¿Es Brandon Ingram la estrella que necesitan los Lakers?


Los espejos en los que Brandon Ingram se miraba a comienzos de curso enfocaban de manera doble. Confusa. Por un lado, proyectaban una sombra altamente cargada de expectativas, la de un proyecto de estrella de la NBA. Tradicionalmente, esta consideración ha estado reservada a muy pocos antes de debutar en la liga. El alero de los Lakers era comparado con Kevin Durant o Giannis Antetokounmpo. Nada menos. Llegaba a la liga un small forward de altura prominente —2,06 metros—, movimientos antinaturales, para bien, y un tiro con argamasa para llegar muy alto. Y, casi una temporada después, emitimos esta pequeña síntesis de lo que ha dado de sí la el año uno para el futuro nominal de los Lakers.

Segunda elección en el Draft de Lakers por segunda ocasión seguida —en 2015 abrió el camino D’Angelo Russell— y otro nuevo proyecto de jugador grande llegaba a Los Angeles. No en vano, Brandon Ingram arribaba al medio púrpura y oro con un 41 por ciento de acierto en triples jugando para la Universidad de Duke.

Casualmente, uno de sus avales más fiables, el tiro, le ha vuelto la cara en su primera aventura anual como jugador NBA. Actualmente promedia 29,4 por ciento en lanzamientos triples y un 39,8 en tiros de campo. Métricas no equiparables a un completo desastre pero sí (muy) por debajo de lo esperado. Más viniendo de una de sus conocidas fortalezas. Sacando el martillo de sentencias, la anotación e influencia de Ingram este curso se nos han quedado cortas.

Flojo año rookie

El descorche de Ingram, pues, no comienza apoyado por lo que impulsó su nombre en la universidad y high school. Siendo honestos con las expectativas de hace unos meses, su temporada raya lo decepcionante. Más si cabe en un año rookie huérfano de continuidad —por Joel Embiid— e injerencia resolutiva. El número dos del Draft, despejado el camino sin Ben Simmons, no ha conseguido encadenar todas sus habilidades jugando como profesional.

Porque resulta indudable que Brandon Ingram (19 años) es un proyecto de gran jugador, una raíz con visos de secuoya a gran escala. Pero la pregunta, y adonde quiere llegar el artículo es ¿era la figura que necesitaban los Lakers para el comienzo de la nueva era?

Difícil cuestión y demasiados enfoques. Pueda ser porque la totalidad directiva de los Lakers ha cambiado en cosa de unos meses. Magic Johnson y Rob Pelinka erradicarán (o eso pretenden) la desidia del púrpura y oro de cara a los próximos años, pero fueron sus predecesores (Mitch Kupchak y Jim Buss) quienes apostaron por Ingram.

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¿Necesitaba Lakers?

Diferentes general managers de la liga tienen claro, a día de hoy, que Ingram será un enorme jugador pero quizá no el que necesitaban los Lakers en este momento, tal como publica el diario Washington Post. No habrá nuevo Kobe Bryant y de entre toda la nueva clase angelina habrá que extraer un jugador que asuma al menos la mitad de diligencias del ’24’. Russell, y Brandon Ingram son los candidatos… Pero también podrían tener algo de ayuda. Si los Lakers vuelven a caer entre los primeros tres lugares del Draft —por tercer año seguido— la franquicia apostará por un gran jugador de futuro: LonZo Ball, Markelle Fultz, Josh Jackson o Jayson Tatum son quienes tienen, ahora mismo, el favor de los primeros lugares.

¿Y esto en qué afecta al desarrollo de Ingram y los Lakers? Sencillo, si una nueva estrella incipiente llegara en verano, los recursos que la franquicia dedicaría al desarrollo personal del alero serían menores. Y sin nueva perla en el Draft, el jugador que levante cabeza la temporada que viene podría ser Ingram. Por ello, aunque su Draft fue el pasado, también Ingram se juega lo suyo en la próxima ceremonia.

Destacamos aquí que la primera ronda 2017 de Lakers será de propiedad angelina siempre que sea top 3. En caso contrario, el honor pasará a manos de Philadelphia 76ers.

¿Qué mejorar?

Como otros antes que Ingram han demostrado, con una fisonomía similar, la primera pata que el joven alero debe calzar es la superioridad física. Con sus condiciones naturales, está en disposición de ser más rápido, más ágil y más hábil que la mayor parte de aleros con los que le toque danzar. Lo segundo e indispensable, el tiro debe ser el resguardo para crecer en valores anotadores en la NBA. De hecho, ha sido uno de sus grandes fuertes hasta ésta, su primera campaña profesional.

Este curso está promediando 9,0 puntos por partido, a los que añade 2,1 asistencias. Su instinto ofensivo es demoledor, pero no ha quedado respaldado por la continuidad en su primer año en Los Angeles.

Y después ya estarían las materias que cuentan para nota pero no pintan para ser tan troncales en su juego. La defensa, crecientes incursiones dentro de la pintura —con su tiro y altura, pueden destrozar power forwards— el IQ o crecer en rebote y asistencias se antojan también como variables importantes en su desarrollo.

Traspaso

Poniéndonos exagerados, hasta se especula en la prensa angelina que Ingram o D’Angelo Russell, pueden ser traspasados si en verano llega una nueva estrella joven al equipo. Lo que parece evidente es que si un Fultz o Ball llegan vía Draft, la dirección de Lakers querrá elevar la edad y experiencia de la plantilla. Ganar competitividad para no seguir años y años hablando de Tierra Prometida. Y en esa tesitura, Russell e Ingram son los expositores más colocables en el mercado NBA.

Así es que, recuperando la reflexión que da sentido a este artículo, ¿es Brandon Ingram el jugador que necesitaban los Lakers? Antes de comenzar la temporada resultaba innegable que sí. El nuevo lustre anotador y el carácter de la nueva era. Ahora, empiezan a llegar diminutas dudas (aunque calma, tiene 19 años y un futuro único por delante). Pero parece que las respuestas empezarán a conocerse de veras a partir de la celebración del próximo Draft.


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