Brandon Ingram, como los ángeles fuera de L.A.


El alero, que será agente libre en verano, está completando un arranque de curso fulgurante: 26,8 puntos de promedio, su techo en la NBA

Cómo le está sentando un mercado más bien pequeño como New Orleans a Brandon Ingram. El jugador, en su cuarta vuelta profesional y a punto de ser agente libre, está cuajando en este inicio de temporada las mejores actuaciones de su carrera y apunta muy alto en su particular candidatura a Jugador Más Mejorado. No es para menos, pues aunque el contador de su equipo no apunte demasiado arriba (1-4 con la victoria del jueves sobre Denver), el suyo propio vive un particular buffet nupcial.

Su mejoría se apoya, sobre todo, en los lanzamientos. Ingram está más efectivo que nunca, tirando y acertando en mayor grado y, además, seleccionando mejor sus intervenciones.

Brandon llega hasta los 26,8 puntos de promedio en este inicio, con un musculoso 50,0 por ciento en triples y 6,4 lanzamientos en cada uno de los cinco encuentros que ha disputado. Sí, está anotando más y mejor que nunca de tres puntos; el precedente de mayor número de intentos triples para él era de solo 2,4, en su temporada de novato, así que la reforma es integral.

En el resto de distancias también se nota su depuración: 51,0 en tiros de campo, 62,4 en true shooting (tiene en cuenta los tiros libres) o 59,4 en la eficiencia de sus tiros totales (esta estadística concede más valor a los triples). En todos esos rangos Brandon Ingram está en los mejores números, por mucho, de toda su carrera.

Y es más, solo nueve jugadores en este arranque superan o rozan el 29% de posesiones asumidas en sus equipos al mismo tiempo que acreditan un 60% (o superior) en true shooting. Ingram es uno de ellos.

La tromba de puntos y aciertos tiene que ver también con que estamos viendo la versión más valiente y confiada del jugador, de aún 22 años. Entra a canasta ante cualquier emparejamiento o prueba con tiro tras bote ante defensores en teoría más rápidos que él. En todos los departamentos del juego se muestra más seguro, maduro, también en el registro de 28,3 por ciento de uso, el mayor con diferencia de su corta carrera (23,2 de la temporada pasada).

Hasta da más asistencias (4,8) y coge más rebotes (8,2) que nunca. Es la versión más completa de sí mismo que la NBA ha podido presenciar. No cabe duda de ello.

Presión en L.A.

Y, claro, motivados por este gran inicio, a todos nos da por pensar si el problema de Ingram en los Lakers no fue la presión, el gigante contextual que cualquiera con un mínimo de expectativas arrastra en Los Angeles. No olvidemos que Brandon Ingram fue la segunda elección del draft del 2016; desde su selección fue considerado The Next Big Thing en el Staples y esa escalada de expectación pudo erosionar parte de su talento.

Lejos de los focos de L.A. Ingram ha podido encontrar un lugar en el que rendir como nunca, en un mercado pequeño, sin tanto vaivén de medios, titulares, expectativas o repercusión. Su ritmo de vida es ahora más suave, menos estresante. Y eso le gusta. “Todo ha frenado un poco. Me recuerda a North Carolina (de donde es oriundo)”, pudo confesar Brandon Ingram en una entrevista para el portal The Undefeated.

“No es que haya sido un gran cambio. Es más cuestión del ritmo. Y me gusta”, podía añadir el jugador de los Pelicans, que niega que los Lakers fueran una plaza demasiado grande para él, pero sí admite que las rutinas fuera de pista sobrepasaron al equipo. “L.A. no es que fuera demasiado rápido para mí. Pero a nosotros, como equipo, nos sobrepasaron los extras que vienen fuera del baloncesto”.

Lesión peliaguda

El gran arranque de Ingram llega además después de una lesión de suma importancia sufrida el pasado verano. El alero sufría una trombosis venosa en el hombro derecho, un ‘feo’ coágulo en su sangre, motivo por el cual tuvo que detener su participación de manera urgente la temporada pasada, con 19 encuentros todavía por dilucidar.

Este tipo de dolencias, los coágulos, son afecciones muy peligrosas en deportistas de élite. Ejemplos recientes como los de Chris Bosh o Mirza Teletovic terminaron con la retirada prematura de los deportistas y con la ausencia de actividad de élite para el resto de sus vidas. No es el caso de Ingram, a quien intervinieron para, se supone, borrar los coágulos de su sistema circulatorio y, así, que volviera a estar apto para la competición.

Es pronto para afirmar todo esto que comentamos con micrófono y amplificadores, solo han transcurrido cinco partidos, pero el cambio de aires parece que ha sentado de cine al mejor Brandon Ingram de su carrera.

“Mentiría si dijera que no necesitaba salir de los Lakers, porque eso pasó por algún motivo. No me enfadé demasiado con el traspaso. Lo miré como otra gran oportunidad”, defiende Ingram. Desde luego, la está aprovechando. Con creces.

(Fotografía de portada: Chris Graythen/Getty Images)


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