Los Angeles Lakers pasan por uno de los momentos más complicados de la temporada. Ya sin las ausencias como excusa y tras una nueva derrota en casa ante Orlando Magic, el equipo angelino está lejos de las siempre elevadas expectativas que levanta a su alrededor. Los problemas son múltiples y profundos, y uno de ellos es su principal apuesta el verano pasado para ser su interior titular: Deandre Ayton.
En un equipo que carece de atletismo e intensidad física, Ayton no es una solución. Por mucho que ante Orlando dejase 21 puntos y 11 rebotes, los Magic dominaron la pintura desde el rebote y la anotación sin que el ex de Suns y Blazers pudiese hacer mucho más. Preguntado por su papel en el partido, alabó la labor de sus compañeros a la hora de encontrarle en ataque y recompensar su juego duro con balones interiores.
Sin embargo, y según revela Dave McMenamin en ESPN, nada más darse la vuelta hacia las duchas dijo en voz alta «quieren que sea Clint Capela» en voz alta para que le escuchasen los presentes para finalizar con un rotundo «no soy Clint Capela». Lo que refiere Ayton es que los Lakers, que cuentan con tres jugadores dominadores sobre balón, pretenden que el interior sea un perfil más unidimensional en el bloqueo y la continuación. Básicamente, lo que representa Jaxson Hayes a pesar de sus limitaciones.
Ayton no se siente ese jugador, y esto no es nuevo. Desde el inicio de su carrera, el pívot bahameño ha disfrutado gozando de cierta libertad desde el poste y la media distancia. Algo que los Lakers no le pueden otorgar con demasiada asiduidad y que, siendo sinceros, ya fue parte de su ruptura con Monty Williams en Phoenix.
El interior es una personalidad complicada en cuanto a su autopercepción y capacidad de esfuerzo. En el mismo texto, McMenamin revela que el equipo de preparadores de los Lakers le tienen que poner etiquetas motivantes en sus bebidas suplementarias para tratar de mantener su foco competitivo.
Como todo el equipo, está siendo una temporada de vaivenes para Ayton. JJ Redick repite a menudo que confía en él, pero más de una vez y más de dos cierra los partidos sentándole en en banquillo. El talento nunca estuvo en duda, pero si un número uno del Draft con potencial para ser un 20-10 andante llegó al equipo después de ser cortado por un conjunto de play-in, sus limitaciones deberían estar sobre la mesa desde el primer día.
(Fotografía de portada Jayne Kamin-Oncea-Imagn Images)





