De 1-3 a 4-3 en Finales NBA: memorias de una remontada inédita

Tras su victoria en el sexto partido de las Finales contra Golden State, los Cavaliers sueñan con el que sería el primer campeonato de la historia de la franquicia. De la mano de un LeBron James inconmensurable en los dos últimos duelos, Cleveland está a 48 minutos de lograr una remontada jamás vista en Finales. Si bien ha ocurrido en Playoffs (sin ir más lejos, los Warriors salvaron un 3-1 en contra ante Oklahoma City para proclamarse campeones del Oeste), lograrlo en la ronda definitiva es algo inédito. Solo dos equipos habían logrado antes de los Cavs la hazaña de convertir un 3-1 en contra en un 3-3. En ambos casos, murieron en la orilla, pero no sin dar pelea. Estos son los precedentes.

La remontada perfecta

Nunca en unas Finales un equipo se ha llevado el campeonato tras empezar con un 3-1 en contra. Ni tampoco en la historia de los Playoffs se ha remontado un 3-0. Estos “dogmas” de la NBA han sobrevivido desde su fundación hace casi 7 décadas. Pero en 1951, un equipo estuvo a punto de romperlos desde la misma infancia de la liga. Los de , uno de los mejores interiores de la era, y , un tirador antes de que los tiradores estuvieran bien valorados, tuvieron un arranque espantoso en las Finales ante los Rochester .

De la mano de , futuro compañero y mentor de cuando debutó en Boston, los Royals se pusieron con un claro 3-0 para abrir la serie, incluyendo una victoria por 27 puntos en el primer partido. Pero Gallatin y Zaslofsky no renunciaban al milagro, ganando de forma ajustada los tres siguientes partidos. El último partido en Rochester era dramático. Los Knickerbockers aspiraban a una remontada espectacular que, seguramente, no podían imaginar que seguiría sin completarse durante generaciones.

Ambos equipos se encontraban en tierra desconocida. Los Minneapolis , grandes favoritos, cayeron ante Rochester por una lesión de tobillo que disminuyó a su gran estrella George Mikan. Ni Knicks ni Royals habían jugado nunca unas Finales en la joven liga, y la imprevisibilidad y los cambios de dinámica de la eliminatoria acabaron atrayendo la atención de los aficionados hacia una competición aún a años luz de ser popular a nivel nacional.

El 21 de abril de 1951 llegó el partido decisivo. En su feudo, los Royals empezaron dominando en la primera mitad, pero de nuevo los Knicks renunciaban a morir sin lucha, empatando el partido a 69 a 4 minutos del final. Esta vez, fueron las faltas las que acabaron complicando la proeza. Dos jugadores claves como Nat Clifton y Connie Simmons fueron eliminados en la segunda mitad. Aún así, mantuvieron la igualdad hasta un 75-75 con poco más de un minuto por jugarse.

Y, como ocurre desde el comienzo de los tiempos, el final acabó con polémica. Una falta defensiva muy protestada contra los Knicks dio a Bob Davies la oportunidad de anotar dos tiros libres y, a partir de ahí las normas de la época jugaron en contra de New York. Entonces, tras tiros libres en los dos minutos finales del partido el balón se ponía en juego con un salto entre dos. Los Royals se quedaron con el balón y el partido quedó sentenciado por un marcador final de 79-75, la diferencia más corta del séptimo partido de una serie que empezó con 3-0. Nunca una remontada perfecta estuvo tan cerca.

La despedida de Red

Antes del comienzo de la temporada 1965-66, sorprendía al mundo baloncestístico anunciando su retirada como entrenador al final de la campaña. El ya legendario técnico de los , de solo 48 años, dejaba los banquillos para centrarse en la dirección deportiva de la franquicia. Con su estilo habitual, el ya 8 veces campeón retaba a sus rivales para la que sería la última oportunidad de romper su abusiva dinastía en la liga.

Boston llegaba a las Finales sufriendo más de la cuenta ante los Royals de Oscar Robertson y con más facilidad de la esperada ante los 76ers de Wilt Chamberlain. Su rival en las Finales, como ya era tradición, eran los Lakers de por segunda vez consecutiva y cuarta en cinco temporadas. Con 41 puntos del “logo” de la liga y 36 de , los Lakers golpearon primero en un dramático partido con prórroga incluida en el Garden.

Tras el partido, Red Auerbach daba otra sorpresa y anunciaba que la gran estrella del equipo Bill Russell sería su reemplazo a partir de la siguiente campaña, convirtiéndose en el primer entrenador afroamericano de la historia de la NBA. Este anuncio fue un impulso anímico para la recuperación de los Celtics, que ganarían los tres siguientes partidos, incluyendo dos en Los Angeles. La serie parecía casi sentenciada, especialmente con los Lakers obligados a ganar dos duelos en Boston para obrar el milagro.

En el quinto llegó la sorpresa. Un enorme Elgin Baylor, con 41 puntos, decidía un ajustado partido que estaba destinada en un principio a ser la fiesta de despedida de los banquillos de Red Auerbach. Los crecidos Lakers encontraban a Gail Goodrich como su héroe inesperado en el sexto duelo en casa, y forzaban un Game 7 que entraría de lleno en la categoría de partidos clásicos de la cada vez más consolidada NBA.

Elgin Baylor no tuvo el día, y Jerry West tardó en entrar en calor, dando las primeras ventajas a los Celtics que se pondrían 15 arriba al descanso. Pero West, con su orgullo habitual, se echó al equipo a la espalda para intentar completar una remontada de leyenda. Se quedó corto. Pese a poner a sus Lakers a dos puntos con solo 4 segundos por jugarse, y con varios conatos de invasión de cancha del nervioso público de Boston, los Lakers acabaron claudicando mientras, ahora sí, los aficionados se avalanzaban sobre sus héroes y Red Auerbach se despedía a lo grande del banquillo de sus Celtics.

Ni Knicks ni Lakers se recuperaron fácilmente del golpe. El equipo neoyorkino sería incapaz de levantar su primer título hasta 1970, 19 años después de su fallida remontada perfecta ante Rochester, mientras que los angelinos nunca podrían superar la dictadura de Bill Russell, ganando el único campeonato de la era Jerry West en 1972 y necesitando esperar hasta 1984 para derrotar por fin a Boston en unas Finales NBA. La tarea que tienen los Cavaliers por delante es titánica. Pero, a la vez, llenaría una página única en la historia de la liga. El domingo, la resolución.


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