Asistencias y circulación de balón en los Warriors


Ambas facetas auparon a Golden State a la victoria en el segundo partido de las Finales

Qué manera de pasarse el balón en los Golden State Warriors en el segundo envite de las Finales.

El conjunto de Steve Kerr terminó el encuentro con 34 asistencias en total, valor altísimo y que supuso uno de los argumentos de mayor volumen para explicar la victoria visitante en el Scotiabank Arena. Varios de sus jugadores empujaron la embarcación con firmeza en este sentido: Draymond Green (9 asistencias), Cousins e Iguodala (6), Curry (5), Klay (4 en apenas tres cuartos) y Livingston (3). Los Raptors, menos resolutivos y compartiendo peor el balón que en el Game 1, se quedaron en 17 pases de canasta al final del partido; la mitad de las que había dado Golden State para llevarse la victoria.

Especialmente en la segunda parte (qué tercer cuarto arrollador, parcial de 0-18), los Warriors hicieron magia. De la buena. En un momento, llegaron a haber anotado 22 de sus últimas canastas en juego tras envío especial procedente de un compañero. O sea, 22 veces seguidas anotando con una asistencia. Sin aclarados o delirios individuales, puro juego de Golden State. La forma de compartir la pelota del conjunto de Steve Kerr fue primorosa y por ahí naufragó la defensa de Toronto.

No ha sido esta tendencia única del segundo encuentro de la ronda final, pero sí se ha hecho más pronunciada.

En los dos encuentros iniciales (1-1), los Warriors promedian 31,5 asistencias, mientras que los Raptors se quedan 21,0. Hasta en el choque inaugural, pese a la victoria canadiense, los Warriors habían compartido mejor la pelota en bastantes momentos; el equipo de California terminó el choque con 29 asistencias, por 25 de los locales.

Comparten más y mejor el balón los de la Bahía, exactamente como ocurrió este domingo en el Game 2 de las Finales. Allí los Raptors abusaron mucho más de situaciones de isolation y también del desacierto, lo que terminó condenando al equipo de Nick Nurse; no circularon bien la pelota y tampoco encontraron consuelo en las jugadas de aislamiento individual, justo al contrario que los Warriors, a quienes seguir su dogma fundacional salió a la perfección.

Entiéndase que los formatos de entender el ataque en Raptors y Warriors son bien diferentes; si en la Bahía compartir es vivir, en Canadá no es tanto así y se ha vivido mucho más del talento personal de Kawhi Leonard. En el Game 1 el resto de compañeros había respondido de manera espectacular al sobremarcaje al que fue atado Kawhi, pero las líneas maestras que han llevado a Toronto a las Finales no pasan por un sobresaliente tratamiento coral del balón.

Así, los Raptors no han compartido como su rival en los dos partidos de las Finales. Ello no tendría que significar que estuvieran jugando peor; es otro estilo, el suyo, aunque sí es cierto que en el segundo encuentro sí que se emplearon con mayor desacierto que los Warriors.

Uno para cada uno

Ocurrió en el segundo encuentro de las Finales, además, al contrario de lo que había pasado en la noche inaugural. En el Game 1, la apreciación resultó que quien no había hecho sus deberes eran los Warriors; si ellos hubieran completado el partido que se esperaba, quizá, aun con el gran desempeño de Toronto, el resultado podría haber sido diferente.

Pues bien, en el segundo choque de las Finales, la lectura que puede hacerse es justo la inversa: la situación lo tenía todo para que los Raptors pudieran llevarse el partido. Golden State tenía una y mil taras (lesiones, ausencias…) pero aun así pudo llevarse el partido en Canadá; pudieron hacerlo porque Toronto no cumplió en cosas que sí se esperaba que lo hiciera dado que lo había hecho en el primer choque de manera holgada.

No se me malinterprete, este segundo capítulo de la serie tuvo un gran mérito por parte de Golden State, qué duda cabe, pero quizá su golpe encima de la mesa esté más explicado por que Toronto no estuviera a la altura cuando debía. Si los Raptors hubieran respondido con la mitad de acierto que anticiparon en el Game 1, podríamos estar hablando de un 2-0 arrollador. Con lo que había sobre el campo, desde luego, daba a los Raptors para llevarse el partido y poner en jaque al vigente campeón. No fue así y ahora la serie se ha torcido sobremanera para ellos.

Y gran parte de responsabilidad en ese giro recae en la manera de compartir el balón en los Warriors, su gran seña de identidad en los últimos años.

(Fotografía de portada: Vaughn Ridley/Getty Images)


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