Boston Celtics, cómo lo hace el inesperado mejor equipo del Este


Sorprende ver tan arriba al combinado verde, más después de perder a sus dos estrellas en verano; analizamos algunas claves de su buen arranque

En verano, los Boston Celtics perdieron a sus dos jugadores más importantes. Al menos los que gozaron de un cartel más pomposo en el pasado reciente. Y después de un trompazo vacacional semejante, el equipo verde presenta el mejor récord de la Conferencia Este (igualado con Philadelphia) tras seis partidos disputados, 5-1.

Seis encuentros en los que han llegado cinco victorias (Milwaukee o Toronto entre las víctimas), botín más que sorprendente a estas alturas de temporada. Tratamos de explicar en este texto algunas de las claves que han cooperado en el notable despertar de los verdes.

Para empezar y más importante, los Celtics 2019-20 congregan en su rotación a tres jugadores de promedio anotador superior a 20 puntos. Kemba Walker (26,0, mejor marca de su carrera de acabar así la temporada), Jayson Tatum (21,3) y el renacido Gordon Hayward (20,3) rebasan la veintena y sostienen cualquier tramo del equipo en ataque.

El dato es importante, pues en Boston no se ha echado el cierre a una temporada con al menos tres jugadores en un mínimo de 20,0 puntos desde la década de los 60 (1966-67). Casi nada.

Dentro de esa terna de anotadores, encontramos a un Kemba Walker que no debutó con los máximos honores (12 puntos y 4 de 18 en tiros) pero que después sí alcanzó tres veces la barrera de los 30 puntos y no bajó de 22 en su casillero particular. Su labor en los nuevos Celtics parece clara: anotar. Su ratio de asistencias (3,7) está siendo más bajo que nunca y eso denota que su misión prioritaria en el equipo es anotar. No podría ser de otra manera.

Tatum y Hayward también son porción indivisible del éxito inicial. Uno por seguir desarrollando el ingente arsenal que esconden sus extremidades y el otro por haber vuelto a sus números como jugador de Utah. De hecho, Gordon solo terminó con mejor promedio ofensivo un ejercicio, en el año anterior a fichar por los Celtics. Su arranque es, entonces, esperanzador, potente.

El verso libre

En Boston, ya se sabe, conviven varias corrientes de juego, pero el sistema que más gusta es el del verso libre. El 44,4 por ciento de sus canastas llegan sin asistencia previa (8º dato más alto de la liga) y de igual modo el 34,7 de sus triples (2º). A los anotadores de los Celtics les gusta la jugada personal y hacerse hueco con tiros tras bote e ingenio de marca registrada. Con Kemba y Tatum en la rotación, no estamos descubriendo América, solo confirmando un patrón creciente en el equipo esta temporada.

No es que inclinen demasiado su juego hacia triples, tiros dentro de la zona o rangos medios, sino que los Celtics presentan una tarjeta aceptable en todos ellos. Conjugan una efectividad notable desde todas las distancias.

Conservación del balón

Otra pata que soporta el estable inicio de los Boston Celtics es su gran conservación de la posesión. Nadie gestiona el balón como ellos, pues son quienes menos pérdidas cometen (12,0 por partido) y quienes mejor promedio de asistencias/pérdidas presentan (1,85).

No caen en la precipitación y eso posibilita que encuentren posiciones correctas para anotar. Más que el resto de equipos.

Luego, si hace un momento hemos hablado de la predilección por el verso libre, en Boston también se puede jugar con uno de los dogmas bandera de Brad Stevens; hablamos, claro, de la circulación de balón.

No están siendo los Celtics, por estadísticas, el equipo que mejor comparte el balón, pero sí que pueden usar este patrón como recurso para poder salir del paso llegado el caso. Variedad de estilos y registros, síntoma que puede presentar todo candidato a algo más que los ocho primeros.

Fondo de armario

No ha destacado especialmente Boston por su ataque o su defensa, con el 11º mejor balance en ambas disciplinas medidas cada 100 posesiones.

Lo que sí ha sido de alabar es el paso adelante de Daniel Theis ante la lesión de Enes Kanter, el pívot titular; así como el rendimiento de jóvenes como Robert Williams. El incansable Marcus Smart también ha aportado lo suyo con defensas de élite, incluso ante jugadores rivales clave. El fondo de armario en Boston, aunque hubiera dudas hace algunas semanas, puede no ir demasiado mal encaminado.

De esa manera, sin grandes alardes en una u otra mitad de cancha, los Celtics han protagonizado un gran arranque gracias al talento que acumula su ataque y también a la precisión con la que están gestionando sus posesiones. Nada mal amanecer, sobre todo para un equipo que estaba proyectado para pelear por migajas en el Este y que posee el mejor récord de la conferencia en estos momentos.

(Fotografía de portada: Kathryn Riley/Getty Images)


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