La de Lonzo Ball es una de las carreras NBA más dolorosas del siglo XXI. Llegando a la competición estadounidense como número 2 del draft de 2017, su paso por los Lakers no hizo quizás justicia al talento que atesoraba, algo que sí salió a relucir tanto en los New Orleans Pelicans como en los Chicago Bulls, justo donde todo se torció.
Tras un inicio espectacular en la campaña 2021-22, un grave lesión de menisco dio paso a dos años y medio en blanco. Ya entonces se temía que pudiese retirarse, pero en la 2024-25 volvió a jugar antes de firmar con Cleveland Cavaliers para la siguiente. Fue emocionante verle de nuevo, pero ya no era el mismo.
En febrero de este año fue traspasado a los Utah Jazz, equipo que seguidamente le despidió. Se habló de cierto interés de algunos conjuntos como los Denver Nuggets, pero desde entonces nadie le ha dado un contrato. Tal escenario y sus últimas palabras invitaban a pensar que estaba dejando el baloncesto profesional.

«Siento que lo di todo por el baloncesto y que todo lo que tengo en la vida se lo debo a este deporte. Estoy agradecido simplemente por haber llegado a la liga y haber podido jugar durante nueve años. Para ser sincero, nunca sentí que hubiera alcanzado mi techo… Aun así, logré llegar allí, jugar, ponerme la camiseta y hacer todo lo que quería de niño. Eso fue suficiente para mí», señalaba en el último episodio de Ball in the Family.
Lonzo Ball sigue esperando una oportunidad
Viendo que sus palabras se han hecho virales y que más de uno da por hecho que se ha retirado (o va a anunciarlo en breve), el mayor de los Ball ha salido al paso a través de su cuenta de X, donde ha subrayado que sigue esperando una llamada para volver a las canchas de la competición estadounidense. «¿Que me he retirado? Es la primera noticia que tengo. Sigo esperando una llamada… La temporada de la NBA es larga», expresa.
Si bien el deseo de Lonzo es firme y claro, cuestión diferente es que su rendimiento más reciente le sirva para a traer a algún equipo. Lejos de su mejor nivel, con Cleveland se quedó en un promedio de 4,6 puntos en y 20,8 minutos por partido. Además, sus porcentajes de tiro fueron muy pobres (30,1% en tiros de campo y 27,2% en triples). No es la mejor carta de presentación.
(Fotografía de IMAGN IMAGES via Reuters Connect)





