Game 1: cuando las estrellas no marcan el destino

y se combinaron para 49 puntos, 15 rebotes, 13 asistencias y 5 robos de balón en el primer partido de las Finales NBA ante Golden State. Su 16/43 en tiros de campo no fue para lanzar cohetes, pero fue mejor que el 8/27 de y , quienes no pasaron de 20 puntos entre ambos. James se quedó a una asistencia de su 7º triple-doble en Finales NBA (a uno del récord de Magic Johnson), mientras que Irving anotó 6 puntos más que los “Splash Brothers” combinados. Y, aún así, los Cavs cayeron con estrépito.

Parecidos y diferencias

La historia recordó en parte a lo vivido un año antes. Stephen Curry, MVP casi indiscutible la temporada pasada y unánime en la presente, cedió entonces este honor en las Finales a . Por su parte, Klay Thompson llegó incluso a crear dudas sobre la firmeza de su pulso en la cumbre con un atípico 30% de acierto en triples. En el otro lado, la de LeBron James fue una actuación individualmente magistral, promediando casi 36 puntos y rozando el triple-doble de promedio en las Finales. Pero los que alcazaron el trofeo Larry O’Brien fueron los .

Claro que entonces hubo una diferencia fundamental. Kyrie Irving se lesionó en el primer partido para no volver en el resto de las Finales, y tuvo que ver la eliminatoria completa con traje de vestir y pantalones largos por una lesión en el hombro, cortesía de Kelly Olynyk. Hoy ambos jugadores están sanos y a pleno rendimiento para ayudar a LeBron James. Irving no es un prodigio de constancia y Love tiende en exceso a una incómoda actitud melancólica en defensa, pero simplificar lo del primer duelo a un “mal partido” de ambos sería incorrecto. Ambos estuvieron en sus coordenadas esperadas.

Orgullo de secundarios

Pero hay noches donde las estrellas no son lo más brillante del firmamento. El primer partido de las Finales de 2016 perteneció a y a Leandrinho Barbosa, dos jugadores renacidos tras graves lesiones cuyo amor por el juego no se evaporó tras su primer anillo de campeón. Agradecidos por la segunda oportunidad que los Warriors y, en general, el baloncesto les ha brindado, los dos exteriores reservas de Golden State dieron un paso adelante cuando las ilustres primeras espadas bajaron su nivel.

Durante algo más de 8 minutos de partido, Steve Kerr puso en cancha juntos a Shaun Livingston y , dejando a Stephen Curry y Klay Thompson en el banquillo. El resultado: parcial de 26-12 para Golden State y un 12/14 en tiros de campo, con 7 asistencias repartidas y 0 pérdidas de balón. Unos números salvajes que acabaron desequilibrando el partido a favor de los Warriors.

Difícil cura para las heridas

Es posible que estos secundarios no vuelvan a robar el brillo de jugadores de más renombre en otros partidos. Pero, a la vez, los son conscientes de haber desaprovechado quizás la peor actuación combinada que Stephen Curry y Klay Thompson firmarán en estas Finales. Y todo sin poder achacar su derrota a un mala noche permitida incluso a los más grandes. Cleveland necesitará mucho más que una excelente actuación de sus estrellas para ganar el campeonato que se les ha escapado durante casi medio siglo de existencia. Tyronn Lue tendrá que mover ficha con su trabajo de pizarra en el próximo partido, especialmente sabiendo que este año los Cavs no tendrán la excusa de haber perdido piezas importantes para justificar otra mala partida.


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