Dwyane Wade: qué aporta a Cleveland Cavaliers


Dwyane Wade es ya, de manera oficial, jugador de Cleveland Cavaliers. Poco o nada le sujetaba a Chicago (su ciudad de origen), rodeado de “chicos de 21 años” que necesitan aprender de la derrota. Perdonando 8 millones de dólares en su marcha de Illinois, vuelve a unirse a LeBron James el jugador con el que mejor binomio ha podido formar el ’23’ en toda su carrera. Sin discusión.

Nadie ejerció de manera tal el papel de espada juramentada de LeBron como Wade; cuatro años juntos en Miami con cuatro Finales y dos anillos. Su mejor aliado ha vuelto, pero ¿qué pueden esperar los Cavs tras la llegada del mítico escolta, de 35 años?

Para empezar, Dwyane Wade es sinónimo de empaque, competitividad, liderazgo, solidez, carácter ganador, superación, resistencia a los golpes, dureza, victorias… No ha sido la de Wade una transición idílica hacia la nueva era que pregona el juego —triples, small ball…— pero el veterano escolta ha sabido adaptarse sin mal vender su posición de gran jugador. El triple será su asignatura pendiente para siempre (31,0 por ciento el pasado curso o 15,9 el anterior) pero Wade sigue siendo un ganador. Por seguir con el tiro, es mucho más que fiable en el lanzamiento ordinario (48,4 en su carrera) y otros intangibles.

Posición, versatilidad

A su favor, que puede defender jugadores más rápidos que él y nunca un atacante le pasará por encima —aunque anote—. Está por ver también si Wade forma en la agrupación titular o no. Tyronn Lue asegura que ya vislumbra el rol ideal para él —no lo ha desvelado—, aunque puede haber dejado pistas en que los primeros entrenamientos con Cleveland, que han visto a un Wade de point guard con algunos suplentes de los Cavs. Base al uso, como en sus primeros años en la liga. No obstante, resultaría extraño que Wade se acomodara mucho como base, dado que los Cavs tienen en nómina a Derrick Rose, Isaiah Thomas (K.O. hasta enero mínimo) o José Calderón para esa posición.

Precisamente en su incierta ubicación está una de sus fortalezas. En la rasa liga actual, Wade podría actuar de base, de escolta o hasta de alero en una línea de jugadores pequeños. En cualquier caso, Dwyane supone la aparición de un nuevo playmaker en escena para Cleveland, lo que multiplica las vías de hacer puntos en su equipo y disminuye la capacidad de cobijo de los rivales. Polivalencia, versatilidad y variantes para su entrenador, todas ellas de calidad.

Complicidad con LeBron

Más buenas noticias que Wade ha llevado bajo el bíceps: es como un hermano para LeBron James. No solo en la cancha, sino dentro de la intimidad. Tras el primer entrenamiento de esta semana con los Cavaliers, se pudo ver a Wade agitando una copa de vino en casa James. Son inseparables desde hace años, lo que se percibe y manifiesta también en el parqué. Basta una mirada entre ambos para edificar una jugada de highlight, como en su etapa de Florida. La complicidad es otra de las sorpresas de su arsenal: rinde mucho mejor con LeBron que al lado de cualquier otro jugador.

Descargado

Llega además Wade a un conjunto ya horneado. Él solo es una pieza importante, no un alfil sobre el que cargar los movimientos de jaque. Podrá volcar mucho de lo bueno de sus años de Miami con LeBron, pero sin la responsabilidad de ser segunda espada. Al menos en teoría.

Pero la verdadera utilidad de Dwyane Wade tendrá que probarse en los futuros enfrenamientos con la corte de la liga: véase Warriors, Celtics y hasta Thunder y Rockets.

Contra Golden State

En este caso, lo que el escolta puede aportar es fiabilidad suiza, la que mostraban LeBron y Kyrie Irving el pasado curso. Sirva el siguiente ejemplo. Cuando LeBron o Irving no estuvieron en la cancha en las Finales, su equipo se desangró. Con James (-22, -11, +7, +32 y -13 en los diferenciales +/- de cada partido) y Kyrie (-17, -17, -9, +7 y +4) Cleveland aguantaba a duras penas la tormenta californiana. Un par de días ni eso. Pero sin ellos, la distancia era insalvable. Con Wade en Cavs puede presentarse otro punto de sujeción ante grandes temporales; se puede conseguir que los marcadores aguanten y no se embalen cuando no están los generales principales.

No le hace bien en absoluto el ritmo vertiginoso que los Warriors desplegan cuando van en sexta marcha. Está por ver, pues, su adaptación a esas situaciones.

Juego de ataque

Maestro del contraataque, de la finalización y del ataque posicional, la adaptación de Wade al sistema ofensivo de Cavs no parece un problema. Menos todavía con el ramo de variantes a sueldo en Ohio (Isaiah, J.R. Smith, LeBron, Love, Rose, Wade, Korver, Thompson y hasta Frye). Casi hasta invitan a igualarse a las armas de Golden State.

Tampoco le viene nada mal su condición de gran finalizador y penetrador, pues en Cavs está rodeado de escopetas legendarias para abrir a los rivales desde lejos. Eso y su inteligencia fabricarán muchos, muchos puntos.

Reserva o titular, a sus 35 años Wade afronta un nuevo rol en Cleveland. Cobrará menos dinero (2,3 millones) que en toda su carrera, no será una de las principales estrellas —de hecho, será difícil que llegue e 30 minutos de promedio—, pero sí una pieza insustituible. Importante, pues si no no habría dado el “sí” a su estimado  LeBron.

Nuevo panorama para jugador y equipo, y más posibilidades de competir contra el gran gigante. Para eso está Wade de nuevo con LeBron.


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