Andrew Bogut, Río de grandeza en los Juegos


Anoche, una columna de partisanos naturales de Australia puso en aprietos durante 35 minutos al, ahora mismo, equipo más difícilmente ‘cepillable’ del mundo del baloncesto. El Team USA, por kilómetros para con sus semejantes. La selección de Estados Unidos terminó triunfando, pero si algo sacó a relucir el encuentro ante Australia es que la selección oceánica es más madura de lo que aparentaba su DNI y que Andrew Bogut es una maravilla, física y técnica. Puede que hasta más en baloncesto FIBA. ¿Cómo lo hace? Intentamos dar algunas claves.

Para empezar, y yendo al grano desde el principio, Australia es infinitamente mejor equipo cuando Bogut, pívot titular del comando aussie, está en pista.

Frente al Team USA —88-98 final— Bogut terminó con un valioso 0 en su estadística de +/-. Es decir, con el jugador de los Dallas Mavericks parapetado en la zona, USA no fue superior a Australia. Eso dijeron las estadísticas avanzadas.

Ya se vio ante Francia y Serbia que la sombra que proyecta Bogut significa ventajas netas para su equipo. Ante el rival galo, Bogut llegó hasta un aplastante +28 de +/- en cancha; y frente al equipo balcánico, otra exhibición: +22. En total, Australia es 16,7 veces mejor cuando el center de los Mavs está presente.

Bogut es esencial para su equipo. No solo en defensa —como siempre acostumbra en los parajes NBA—donde restringe la zona, protege rebote propio o se conjunta perfectamente en las ayudas, sino también como antorcha del ataque.

Cuando sale de la zona a poner bloqueos, en posiciones de poste alto, Bogut recibe, levanta la cabeza y por ahí empiezan muchas de las heridas al rival de los intereses australianos. El resto del equipo ayuda bastante a que la lectura de Bogut funcione. Bloqueos y movimientos constantes —con o sin balón de por medio— para marear al colectivo que defiende y así poder generar ventajas. Las excelentes cualidades de Bogut como pasador y lector de juego dan, así, sus frutos.

4,7 asistencias por partido avalan su candidatura como uno de los grandes impulsores del sorprendente juego de Australia. Tampoco hace huelga de puntos (14,0), rebotes (5,7), tapones (2,3) e incluso en valoración (23) ha destacado en los que llevamos de campeonato.

Es generador de juego por excelencia, con su pase, lectura, pantallas y bloqueos para liberar a los tiradores, movimientos al poste… Toda una inversión eficaz en ataque.

También Mills

No es quien más anota de Australia, eso sí. Tener al lado a un Patty Mills con 25,7 puntos por partido —líder de los Juegos por el momento— le permite levantar un poco el pie en ataque. Pero sí es quien mejor engrasa la maquinaria que está maravillando al planeta basket en los Juegos de Río 2016.

Y todo eso con 24,6 minutos en pista de media. No es un veinteañero, pero su participación en Río, con 31 años y un físico para pocas horas de fiesta seguidas, está rozando lo excelso.

Bogut y Dellavedova

Ayuda mucho tener en la trinchera a un camarada como Matthew Dellavedova. Se trata de otro jugador que, como Andrew Bogut, jamás rehuye un contacto, envite, pugna o reto. Por grande que sea el rival. Defensa y aliento incesantes  para su equipo, con orden y dirección en ataque. Eso está siendo el nuevo jugador de los Milwaukee Bucks.

Entre los dos han puesto a velocidad de crucero la nave oceánica. De momento, Australia es segunda del Grupo A, habiendo tumbado a Francia y Serbia, claras candidatas a medalla. Estamos ansiosos por otra lección táctica y global del docente austaliano. Y como dice Patty Mills, la “pasión” es la clave de todo.


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