El 44,2% de las Finales se iniciaron con 2-0 ¿Cómo terminaron?

Hasta 2016, con la increíble y nunca vista remontada de los , que dieron la vuelta a unas Finales que perdían por 3-1, en 31 de 70 ocasiones (el 44,2%) la serie definitiva por el anillo ha comenzado con 2-0. Y, a pesar de la gesta de Cleveland ante los hace 365 días, la estadística no es favorable para las franquicias empezaron con un 2-0 en contra en unas Finales. Desde 1947, independientemente del formato, ya sea 2-2-1-1 o 2-3-2 (incluso hubo escenarios de 1-1-1-1 y de 1-2-1, resueltos con 4-0), sólo en cuatro ocasiones un plantel que se ponía con dos derrotas en su casillero y ningún triunfo consiguió llevarse el anillo.

Es decir, que a pesar de que recientemente los Cavaliers de fueron una de esas plantillas casi exclusivas que nadaron contra la estadística, volver a sufrir un 2-0 abajo, más allá de las sensaciones deportivas vistas y de la fuerza de los Warriors, sigue sin tener buena pinta si a la historia nos remitimos. Pero claro, la historia también decía hasta 2016 que sólo tres conjuntos habían volteado un 2-0 y también decía que nadie había superado en las Finales un 3-1. Y ya saben cómo terminó aquella película.

La lógica triunfante del 2-0

Desde las primeras Finales de la NBA (BAA) celebradas en 1947, en 27 de las 31 veces que el tanteo registró un 2-0 el título fue a parar a manos de los que se situaron por delante. Precisamente, en ese curso inaugural, asistimos al primer caso, con los Philadelphia Warriors barriendo a los Chicago Stags (4-1). Finales con el formato actual de 2-2-1-1, que se extendió casi sin excepción hasta 1985, cuando cambió al 2-3-2. No obstante, en 1949, segunda vez que se registraba un 2-0, los Minneapolis Lakers ganaron la NBA con una distribución de 2-3-2. Lo hicieron por 4-2, tras colocarse 3-0 ante los Washington Capitols. Un caso que se repitió en 1955, cuando con 2-3-2, los Syracuse Nationals (hoy los 76ers) acababan con los Fort Wayne Pistons (2-0 y 4-3).

La primera vez que se remonta un 2-0

Hasta 1969, un total de diez Finales habían echado a andar con un 2-0. Y siempre, quien tomaba el mando acababa por alzar el campeonato. Pero en 1969 las cosas cambiarían. Fueron unas Finales históricas no sólo porque se remontó por primera vez un 2-0, sino porque también fue la primera ocasión en la que se otorgó un MVP de la serie por el anillo. Y recayó en , único MVP de las Finales con un equipo que no las ganó.

Y no lo hicieron sus Lakers a pesar de colocarse 2-0 ante los Celtics, que consiguieron empatar la serie 2-2 y reponerse de un 3-2 casi definitivo. Boston, que sumaba su anillo número once en las últimas trece temporadas, entraba en la historia con un 4-3 que supuso el último servicio como profesional de Bill Russell.

Extrañas excepciones

Lo hemos dicho. La norma general de las Finales desde 1947 a 1984 era presentar un formato de 2-2-1-1, pero hubo algunos casos donde no fue así. Además de los citados de 1949 o 1955, con 2-3-2, en 1971 los Bucks de Lew Alcindor (Kareem Abdul-Jabbar) sacaron de la pista a los Baltimore Bullets por un 4-0, distribuido en 1-1-1-1. En 1975, otra pelea por el título que empezaba con 2-0 y que se resolvía a favor de los que tomaban ventaja, en este caso los Golden State Warriors de Rick Barry (MVP), que pudieron con los propios Bullets por un nuevo 4-0, bajo el manto de un 1-2-1 en el que se desarrollaron los duelos.

En 1977, los Blazers de Bill Walton se convertían en el segundo equipo en remontar un 2-0 en contra en unas Finales. Se llevaron el anillo tras sumar cuatro éxitos seguidos y colocar el 4-2 contra los 76ers

La era moderna

A partir de los años 80, la NBA entra en otra dimensión, en una nueva época donde definitivamente se acerca al espectáculo de masas que es hoy día. Hasta 1980, catorce Finales habían empezado con 2-0 y sólo las de 1969 y la de 1977 habían registrado la gloria para la franquicia que arrancaba con dos derrotas como losa. Y hubo que esperar casi treinta años para ver una gesta de estas características, concretamente hasta 2006, cuando los Heat firmaron un 4-0 que les daba su primer anillo y que enjugaba el penoso inicio ante unos Mavericks que con 2-0 se las prometían muy felices.

Las Finales de 2006 se jugaron con el formato 2-3-2, que se había instaurado en 1985, en la época del dominio de Celtics y de Lakers y como medida para que los efectos de los largos viajes de una ciudad a otra fueran menos duros y frecuentes.

De 1980 a 2016, un total de diecisiete Finales empezaron 2-0, quince de ellas bajo la norma de 2-3-2:  1983 (2-2-1-1), 1986, 1987, 1989, 1993, 1995, 1996, 1997, 1999, 2000, 2002, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009 y 2016 (de vuelta al 2-2-1-1, establecido ya para las Finales de 2014). Y siempre, salvo en el citado 2006 y 2016, la moneda salió cara para los que ostentaban ese 2-0.

Buenas y malas noticias para los Cavaliers

Con la de 2017, son cuatro Finales para Cleveland. Y en tres de ellas, sucumbieron 2-0 al comienzo, con un resultado posterior diferente. En 2007, 4-0 en contra claro contra los Spurs; en 2016, 4-3 contra los Warriors, siendo el cuarto equipo de siempre (tras Celtics 1969, Blazers 1977 y Heat 2006) que se reponía a un 2-0. Y el primero en romper un 3-1.

Falta por ver lo que sucederá en 2017. La historia dice que el 87,1% de las veces, un 2-0 ha supuesto un anillo para quien comanda las Finales. Veintisiete de treinta y una posibles. Sólo un 12,9% ha visto un anillo para el que remaba frente al 2-0. Una de esas ocasiones fue hace un año, con estos mismos Cavaliers que de nuevo afrontan lo casi imposible. LeBron, otra vez, ante la historia, la estadística y los Warriors. Casi nada.


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