Decálogo de una candidatura: claves del éxito en los Raptors

Los llevan cuatro años consecutivos ganando al menos 48 partidos de fase regular. A buen seguro este será el quinto. Y sin embargo generan una intrínseca desconfianza respecto a su candidatura al trono del Este. La del novel que nunca madura, la de la promesa nunca cumplida. Con sólo tres eliminatorias de playoffs ganadas en ese período, y cuatro en toda su historia, parecen invitar por inercia a torcer el gesto.

En la que será la décima aventura en la fase final para una franquicia con poco más de dos décadas de vida, hay motivos para pensar que en esta ocasión el destino será diferente. O que al menos hay cosas que están cambiando para intentarlo con mayor fuerza. Los Raptors aparecen tras Cavs y Celtics en los pronósticos pero no por ello deben circular bajo el radar. ¿Van en serio esta vez?

Se puede explicar ese cambio, y en concuencia el valor de su candidatura, a través de diez puntos:

 1) Mejor balance de la Liga en casa

A estas alturas de temporada, sólo hay un equipo que haya perdido menos de seis encuentros en su pabellón. Es Toronto, que ha caído únicamente en cuatro ocasiones. En tres de ellas, ante Heat, Warriors y Jazz, lo hizo por cuatro puntos o menos. Los Raptors marchan 24-4 en casa y luchan por el primer puesto de su Conferencia (que actualmente ocupan) al término de la fase regular, circunstancia que en caso de lograrla sería especialmente valiosa por dos motivos: primero, asegurarían el factor cancha en todas las eliminatorias del Este, fortaleciendo aún más ese poder; y segundo, apuntarían a evitar a Celtics o Cavs en una hipotética segunda ronda de playoffs, allanando el camino hacia las Finales de Conferencia.

Al calor de su público, uno de los más entregados de la Liga, Toronto está mostrando la mejor defensa NBA (por debajo de 100 puntos permitidos cada 100 posesiones cuando juega en casa) y uno de los cinco mejores ataques, con su diferencial de puntos liderando la competición y con la única resistencia de los Warriors, el otro equipo en toda la NBA que supera a sus rivales por más de diez puntos de media en su cancha.

2) La defensa del triple 

Uno de los puntos básicos en la NBA actual es la eficiencia defendiendo el triple. Si unimos dos factores, que el volumen medio de intentos no deja de aumentar año tras año y que el lanzamiento otorga un punto extra, resulta clave ser capaz de limitar el acierto en ese tipo de situaciones.

La estructura de Dwane Casey veía el curso pasado cómo los Raptors se hundían a menudo hacia su aro, tratando de protegerse ante penetraciones y acciones en la zona, concediendo más espacio fuera, teniendo peores rotaciones  y como consecuencia facilitando un elevado número de intentos de tres a los rivales. Esta temporada la situación ha cambiado drásticamente, el acordeón defensivo es mucho más pronunciado, se llega igual de bien a las esquinas (los Raptors son uno de los tres mejores equipos bajando porcentajes desde ahí) pero la mejor posición y poder atlético de los jugadores permite también nublar el triple frontal. La evolución, en cifras como se aprecia en la siguiente tabla, es muy llamativa.

CursoVolumen T3 permitidoAcierto T3 permitido
2017-1829,5% (2º)35% (7º)
2016-1732,9% (23º)35,4% (12%)

3) Detener el pick&roll

Otro de los aspectos diferenciales en lo defensivo es cómo se reduce la efectividad en situaciones de bloqueo directo del adversario. Como secuencia inicial en ataque, su uso es masivo. Muchos equipos parten de él para generar el desequilibrio y ‘rajar’ las defensas, buscando atacar el aro o tiros cómodos fuera. Y otros emplean este tipo de opciones también tras sucesiones de pases para buscar el desequilibrio al final, tras otra serie de movimientos previos.

Los Raptors son capaces de limitar esa acción a niveles de élite tanto en situaciones en las que resuelve el hombre con balón (sexto mejor dato de la Liga, concediendo sólo 0,82 puntos por posesión) como aquellas en las que ejecuta el jugador que pone la pantalla (segunda mejor marca NBA ahí, permitiendo 0,98 puntos por posesión). Pese a su escaso tamaño, Lowry es muy inteligente en ese tipo de acciones y Toronto cuenta con un gran número de jugadores versátiles en la defensa del hombre grande. Es, en definitivo, un equipo complicado de castigar en esas jugadas.

4) Progreso en el espacio ofensivo

Si el triple es vital en defensa, a la hora de reducirlo, por supuesto también lo es en el lado contrario de la pista. Y no únicamente a nivel de ejecución sino por todo el espacio que genera para un ataque contar con diferentes amenazas en el tiro exterior: si la defensa debe defender más lejos del aro, se crea un espacio interior que puede ser aprovechado. Uno de los factores esenciales del triple es precisamente ese, la creación de espacio que lleva asociado.

Toronto era el curso pasado uno de los nueve equipos que menor volumen de triples tenía (el 28,9% de sus tiros de campo eran de tres puntos), pero en el actual ha elevado la cifra al 36,8% sobre el total, séptimo dato más alto de la NBA. Si bien el acierto se encuentra por debajo de la media, las consecuencias a nivel de espacio son notorias. Nueve de los once principales hombres de rotación intentan al menos dos triples por encuentro, con la figura del cuatro (Ibaka, Siakam o Anunoby) asumiendo papeles exteriores que aumentan el espacio en la zona.

La sensación visual es clara, muchos más hombres pudiendo castigar de cara al aro y más pasillos interiores, llegando incluso al extremo de ver a Jonas Valanciunas abriéndose al triple por primera vez en su carrera. El pívot lituano ha anotado nueve este mes de febrero, cuando en sus cinco primeros años en la Liga había convertido sólo uno.

5) Reanimación de la circulación

Uno de los problemas más evidentes de los Raptors en los últimos playoffs fue cómo su sistema ofensivo, planteado a partir del desequilibrio individual de dos hombres, Kyle Lowry y DeMar DeRozan, cortocircuitaba si los dos no estaban en plenitud. La ausencia de continuidad en ataque derrumbó el ataque en momentos clave, huérfano de otras salidas que pudiesen dar un respiro a sus dos principales jugadores.

Los Raptors siguen siendo un equipo basado en construir su primera ventaja con ellos pero este año han matizado mucho ese escenario. De ser uno de los equipos que más uso daba a situaciones de aclarado (8,5% de jugadas el año pasado, sexto dato más alto) han pasado a emplear esas acciones sólo un 5,7% de las veces (octava marca más baja). En primer lugar, DeRozan está siendo aún más solidario (mejor marca de carrera en asistencias); y en segundo, se han establecido secuencias de ataque con mejor espacio y mayor movimiento sin balón, algo que alimenta más opciones de tiro automáticas.  Se aprecian ambos factores en las siguientes tablas.

Por un lado el incremento en el porcentaje de canastas asistidas es el mayor visto en la NBA este curso.

CursoPorcentaje canastas tras asistencia
2017-1856,2% (20º)
2016-1747,2% (30º)

Por el otro, los lanzamientos han variado su tipología. Han subido los lanzamientos en catch&shoot (más efectivos) y han descendido los pull-up (más complejos). Se ha mejorado, en definitiva, la productividad del ataque.

CursoVolumen tiro tras recepciónVolumen tiro tras bote
2017-1832,8%23,9%
2016-1729,8%28,3%

6) Más ritmo y fluidez, adiós a lo rígido

El punto anterior guarda relación con este. Otro de los factores que ha mejorado el despliegue ofensivo de los Raptors es que, además de compartir el balón en mayor (y mejor) medida, las secuencias suceden a mayor velocidad. Y no únicamente se aprecia eso en la cantidad de puntos en transición, que ha aumentado y pone a Toronto en el top 5 NBA este curso, sino especialmente en la sensación de fluidez a media pista.

Los Raptors juegan mucho más rápido que el año pasado, su ritmo medio ha pasado de 97,7 posesiones a 100,5. Únicamente Utah (cuatro posesiones) ha experimentado un mayor incremento en ritmo de una campaña a otra. El estatismo suele ser enemigo de la eficiencia y Toronto está siendo capaz de involucrar a muchos hombres y jugar a gran velocidad manteniendo un nivel de error muy bajo. Teniendo un ritmo de juego Top-10, los Raptors son el cuarto equipo que menor volumen de pérdidas tiene (sólo un 13,3% de sus posesiones). El hasta ahora rígido engranaje ofensivo está evolucionando a una estructura más dinámica y coral.

7) Ver a un DeRozan 2.0

La pasada campaña se asistió a la explosión definitiva de DeMar DeRozan de cara a la primera plana. Fue una además exótica, abrazando la media distancia y renunciando al triple en plena era sabermetrics. Como un pedazo de los noventa puesto en cancha un cuarto de siglo después. Sin embargo la versión 2.0, la que muestra estos días, es aún mejor aunque anote algo menos.

DeRozan ha aumentado su peso creativo de forma considerable reduciendo además su cuota de error. Asiste más y pierde menos balones, libera a Lowry y ofrece otro foco creativo con balón, que su equipo necesita. Continúa dominando desde la media distancia y haciendo gala de un juego de pies de élite entre los exteriores pero ha abrazado, además, el rango del triple. En pleno febrero, DeRozan ya ha anotado más tiros de tres que cualquier año anterior en su carrera y si bien está lejos de ser un especialista, el par de metros extra que obliga a sacar a su par de la zona circula en beneficio colectivo. Está siendo más y mejor líder que nunca. Sin demasiado ruido, está volviendo a ser uno de los mejores exteriores de la Liga.

8) El novato que pide atención

¿Es posible que un novato, y que apenas tiene 21 minutos por encuentro, haya pasado a ser un hombre clave dentro de la estructura del equipo con tercer mejor balance de la Liga? Es posible y lo estamos viendo. O.G. Anunoby se ha convertido en pieza relevante del sistema por dos motivos. El primero es su impacto defensivo, no sólo partiendo del puesto de alero sino por cómo abre el abanico ante cambios de asignación. Tiene tamaño (2,03 metros), fuerza y una movilidad excelente. Está bajando porcentajes del rival en todas las zonas del campo y además es muy inteligente en las ayudas. Es ya un comodín para Casey y apunta a factor defensivo de primer nivel.

El segundo punto es que, además, está demostrando ser capaz de aportar en ataque o, al menos, no permitir que las defensas le concedan espacio. La inmensa mayoría de sus tiros son generados por un compañero y abierto en la esquina. Pero ahí anota el 42% de sus triples, un dato fantástico que obliga a atención rival. Anunoby está siendo un perfecto jugador de rol, dota de gran versatilidad al sistema en lo defensivo, aprovecha sus situaciones en ataque y no comete errores. No es de extrañar que sea el segundo jugador en toda la plantilla con más impacto según su presencia/ausencia en pista. Sus números simples quizás no digan demasiado de él; sin embargo más allá de esa primera capa se puede hallar su verdadero valor.

9) Banquillo como arma real

Entre todos aquellos formatos que han permanecido en pista al menos 100 minutos esta temporada, el mejor de toda la NBA es uno de los Raptors. Y tiene una particularidad especial: es un quinteto de suplentes. Cuando VanVleet, Wright, Miles, Siakam y Poeltl se han juntado en pista han superado a sus rivales por 32,8 puntos por cada 100 posesiones, teniendo datos ofensivos y defensivos que liderarían, con gran diferencia, la Liga en ambos apartados. Es, se insiste, el formato más resolutivo de la NBA esta temporada.

La identidad de banquillo de los Raptors es un factor muy a tener en cuenta. No sólo por lo evidente, su éxito, sino también por cómo desahoga de responsabilidad a los titulares y especialmente los que aglutinan más funciones ofensivas, como Lowry y DeRozan. Y si bien las rotaciones en playoffs tienen a reducirse, contar con formatos de tanta productividad en tiempos limitados oxigena enormemente en situaciones adversas. El ya citado quinteto, el más dominante, no es el único eficiente, ya que cambiando un solo elemento de ese formato (Wright por Powell o Anunoby por Siakam), los resultados son también excelentes. El banquillo de los Raptors está siendo diferencial y, compuesto de jugadores que saben su papel, ese éxito no es casual.

10) Una suma de roles

Toronto no posee uno de los diez jugadores más dominantes de la Liga, un perfil que condicione al contrario en gran medida. Pero es un equipo en el que sí hay muchas pequeñas sumas individuales, todas ellas sabiendo su papel y complementándose. El poder del grupo es masivo y en cada situación concreta que afronta existe una respuesta que ofrecer, tanto en el perímetro como en la pintura, tanto a la hora de emplear formatos más pequeños y ofensivos como a la hora de dotar de músculo a la zona y buscar ahogar al rival atrás. Casey ha abierto más su libreto y los resultados están acompañando.

Hace unos días, el compañero Enrique García reseñaba un dato que circula en esa línea: los Raptors tienen a once hombres promediando al menos seis puntos por partido, algo que no había sucedido antes en la historia de la Liga. El dato refleja bien lo coral y cómo muchas partes contribuyen al producto final. La sensación va aún más allá y expone la unidad de un equipo profundo, talentoso y duro que ha apostado por el presente desde los despachos (con las renovaciones de Lowry e Ibaka como grandes ejemplos) y está sabiendo traducirlo sobre la pista.

Que esto sea suficiente llegado el mes de mayo, está por ver. Que están haciendo las cosas de un modo distinto (y mejor), es justo apreciar que ya se está viendo.


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