Los Lakers encuentran su juego y rompen el invicto de Denver

Denver perdió su condición de invicto tras caer ante unos que lograron su primera victoria como local de la temporada. El 121-114 final fue un marcador demasiado abultado para un duelo lleno de alternativas, donde ningún equipo llegó a dominar por más de 8 puntos. Fue en un final vibrante, lanzado por , culminado por y dirigido por un magistral , en el que los Lakers se llevaron su mejor victoria del año. Todo con un visitante de excepción Kobe Bryant, quien se asomaba por primera vez esta temporada al Staples Center.

El partido se presentaba con un duelo de contrastes, al menos estadísticas básicas en mano. Los Lakers eran el segundo equipo más anotador de liga. Denver, el segundo que menos recibía. Y fueron los que empezaban pronto a mostrar su gran mejoría defensiva en la presente temporada, congelando de primeras las ganas de generar juego de su rival. Complicando el ataque angelino desde el perímetro, anulaban de salida a Lonzo Ball y Josh Hart, dejando a LeBron James como el único jugador capaz de hacer daño a Denver.

Denver empezó imponiendo su juego

En el otro lado, los Nuggets encontraban huecos en la defensa angelina, particularmente gracias a la incisiva presencia de sus exteriores (22 puntos y 10 rebotes), ya uno de los jugadores menos queridos en el Staples Center, y (13 puntos y 5 asistencias). Sin necesidad de que destapara aún su mejor juego, era suficiente para empezar dominando tras 12 minutos, con un 22-26 en el marcador. Era el segundo cuarto menos anotador de los Lakers en 2018-19.

A partir de ahí, en un periodo especialmente cargado de rachas para ambos equipos, las estrellas tomaban el control. LeBron James se quedaba ya cerca de su primer triple-doble de la temporada, llegando al descanso con 14 puntos, 8 asistencias y 6 rebotes. Lonzo Ball empezaba a sacudirse la presión de los exteriores de los Nuggets, pero era el constante peligro de James el que daba aire a los Lakers ante uno de los últimos invictos de la temporada NBA.

Por Denver, pese a algunos apuros ante el debutante y peleón Johnathan Williams, era Nikola Jokic (24 puntos y 11 asistencias) quien respondía. Su duelo en la pintura de Lakers ante JaVale McGee no tuvo color alguno, anulando sus esfuerzos defensivos por su gran movilidad dentro y fuera de la pintura. Pero fue Kyle Kuzma, en un dulcísimo momento desde que volvió a la titularidad, el que cerró con lazo dorado la primera mitad, anotando un triple sobre la bocina que daba a los Lakers una ventaja de un punto al descanso.

El efecto Lance

El panorama no cambiaba tras la pausa. Ambos equipos se intercambian ataques cortos, a un ritmo siempre frenético y donde los Lakers se sentían más cómodos. El resultado no siempre fue baloncesto brillante, con demasiados tiros fáciles fallados cerca del aro. Los malos porcentajes desde lejos, un problema de ambos equipos esta temporada, tampoco ayudaban. De nuevo, los que sobresalían a ratos eran Nikola Jokic y Jamal Murray, devolviendo para Denver una ligera ventaja al final del tercer cuarto, pero insuficiente para llegar calmados a los minutos calientes del duelo.

Eso sí, los Nuggets parecieron tomar la directa hacia su quinta victoria consecutiva. Monte Morris, en su mejor partido en la NBA, despegaba a Denver a una ventaja de 8 puntos a 6 minutos del final. Era ya la mayor ventaja de cualquiera de los dos equipos en todo el partido y amenazaba con aumentar. Pero ahí apareció Lance Stephenson, y lo cambió todo.

El siempre peculiar ex-jugador de los Pacers se ha adaptado a la perfección a su nuevo equipo, y ante Denver acabó siendo el alma de la remontada angelina. Dos triples consecutivos cerraban cualquier sueño de los Nuggets de romper el partido a su favor, y su energía incontenible acabó contagiándose al resto de Lakers y a un Staples Center vibrante. La defensa apretó, particularmente de la mano de un activo Lonzo Ball que terminó con 12 puntos, 8 asistencias, 6 rebotes y 5 robos, y Denver se atascó de forma irreversible.

Triple-doble y victoria de local

La remontaba llegaba como un ciclón, con un parcial de 19-4 rematado por dos mates de Kyle Kuzma, cerrando otro buen partido con 22 puntos. En la sala de mandos seguía LeBron James, logrando su primer triple-doble como jugador de los Lakers con 28 puntos (10/17 en tiros de campo), 11 asistencias y 11 rebotes. Una entrada a canasta a 38 segundos del final, superando sin apuros a un envejecido Paul Millsap, daba la sentencia definitiva al partido.

Como testigo de excepción, Kobe Bryant aplaudía la primera victoria en casa de los Lakers. El equipo angelino dejando destellos del juego generoso y rápido que Luke Walton siempre quiso impartir, con 27 asistencias como su mejor prueba estadística. Hacerlo contra Denver, en plena cumbre defensiva de la liga, tuvo mérito doble.

Para los Nuggets, aún con un 4-1 del que estar orgulloso, queda como una buena lección para los minutos finales. El partido no se perdió en la pizarra táctica, donde van en camino de ser un equipo implacable, sino en la emoción de un final donde los Lakers encontraron su lugar feliz, en su mezcla de actividad defensiva y rapidez ofensiva. En el geográficamente bien correspondido duelo entre calor y frío, acabó imponiéndose la anoche hirviente sangre angelina.


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