C.J. Williams y el sueño americano


And We can whisper things, secrets from our American dreams”. Hay una canción preciosa, banda sonora de otra película no menos brillante como es Boyhood. La canción en cuestión es ‘Hero’, de Family of the Year, y en un momento dado se refiere al sueño americano, al American Dream, siempre tan patente en la sociedad estadounidense.

Soñar con el sueño americano es algo que hacen casi todos los que viven en Estados Unidos o, incluso, los que hemos viajado allí por un tiempo medianamente prolongado. Es complicado no sucumbir a las garras del sueño americano, a imaginarlo al menos. Más difícil es ya plantearse cumplirlo, cada uno con sus límites y sus concepciones de la vida soñada. Y todavía más complicado es alcanzarlo.

C.J. Williams, uno de los 323 millones de habitantes que tiene el país de las oportunidades, lo ha conseguido. Porque se lo propuso, porque se empeñó en perseguirlo y porque el exterior, los conceptos y factores que no dependen de uno, ayudaron. Eso siempre es imprescindible en cualquier anhelo.

“Un honor poder alcanzar uno de mis sueños como es el de representar a mi país jugando al baloncesto. Es un sueño hecho realidad”, rezaba la cuenta de Twitter de C.J. Williams, uno de los 12 seleccionados por Jeff Van Gundy para representar a Estados Unidos en la AmeriCup, la Copa América, cuya primera fase se celebra a finales de este mes. El Team USA competirá en Montevideo ante Uruguay, Panamá y República Dominicana. Sólo un plantel de cada uno de los tres grupos tendrá acceso a la fase final, a primeros de septiembre en Córdoba, Argentina.

Williams, un “ganador” según palabras de su seleccionador, estará ahí fruto del trabajo incansable, que recoge ahora tras un año agotador, donde destinó todo el curso en la G League, en los Texas Legends, tras quedarse fuera de la plantilla final de los Mavericks para la 2016-17. A sus 27 años, sin un minuto oficial en la NBA, con varias Summer Leagues a cuestas, la última en Las Vegas con los Wolves, incluida una canasta ganadora, este escolta con cara de practicar un deporte diferente al baloncesto, pongamos boxeo, recibe la recompensa al purgatorio de la G League, a la vida en el extranjero, a la decisión, que ya contamos aquí, de no querer fichar de 8 a 15 horas en una oficina. Quería vivir del baloncesto, cuando supo que definitivamente valía para ello, en periodo final en North Carolina State.

Decíamos que los sueños siempre son fruto de querer soñarlos primero y de plantearse cumplirlos después; lo más difícil, llega cuando toca hacerlos realidad. En esa complicada ecuación entra la suerte, los citados agentes externos que uno no contrala. Sin ellos, la suma no está completa y los sueños se suelen quedar en una cuneta, aparcados.

Lo que contribuyó a que C.J. Williams pueda decir ahora que lo ha logrado, que a pesar de no tener oportunidades en la NBA, sí va a representar a la selección absoluta de su país, es la nueva organización del baloncesto mundial, con ventanas FIBA incluidas, que hace del Team USA uno más en el negocio. Negocio al que, en noviembre, cuando haya partidos internacionales de selecciones, no acudirán las estrellas de la NBA y posiblemente tampoco lo hagan las de Euroliga. Jeff Van Gundy, precavido, ha empezado a preparar el terreno y ha creado un conjunto de perfil medio, quizá diferente en algunos nombres al que podamos ver a partir de otoño, cuando se inicie la clasificación para el Mundial de China 2019, pero muy claro en el concepto. Que no haya estrellas no les tiene que hacer menos competitivos ni más débiles.

Y ese ordenamiento internacional del baloncesto, ese deseo de Van Gundy de trabajar con lo que le queda, en una cierta vuelta a años atrás, cuando en torneos como la Copa América, Estados Unidos llevaba algunas selecciones de menos nivel, ha abierto la puerta a C.J. Williams, primero en la preselección de 16 jugadores que trabajó en la Universidad de Houston del 15 al 22 de agosto, y luego en el plantel definitivo de doce jugadores, algunos con experiencia NBA, pero ninguna de fama mundial al estilo Carmelo Anthony, Kobe Bryant o LeBron James.

https://www.youtube.com/watch?v=BB2oMF02bAI

Serán C.J. Williams y compañía los que ahora resuelvan la papeleta en la AmeriCup y quizá muchos de ellos, porque la G League sí dará permiso, sigan en la terna a partir de noviembre en el equipo norteamericano. Para entonces, Williams espera que su sueño americano no pueda seguir en pie, porque habrá conseguido otro mayor, alcanzar de un maldita vez la NBA. Mejor escaparte que ahora no va a tener. Huecos quedan pocos, pero pocos eran también los que hace un año, cuando cortaron a Williams en los Mavericks, habrían aventurado que sería internacional absoluto con Estados Unidos.

En 2005, al descanso de la final de la Champions League, el Liverpool caía por 3-0 ante el Milan. En ese momento, en las gradas de los aficionados ingleses se levantó una pancarta que venía a decir que para conseguir las cosas primero había que soñarlas. El Liverpool empató en la segunda parte el encuentro, lo dejó en 3-3 y alzó la Copa de Europa en los penaltis. A veces, sólo a veces, soñar es vivir. C.J. Williams disfruta ahora de su sueño americano.


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