Daniel Hamilton: jugar donde te quieran

Es curioso, pero el mercado NBA ha querido ser así de caprichoso. cobrará 1,35 millones de dólares para la 2018-19, en lo que será su primer contrato estándar en la NBA desde que saltara al profesionalismo en 2016. Y decimos que es curioso porque el californiano tiene todo ese dinero garantizado completamente, pase lo que pase de aquí al 1 de julio de 2019, algo que antiguos proyectos de estrellas como no pueden decir. Y es que el pívot, que se ha comprometido esta semana con NOLA, habría suscrito con los Pelicans un acuerdo con solo parte del dinero asegurado para la 2018-19.

No obstante, más allá de las particularidades de los casos, si hay alguien que merece estabilidad y algo de dinero bueno es Daniel Hamilton, que en Atlanta afronta un curso esperanzador, el primero fuera de la órbita de los . A finales de julio, el de la Universidad de Connecticut, y hermano de Jordan Hamilton (141 partidos en la NBA) y de Isaac Hamilton, que hizo la pretemporada 2017 con los Cavaliers, veía cómo las puertas de la gran liga se le abrían de manera definitiva. En su caso, poco importaba que el plantel que le llamara fueran unos destinados a perder y a perder partidos. Lo que primaba era que para él había, por fin, un hueco en un roster de la NBA. Atlanta, equipo joven, potencialmente perdedor a corto plazo, pero en una reconstrucción donde nombres como el de , o incluso , pueden crecer al son de veteranos como Vince Carter.

Agotada la vía OKC

Así que dados los elementos, y la situación en la que se encontraba este verano Hamilton, Atlanta es una gran noticia para el exterior. Segunda ronda tardía del Draft de 2016, en los Thunder siempre apostaron por él, hasta que dejaron de hacerlo o, al menos, dejaron de moldearlo tanto. También Hamilton posiblemente se hartó de ese camino, de esperar y de pedir atención.

El caso es que, de inicio, parecía que los Thunder buscaban algo en Hamilton, porque pagaron a los Nuggets por sus derechos unos 750.000 dólares en ese mismo 2016. Entonces Hamilton, camino de los 21 años que cumpliría el 8 de agosto, tenía tiempo de sobra para crecer. Y lo hizo en la G League, en los Oklahoma City Blue, el afiliado de los Thunder. Curso 2016-17 completo y premio en el verano de 2017, cuando recibió el primer contrato dual de la historia de los Thunder.

Era un paso más, no un contrato estándar, no grandes cantidades de dinero, pero sí un paso más para entrar en una liga que no perdona resbalones. Ese contrato dual le iba a dejar a Hamilton la posibilidad de estar como tope 45 días en los Thunder, mientras el resto del tiempo lo debía pasar en los Blue. De nuevo, la 2017-18 fue el ejemplo de esforzarse y de aprovechar los elementos que tienes. Hamilton reventó estadísticas, emulando a , y se empecinó en coleccionar triples-dobles en la G League. Acabó el curso con 16,07 puntos, 8,9 rebotes y 7,8 asistencias. ¿Y la NBA? Pues 6 partidos con los Thunder, con medias de 2,0 puntos y una buena noche, la del 3 de enero de 2018, cuando OKC barrió a los Lakers y Hamilton firmó 7 puntos, 4 asistencias, 1 robo y 1 tapón en apenas 5 minutos.

Había dejado patente su capacidad para producir estadísticas incluso en un espacio muy corto de tiempo sobre la pista. Y había enseñado que también se adaptaba a las peticiones de la gerencia, cuando le había pedido para la 2017-18 que jugara de base, él, que tradicionalmente se movía mejor en los puestos de escolta.

En Atlanta le quieren

Este verano, como en 2016 y 2017, Hamilton se ponía la camiseta de OKC para trabajar en las competiciones estivales.  Si en el pasado fue Orlando, el turno ahora era para Las Vegas Summer League. Hamilton era agente libre una vez acabado el vínculo con los Thunder, pero seguía en la órbita del plantel de Oklahoma por lo que pudiera venir. Lo que vino, en su caso, fueron unas medias de 7,8 puntos, 8,0 rebotes y 6,6 asistencias en 5 duelos, todos de titular. Hamilton, en lo que era capaz de controlar, su juego, sus prestaciones, había estado brillante. Otro cuento era lo que viniera del exterior, y ese exterior hablaba de y de Timothe Luwawu-Cabarrot como añadidos al plantel de los Thunder. Un total de 15 fichas, sin contrato estándar ya para Hamilton. Sin sitio, solo vía Two-Way Contract. Pero él merecía más.

“Lo principal es seguir mejorando, seguir creciendo”, declaraba a Basketball Insiders este pasado mes de julio, tras finiquitar su estancia en Las Vegas. Hamilton valoraba positivamente su tiempo con un contrato dual, su conversión a base, su temporada en la G League, sus cortas apariciones en la NBA. Y definía en qué se centraba. “Busco hacerme más fuerte, disminuir mis pérdidas. El año pasado (2017-18) fue el primero como base y me ayudó a expandir mi juego, a hacer más de una cosa, a ser versátil”.

Con OKC mandándole mensajes de que, de alguna manera, su tiempo en la franquicia o no había llegado todavía o se había terminado, los Hawks le ofrecieron lo que en los Thunder no iba a tener, al menos para la 2018-19: un contrato hecho y derecho. “Estoy centrado en lo próximo que llegue”, decía Hamilton antes de la llamada de Atlanta. Y lo que viene es una nueva vida en Georgia, con tiempo y margen para expandirse y seguir creciendo. Los Thunder le dieron su sitio en el profesionalismo y esos 6 partidos en la NBA ayudan a que Hamilton sea considerado como jugador de segundo año, lo que le sube la nómina unos cientos de miles de dólares.

Pero era el momento de volar, de ir donde realmente apostaban por él. Al final se trata de jugar donde se pueda, a veces, pero lo más importante es hacerlo donde te quieran.