El crucero silencioso, no identificado, de los Utah Jazz

El equipo de Salt Lake City posee el segundo mejor récord del Oeste (8-3) y mimbres ilusionantes pese a no copar demasiados titulares

Todo el mundo sabe (o ha de saber) en esta nueva temporada que el inicio de los Boston Celtics (9-1) es el mejor de la era Brad Stevens, inaugurada en el año 2013. También que los Lakers son el bólido que mayor velocidad ha cogido en el atasco de la Conferencia Oeste. Que Houston se ha recuperado de su nublado inicio y ya suma un récord de 8-3, el mismo que los Raptors, actuales campeones que ofrecen una gran cara pese a las lesiones y las fugas. Todos esos arranques aparecen en el GPS de la incipiente campaña 2019-20, sin embargo poco se está escribiendo sobre los Utah , que guardan el segundo mejor récord de su conferencia.

Los Jazz igualan a Houston en el segundo escalón del Oeste y desde el mismo comienzo han sido uno de los conjuntos más sólidos de la geografía NBA.

Sobre todo, fundamentan su diestro despertar en una gran defensa, la mejor de la NBA hasta este mismo miércoles y la segunda cada 100 posesiones (99,7 puntos encajados en dichos lapsos de juego) en estos momentos. Solo los Lakers (99,5) mejoran dicho volumen de tantos concedidos y Utah ha cedido el primer lugar únicamente por los 114 puntos concedidos en la última victoria ante Brooklyn. No fue la mejor de sus ejecuciones defensivas pero aun así ganaron el partido.

Es curioso el caso de los Jazz, pues están en una de las cornisas de la clasificación y apenas se ha notificado su buen momento. Son un crucero no identificado. Existe curiosidad también en el escaso volumen anotador del equipo; Utah es el séptimo grupo que menos puntos anota cada 100 posesiones y el tercero que menor saldo obtiene en cada partido singular (104,5), pero su coreografía defensiva les ha permitido sacar encuentros adelante.

Pocas posesiones

Nadie tira menos que ellos (80,5) en cada encuentro o da menos asistencias (46,1), y aun así solo dos equipos (Lakers y Boston) tienen más victorias. ¿Cómo lo hacen entonces? El secreto del equipo de Quin Snyder, además de en la lo grueso de sus murallas, está en el ritmo de juego. Los Jazz 2019-20 son el quinto equipo que menos posesiones disputa en cada partido, por lo que su ralo caudal anotador no es porque ataquen de manera deficiente, sino porque juegan menos ataques cada noche, más calculados. Sus jugadas y esquemas agotan más el reloj, resultan más pausadas, tranquilas, estáticas, abusando del juego en pick and roll entre Mike Conley, y Rudy Gobert (sobre todo) o encontrando al polizón mejor situado para disparar a canasta.

No se precipitan estos Jazz —igual que Boston, líder en el ratio de asistencias/pérdidas— y fruto de esa paciencia (y sapiencia) suelen conseguir buenas situaciones de tiro. Son el sexto conjunto con mejor porcentaje de triples (37,3), además de presentar una marca aceptable en tiros de campo (46,0%) totales.

Donovan, una estrella

Otro de los grandes secretos para el notable arranque en Salt Lake City es la irrefrenable evolución de Donovan Mitchell. El escolta está anotando (25,1 puntos) y acertando (48,4 en tiros de campo y 40,8 en triples) más que nunca en sus dos años anteriores en la NBA.

Su madurez impulsa a un equipo que sigue viviendo de las rentas que aporta Rudy Gobert en la pintura (rebotes, bloqueos, defensa, continuaciones, movimientos cada vez más crecientes al poste, infinitos intangibles…), de la mejora de un Mike Conley que promedia 18,7 puntos en los últimos siete encuentros o de la aparición de Bojan Bogdanovic como segundo estilete anotador del equipo (19,8 hasta la fecha).

Los Jazz poseen una formidable colección de jugadores que nunca fueron All-Star pero que sí exhibieron potencial para poder hacerlo. No nos queremos olvidar de un Joe Ingles que ha reducido su contribución de otros años por salir del banquillo (6,9 puntos) y por estar bastante desacertado, sin embargo su presencia agranda la segunda unidad del equipo junto al base Emmanuel Mudiay (10,0 puntos y 3,0 asistencias) o el polifacético Jeff Green.

Con bastante querencia por el tiro de dos puntos (el 64% de sus intentos de campo) los Jazz están colándose entre los mejores equipos en el arranque de temporada. Lo están consiguiendo con una defensa como clave de todo y un ataque sosegado pero al ritmo que marcan las ganas y talento de Donovan Mitchell o la experiencia y hechuras del resto.

En solo tres semanas de competición, los Jazz ya presentan candidatura a equipo incómodo en cualquier tramo de la temporada. A candidato para semifinales del Oeste como poco. Están llamados a pelear en los tejados de su conferencia y a seguir evolucionando la marca de hace dos y tres ejercicios (ganar una ronda de playoffs). Ya se han puesto a ello. Van como un crucero de lo más silencioso y el horizonte resulta ilusionante. El problema será el de siempre, los grandes atascos de cualquier circunvalación en su zona del mapa.

(Fotografía de portada: Harry How/Getty Images)


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