Desde que Adam Silver cumplió los mayores miedos de David Stern firmando con casas de apuestas como socios principales, el comisionado ha insistido en que el movimiento buscaba aumentar la transparencia de un mundo a menudo lúgubre. De un tiempo a esta parte, una vez vistas las consecuencias de estrechar manos con estos negocios, Silver había mencionado puntualmente la necesidad de limitar el mercado de las parlays.
En un primer borrador que desvelan Shams Charania y David Payne Purdum en ESPN, la NBA prohibirá líneas de apuesta que cree perceptibles de ser fácilmente manipulables.
- No se podrá apostar al under de múltiples estadísticas de un solo jugador.
- No habrá “primero en” ganar el salto inicial, coger un rebote, asistir, etc. Es decir, que no se podrá apostar que alguien mete la primera canasta del partido, coge el primer rebote o gana el salto inicial.
- Prohibido apostar en jugadores que promedien menos de 12 minutos.
Estas se suman a una primera lista de vetos sobre jugadores que estén en contratos two-way o temporales de 10 días o acciones relacionadas con las pérdidas, los tiros libres fallados o faltas cometidas. Probablemente la Liga y sus socios estudien en más restricciones futuribles.
La NBA sigue tomando decisiones de la mano de uno de sus mayores socios y fuentes de ingresos. Como era de esperar. El nuevo sistema del Draft que penaliza a los tres equipos con peor récord de la competición nace especialmente del daño que puede hacer el tanking a las principales casas de apuestas, que no pueden predecir cuándo un equipo va a tener menos intención de ganar un partido.
(Fotografía de portada de Rick Osentoski-Imagn Images)





