Boston Celtics y la paradoja del barrido incontestable

Cómo cambió la serie en poco más de una semana. De un 0-1 y hurto de factor cancha a favor de los Boston (domingo 28), a un 3-1 y anticipo de puntilla para los verdes solo ocho días después (lunes 6). El equipo de Brad Stevens está al borde de la eliminación, que tendrá que salvar en la noche de este miércoles, después de las dos derrotas (seguidas) en casa ante Milwaukee.

El horizonte es de velatorio para el equipo del Garden. Punto de partido, eliminatoria y temporada como invitado del mejor equipo en temporada regular y segundo mejor local (después de Denver) con un balance de 33-8 en el Fiserv Forum.

Sí, lo tienen en chino estos Boston Celtics y por méritos propios. Por mucho que Kyrie Irving dijera hace semanas que no importaba el récord durante el año porque él era un jugador hecho para los playoffs y que pretendía rendir al máximo ahí (“no veo un equipo capaz de ganarnos a siete partidos”, dijo); la realidad de la serie está siendo bien distinta. Por cierto, que este miércoles contamos en Extra una no muy conocida y curiosa anécdota del bueno de Kyrie que ayuda a entender mejor su complicada entelequia.

El caso es que una de las grandes paradojas contextuales resulta que los Celtics han llegado a esta situación sin que Milwaukee desplegase un encuentro (el cuarto) de nivel sobresaliente, incontestable. Solo con un Giannis Antetokounmpo enorme gracias a su lección bien aprendida, filtrando balones cuando perdía la superioridad, fue suficiente. Eso y el castigo por parte del griego en el hierro de los Celtics siempre que tuvo ocasión; y fueron muchas dada la barra libre que encontró ante los desvaríos y relajación de sus defensores.

En el partido del crimen, el cuarto que tiró casi la temporada de Boston por tierra, el sistema ofensivo verde fue ramplón, precipitado, a ratos inexistente y muy poco acertado en las innumerables batallas en solitario que emprendían los jugadores con lanzamientos lejanos o demasiado forzados. Los tiros ansiosos de Kyrie, Morris, Tatum… La defensa también concedió su particular Black Friday a los y eso dio con una puntilla infligida casi sin que su rival llevase la máquina al extremo.

Giannis y no mucho más

Porque los Bucks se dejaron transportar por un enorme Giannis Antetokounmpo (39 puntos, 16 rebotes, 4 asistencias y 15 de 22 en tiros) pero tampoco hicieron el mejor partido de la temporada. Una noche seria, hasta notable y sobresaliente por parte de su estrella, pero sin grandes alardes de toda la rotación. En los triples lanzados gracias a las ayudas que atrajo Anteto, por ejemplo, la marca de los Bucks fue de 8 de 37. Nada para tirar cohetes pero fue suficiente para tumbar a los Celtics.

Ese es quizá el gran fracaso de Boston, que sin que Milwaukee presentara su mejor nota del curso, dio más que de sobra para derrotarles.

Una victoria más de los Bucks esta noche será canjeable por vacaciones anticipadas para los verdes tras dos años seguidos llegando a las finales del Este.

Es la paradoja de los Celtics, cuando más preparados estaban para asaltar el trono del Este parece que más les está costando.

(Fotografía de portada: Maddie Meyer/Getty Images)


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