula en dichos escenarios.
Cade Cunningham está promediando 4,3 puntos en esos cinco últimos minutos de partidos igualados, mejorando sus porcentajes de tiro generales y olvidándose prácticamente del triple (acumula 1 de 15). Y, cuando le llega la doble marca, pocos están decidiendo cuándo y dónde poner el balón en manos del hombre libre. Lo que abre la puerta a esas apariciones inesperadas de esos Danny Jenkins de la vida. Haciendo que un ataque mediocre en base a la eficiencia, sea fiable como pocos factorizando su capacidad de cerrar el aro propio (segunda mejor defensa de la liga).
En este momento, acumulan un más que positivo 17-6 ante equipos por encima del 50% de victorias (mejor dato de la liga), pero estas próximas semanas serán críticas para poder discernir hasta donde le pueden llevar sus virtudes y, sobre todo, qué techo suponen sus carencias.
Los Boston Celtics de Vucevic… ¿Y Tatum?
Seremos más breves aquí.
Tres partidos me han bastado para entonar el mea culpa con Nikola Vucevic, aunque los New York Knicks le pasaron por encima a nivel interior. El montenegrino es uno de los peores protectores de aro de la última década en la NBA. Y eso es irresoluble por Joe Mazzulla, Tom Thibodeau o Chuck Daly. Pero subestimé su impacto en ataque juzgándole como un mero traspaso para cuadrar cuentas.
Primero, porque el titular y el que cierra los partidos sigue siendo Neemias Queta. Cuya hiperactividad en ataque es uno de los grandes motores de un sistema que respira mejor que nunca a ritmo de triple y vaciando la zona sin caer en un cinco abiertos estanco. Boston es el equipo que menos presiona el aro de toda la liga con solo 18,4 intentos por noche desde la restringida. Prácticamente, solo Jaylen Brown tiene vía libre para atacar el aro. Básicamente porque Mazzulla está priorizando el balance defensivo y sabe que:
- No tiene el personal para avasallar la pintura rival.
- Una bandeja fallada es el tiro que más se castiga al otro lado.
Vucevic no tiene el físico suficiente para ser Queta, pero tampoco es un interior tan pesado en ataque como pueda parecer. Y todo lo que no cubre su desplazamiento sin balón, lo cubre su rango de tiro y su capacidad de pase. Es esta última la que le da sentido a todos sus minutos en cancha. Lo que multiplica las posibilidades con pequeños que acuden a su mano a mano para abrir un abanico de opciones al corte, al lanzamiento exterior o a una acción de bloqueo directo más tradicional.
Sin darle lo que les daba Kristaps Porzingis en cuanto a gravedad ofensiva y corrección del aro, sumar una pieza así multiplica las posibilidades del esquema sin castigarlos más de lo que hacía Luka Garza atrás.
Pero lo que más anticipo en los Celtics es, evidentemente, el regreso de Jayson Tatum. Cada vez está más cerca, y la NBC ha programado la emisión de un minidocumental de cinco episodios sobre su recuperación para emitir todas las semanas entre el pasado sábado y el del 14 de marzo. Signifique lo que signifique, elijo creer. Porque, por iluso que resulte pensar en un regreso de una rotura de Aquiles como si nada hubiera pasado, ver una versión mínimamente reconocible de un cinco veces All-NBA es una suma que solo los Cavs (Anthony Davis no vale) se han podido permitir en el mercado de invierno.
Ya hemos dado por hecho que este equipo vaya 35-19 y segundo del Este habiendo perdido a cuatro pilares fundamentales que les hicieron campeones.
El crescendo de Charlotte y Cleveland
Y hablando de los Cleveland Cavaliers, por supuesto que van a ser una de las historias en lo que resta de regular. El equipo ya venía compitiendo mejor antes de la llegada de James Harden (15-5 en 2026). Sobre todo por haber subido algo el pistón defensivo (especialmente Evan Mobley) y haber puesto el ataque definitivamente en manos de Donovan Mitchell.
Esto va a seguir siendo así, pero con matices. Porque Harden no solo les da otros dos hombros sobre los que caer cuando las defensas suben la intensidad camino del bocinazo final, descargando a un MItchell que llegaba muchas veces exhausto y sin piernas. No solo alimenta el interior como demandan dos torres como Jarret Allen (promediando 24 puntos en los tres partidos disputados junto a La Barba) y Evan Mobley. También templa el ritmo del equipo.
Desde la llegada de Kenny Atkinson, los Cavaliers han sido un conjunto con gusto por el vértigo. No juegan al vuelo exactamente, pero sí presionan a la defensa rival tan pronto pueden en las posesiones. Hasta ahora, tenían el 8º mayor número de posesiones por encuentro y atacaban en transición el 19% de las ocasiones, pero con Harden esto debería cambiar. Sobre todo en las segundas partes, porque las implicaciones al otro lado de la cancha han sido dolorosas para los Cavs incluso en los puntos álgidos de la temporada pasada.
Por mucho que Evan Mobley sea un interior moderno, móvil y versátil, no deja de ser un equipo que juega bastantes minutos con una pareja de hombres grandes en cancha (15,4 minutos por noche, concretamente). Para cuyo tamaño y peso es todo un reto convertir los partidos en un ida y vuelta.
A pesar de ser el vigente Defensor del Año, Mobley ha perdido buena parte de su impacto defensivo porque el sistema no le abriga lo suficiente. Con Harden, no solo va a poder trabajar en afilar su juego ofensivo, también va a tener un elemento que frene el ritmo para poder defender más asentado y dosificando esfuerzos. Algo que necesita él a nivel personal y los Cavaliers a nivel colectivo.
A Charlotte, hay que agradecerle que llegue a poner algo de alegría a una pelea por el play-in tan insulsa como repetitiva. Desde 2022, el play-in del Este siempre ha contado con la presencia de Atlanta Hawks, Miami Heat o Chicago Bulls. Y en 2023, 2024 y 2025, con los tres. Ahora mismo esa hegemonía de la mediocridad se ha roto a causa de la bajada de Orlando Magic al séptimo puesto y a la novena plaza que ahora mismo ocupan los Hornets.
Hasta nuevo aviso, los Hornets son el equipo que no perderse. Sobre todo por la frescura que representan Kon Knueppel, Brandon Miller y un conjunto que vuela en ataque con una fórmula sencilla: son un equipo capaz de unir a cuatro creadores por encima de la media de sus posiciones que, al mismo tiempo, pueden convertirse en ejecutores a demanda.
Cuando están juntos en cancha Lamelo Ball, Knueppel y Miller, registran un rating ofensivo de 129 puntos por cada 100 posesiones habiendo jugado 472 minutos juntos. Son ocho puntos mejores por cien posesiones que el mejor ataque del planeta: los Denver Nuggets. Súmale un compensador como Moussa Diabaté y un talento como Miles Bridges atacando al cuarto mejor defensor exterior de los rivales, y solo necesitas una pizca de acciones pegamento de los Josh Green, Sion James o ahora Grant Williams para cuadrar el círculo.
El equipo de moda en este tramo de temporada y un electro-shock necesario para la zona más aburrida de toda la clasificación.
Salud en los Denver Nuggets
Siendo un equipo muy competitivo en cualquier circunstancia, esta temporada se ha escuchado mucho aquello de “cuando estén todos sanos” para hablar de las aspiraciones de los Denver Nuggets. Y cuando esas cuatro palabras se pronuncian tan a menudo para referirse a un equipo, mal augurio.
Excepto Jamal Murray, toda pieza esencial de los Nuggets se ha perdido (o se va a perder) al menos un mes de competición. Nikola Jokic se ha ausentado en 16 partidos, Aaron Gordon 32 y contando, Cam Johnson 24, Christian Braun 36 y Peyton Watson 6 y no regresa hasta el 9 de marzo como mínimo.
Por si fuese poco, Jokic ha vuelto en una versión reducida. Habiendo sufrido la ausencia más larga de su carrera, es normal notarle oxidado, pero no deja de ser llamativo ver al jugador más eficiente del planeta cometer errores y forzar situaciones como lo está haciendo desde su regreso. Aunque siga haciendo números monstruosos casi sin querer.
Desde su regreso los porcentajes han caído un 10%, del 61 al 51 en tiros de campo. y sus pérdidas se han disparado desde las 3,5 a las 4,4 por noche. Dentro de lo que cabe, esto es lo menos preocupante. Lo más escabroso son las recaídas de Aaron Gordon, a quien la zona femoral le lleva dando la lata desde el Game 7 que jugó cojo ante Oklahoma City el año pasado. Peyton Watson habrá roto a jugar y le da al equipo una dimensión ofensiva desconocida, pero sin el suelo que supone Gordon a ambos lados de la cancha, Denver sencillamente no puede competir ante los mejores equipos del Oeste.
El resto se puede recuperar, siendo que las versiones sanas de Johnson y Braun han estado por debajo de lo esperado y todavía son recuperables para la causa. Gordon no. En principio debería volver la semana que viene, pero los Nuggets van a ser todo lo cautos que necesiten con él para evitar una nueva recaída. Con suerte, se le podrá ver un mes de forma continuada para recordar a la altura que llega Denver “cuando están todos sanos”.
Los Timberwolves con Ayo Dosunmu
Hay dos tipos de buenos fichajes: los que enfatizan todo lo que el equipo viene haciendo bien y los que otorgan al equipo antes que no tenían. Ayo Dosunmu puede ser ambos para los Minnesota Timberwolves.
Probablemente el ex de los Chicago Bulls no sea el perfil soñado para lo que necesitaban los de Minneapolis. No es exactamente ese director de orquesta que aporte claridad en las sombras que se ciernen sobre el ataque de los Wolves a media pista. En definitiva, no es Mike Conley con 5 o 10 años menos. Pero sí es lo mínimamente autosuficiente para desahogar a Anthony Edwards y Julius Randle en la creación en instantes finales y el empujón necesario para un banquillo que venía siendo Naz Reid (que estaba siendo irregular) o muerte.
En su segundo encuentro con Minnesota, Dosunmu ya dejó claro lo que viene a representar para su nuevo equipo. Un motor a campo abierto (10 de sus 21 puntos llegaron en transición), que castiga tiros abiertos (42,3% en triples tras recepción esta temporada) y simplifica el ataque a media pista dividiendo la defensa tan pronto puede.
Minnesota se especializó el curso pasado en ir encontrando su camino poco a poco hasta plantarse en esplendor a los playoffs. Este curso tenían un punto débil obvio y lo han subsanado de la mejor forma que permitía el mercado. Dosunmu afianza la calidad física que les hace temibles ante un conjunto como Los Angeles Lakers y les tiende una mano en ataque para no caer en las dudas que caen los Houston Rockets. Claros ganadores del mercado en el Oeste.
Y a vosotros, ¿qué es lo que más os apetece ver a la vuelta del parón?
(Fotografía de portada de Brian Fluharty-Imagn Images)





