¿Menos equipos en la NBA?

Un tema peliagudo pero posible. En los próximos meses se va a hablar mucho de la negociación para el nuevo convenio colectivo laboral de la NBA que tiene que aprobarse antes del próximo 1 de julio. De lo contrario, se vivirá un lockout como el de 1998 y toda la actividad de la liga se reducirá a cero, impidiendo que se celebren las ligas de verano, realizar traspasos, renovaciones de jugadores e incluso la posibilidad de iniciar una nueva temporada en octubre de 2011.

En esta negociación intervienen la NBA como una especie de juez-supervisor-mediador-parte (la NBA va del lado de los propietarios pero también es un ente propio que intentará forzar el acuerdo lo más rápido posible para eviatr el deterioro de la competición) y dos colectivos que defienden sus propios intereses: los propietarios y los jugadores. A su vez, ambos grupos están divididos en diferentes posiciones.

Los jugadores. Por un lado los jugadores estrella defienden contratos lo más elevados posibles en términos económicos y de duración. Por otro, los jugadores medios y de menor nivel se inclinan por defender a capa y espada ante todo los contratos mínimos y las mid-level exceptions.

Los propietarios. No es lo mismo tener una franquicia en New York, Chicago o Los Angeles que tenerla en Memphis por lo que este colectivo también está dividido. Los dueños están de acuerdo en que hay que meter la tijera a los contratos infinitos en duración y millones, fruto de los cuales se han llegado a situaciones como la de que Michael Redd cobre este año 18.3 millones de dólares o que los Hawks hayan hipotecado su futuro por Joe Johnson dándole más de 100 millones. Pero en lo que no se ponen de acuerdo es en la forma de repartir el dinero y dónde poner los límites. Equipos como los , con un amplio éxito económico y deportivo por su buen hacer en los despachos, no verían con buenos ojos que se impusieran severos recortes en los límites salariales o que tuvieran que repartir aún más dinero con equipos mediocres en lo deportivo y pequeños en mercado. Por supuesto no se trata sólo de insolidaridad ya que los ricos se escudan en ejemplos como los , capaces de ganar títulos y dinero siendo una franquicia ubicada en una ciudad poco apetitosa en cuanto a capacidad de gasto.

Así las cosas, se llega al punto en el que algunos propietarios ya han lanzando globos sonda en los que se preguntan si el reparto del dinero en algunos casos no se está haciendo con franquicias que siempre serán una rémora económica y deportiva para la NBA y sus miembros, hecho que lleva a dos cuestiones:

  1. ¿Sería más conveniente mover equipos de una ciudad a otra que sea más rentable?
  2. O directamente, ¿no sería mejor hacer desaparecer a 2 ó 3 franquicias?

Por supuesto David Stern no está de acuerdo en perder equipos ya que si algo caracteriza su mandato es por el continuo incremento de franquicias hasta las 30 actuales desde las 19 que había cuando él llegó a puestos importantes en la NBA a finales de los 70. Y aunque al comisionado no le guste esta posibilidad sabe que está ahí y ya se ha hecho eco de ella, comentándola con los periodistas en la pasada rueda de prensa que dio este martes en el Staples Center.

Los que defienden la posibilidad de que tres equipos desaparezcan creen que esta medida no supondría ningún paso atrás para la competición. De hecho se favorecería que hubiera más espectáculo y calidad ya que el talento estaría más concentrado formándose plantillas de mayor calidad a las actuales, con el enorme pero, eso sí,  de dejar a miles de aficionados sin equipos a los que animar en determinadas ciudades.

En cualquier caso, aunque es evidente que la propuesta se va a poner encima de la mesa tarde o temprano, no parece viable que llegue a a buen puerto a corto plazo por lo que seguiremos en una liga de 30 equipos. Lo que no sabemos es cuando empezará la nueva temporada de esa liga de 30 equipos.





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