Unos días después, sin que hubiese amainado, Brad Stevens se sentó ante los medios. Preparado para dar las pertinentes explicaciones por el traspaso de Jaylen Brown. De hecho, lo hizo el primer día en el que todo lo filtrado pasaba a ser oficial. No esperó ni una jornada más. Y allí se sentaron Bill Chisholm, nuevo propietario, y él para despachar las preguntas de la prensa en una conferencia extraordinaria por unos hechos extraordinarios.
Lo primero fue dejar claro que Brown es uno de los mejores jugadores de la historia de los Celtics. Así como reconocer su papel en los éxitos de los últimos diez años y su trabajo comunitario. También dejó caer que espera, en un futuro, poder sentarse a hablar las cosas tranquilamete. Que entiende sus sentimientos y que siente, valga la redundancia, la decepción de quien fue uno de sus ojitos derechos.
Después, entró en la crudeza de las cifras. La única explicación que quiso dar al respecto de los movimientos. «Cuando miro hacia dónde va la liga, dónde hemos acabado los dos últimos años, el camino luce algo más retante para mí», dice el directivo. «Podré estar equivocado, no puedo ponerme a la defensiva, pero resultaba complicado imaginar un camino con el 70% del espacio salarial comprometido en dos jugadores (Jaylen Brown y Jayson Tatum)».
Sin embargo, Stevens no hizo refrencia a que Paul George, el jugador adquirido a cambio de Brown (además de los efectivos del Draft), ocupa casi un 33% del ‘cap’ y solo tiene un año menos de contrato que Brown (y seis años más de edad). Sí le dedicó unas palabras a su juego. «Paul es un gran jugador. Hace dos meses lo pudimos ver ante nosotros en playoffs. Puede ser un complemento de lujo a ambos lados, además de asumir un cuarto o la mitad de la creación».
«El nuevo Convenio Colectivo se introdujo siete años después de la aparición de los súper máximos», prosiguió Stevens refiriendo a esos contratos que pueden otorgar hasta el 35% del espacio salarial a un jugador en caso de cumplir ciertos requisitos de rendimiento. «Si hubiese una regla que permitiese que esos contratos ocupasen solo el 25% en el caso de jugadores que tú mismo drafteas no estaríamos sentados aquí […] Cuando ganamos, Brown y Tatum ocupaban solo el 47% del cap. Creo que es un movimiento que nos da más flexibilidad y oportunidades para seguir siendo muy competitivos».
A su lado, Chisholm hizo hincapié en que nada de esto tiene que ver con una orden de arriba de recortar costes. Que sí existió el curso pasado debido a la lesión de Tatum, pero que, habiendo reseteado la cuenta de temporadas dentro del impuesto de lujo, no era una necesidad imperioda ahora. «Brad tiene luz verde para hacer lo que crea que es mejor para el equipo a nivel deportivo», pronuncia el mandamás.
El elefante en la habitación es también la proyección del espacio salarial en el próximo lustro. Hace un año, cuando se firmase el nuevo contrato televisivo (y antes), se proyectaba que en 2030 el espacio salarial estaría en 228 millones. Ahora mismo, esa proyección está en 193 millones, 35 por debajo de lo esperado. Lo que complica aún más las gestiones de los equipos que operan en el alambre del límite salarial y puede explicar, parcialmente, decisiones tan aparentemente drásticas como estas.
(Fotografía de portada de David Butler II-Imagn Images)





