El sorteo no reparte catorce puestos, solo cuatro
La lotería del draft suele describirse como si repartiera los catorce primeros puestos de la primera ronda. En realidad se sortean cuatro. Del quinto al decimocuarto el orden sale del récord inverso de la temporada regular, sin bolas y sin combinaciones. La distinción vuelve a importar porque la temporada 2026-27 será la primera cuyo desenlace se resolverá con otra aritmética.
Catorce bolas numeradas entran en la máquina, se mezclan durante veinte segundos y se extrae la primera. Al sacar cuatro de esas catorce sin atender al orden salen 1.001 combinaciones posibles, y 1.000 de ellas quedan repartidas entre los catorce equipos antes del sorteo. Según explica la propia NBA en su guía del sorteo, en el formato que ha regido hasta el draft de 2026 los tres peores récords de la temporada regular tienen cada uno un 14 % de opciones de llevarse la primera elección.
Las combinaciones ya existen antes de que se mueva una bola
Ese 14 % que publica la NBA es idéntico para los tres, de modo que hundirse hasta el último puesto de la liga no da una sola opción más de llevarse el número uno del draft que acabar tercero por la cola. Hay un segundo detalle bastante menos comentado, y es que el reparto de combinaciones es anterior al sorteo y está escrito sobre el papel. Cuando las bolas empiezan a dar vueltas, la extracción aplica unas combinaciones que ya han sido asignadas.
El reparto de combinaciones no cambia mientras la máquina gira. Fuera del baloncesto, esa misma mecánica reaparece en un operador con licencia en España, y en la sección de slingo casino se juega con un tablero de 25 números; en cada tirada se sortean cinco al azar y se tachan los que coinciden. El azar decide esos cinco números, no el tablero, y la liga rehízo el suyo en mayo.
Por qué la liga prefiere bolas a porcentajes
El 28 de mayo de 2026, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó un sistema nuevo para el draft de 2027. La nota oficial de la liga lo llama 3-2-1 Lottery y detalla el reparto pieza a pieza: tres bolas para cada equipo que no alcance los playoffs ni el play-in, salvo los tres colistas, que quedan «draft relegated» y pierden una de ellas; dos bolas para los cabezas de serie noveno y décimo del play-in de cada conferencia; una sola para quienes caigan en el 7 contra 8. El bombo pasa de catorce equipos a dieciséis y las probabilidades se aplanan entre quienes se quedan fuera de esos dos torneos. Con esas bolas se sortearán las dieciséis primeras elecciones de la primera ronda, no las cuatro de ahora. Regirá en los drafts de 2027, 2028 y 2029.
Adam Silver defendió el cambio en términos de conducta antes que de matemáticas. «El tanking no es un problema nuevo para esta liga», dijo el comisionado; «quizá lo que nos sorprendió a todos fue la rapidez con la que se convirtió en una conducta aceptable». Según esas mismas declaraciones recogidas por NBA.com, Silver cifra en un 70 % las opciones de elección top-10 que conservan los diez peores récords, sumadas sus probabilidades.
Diseñar el azar tiene una contrapartida: toda regla escrita de antemano queda a la vista de cualquiera. Con el reparto publicado, sumar las bolas de cada escenario y calcular qué vale una derrota de marzo es cuestión de una hoja de cálculo. Ese cálculo a la vista ayuda a explicar por qué el reparto puede convertirse en un incentivo. Lo que nadie puede medir no disuade a nadie. Lo que se fija por adelantado también protege, y así funcionan las herramientas de juego responsable de un operador con licencia española. Los límites de depósito rigen desde que se abre la cuenta, antes de la primera partida, y la autoexclusión, una vez elegida, cierra el acceso mientras está vigente.
Perder de más deja de salir gratis en marzo
El peso del nuevo reparto está en el tramo final de la temporada regular. Entrar en el play-in como noveno o décimo deja a un equipo con dos bolas en lugar de tres, y quien acabe entre los tres últimos pierde una de las suyas, una rebaja que la liga presenta como incentivo añadido para ganar.
Las últimas semanas de una temporada perdida dejan de ser neutrales, y con ellas cambia la lectura de cada parte de lesiones, de cada rotación corta y de cada plantilla que llega a esas fechas con contratos en el aire, como el caso de D’Angelo Russell en Memphis. El matiz es que ninguna de estas cuentas se ha probado todavía, porque el primer sorteo con el formato nuevo no se celebra hasta 2027.





