El verano de Atlanta Hawks


La franquicia

El cambio que ha pegado el rumbo de la franquicia en tan solo un año es para no creer. “Qué solo se va a sentir Trae Young”. “Atlanta es un solar de talento”. ¿Os acordáis de este tipo de frases? Eran las más repetidas durante el verano pasado, y sin embargo en pleno 2019 podemos afirmar que los Hawks son uno de los proyectos jóvenes más ilusionantes de la NBA, si no el que más. Talento en cada posición, jugadores que se complementan perfectamente desde el principio, espacio salarial para el futuro… Levantar un proyecto nunca es fácil, pero sin duda en Atlanta han sentado unas bases que ya quisieran muchos.

Movimientos

El verano de los Hawks ha estado plagado de pequeños movimientos que en su totalidad componen una agencia libre casi redonda dentro de sus posibilidades. Para empezar, se hicieron con el codiciado pick 4 del Draft, logrando reunir así a De’Andre Hunter y Cameron Reddish, dos de los novatos más interesantes de la camada, y a Bruno Fernando, que cayó hasta la segunda ronda pese a que muchos consideraban que no se iría tan abajo. En resumen, Atlanta se alzó como uno de los ganadores de una de las noches más importantes del año, y comenzó a acumular una cantidad de talento a desarrollar más que considerable.

Pero para talento por desarrollar el que llegaría más adelante. Jabari Parker, ya denostado por la mayor parte de la NBA, escogió a los Hawks como destino para buscar por fin un sitio en el que sentirse cómodo, una incorporación que supone muy poco riesgo para la franquicia y que, de salir bien, se convertiría en uno de los chollos del mercado. Es cierto que la fe en él ha desaparecido incluso en aquellos más optimistas, pero es un jugador que invita a pensar constantemente en el “¿y si este año sí?”. Por 6,5 millones al año, aún vale la pena probar.

Por último, tuvieron lugar varios movimientos sin grandes repercusiones pero que permiten apuntalar algunas de las posiciones más despobladas de la plantilla. Evan Turner, Allen Crabbe y Chandler Parsons, tres jugadores cuyos contratos parecían inamovibles, recalaron en Atlanta, que tenía espacio de sobra para ellos y que no tardará en decirles adiós, pues todos son expiring (también lo eran los jugadores que salieron como moneda de cambio). De esta forma, cuando llegue el verano de 2020, los Hawks tendrán numerosos jugadores de menos de 25 años y un gran futuro por delante, y más de 80 millones de espacio salarial para acompañarlos. No suena nada mal.

Fichajes frustrados

Poco que comentar aquí. Si ni siquiera los fichajes que llegaron parecen especialmente deseados (cuesta imaginar a nadie en Atlanta desviviéndose por darle 26 millones a Parsons), más difícil aún es encontrar intentos frustrados en el verano de la franquicia. Apenas se filtraron posibles intereses, las piezas más importantes llegaron vía Draft, y no es aún el momento de buscarles grandes compañeros.

Plantilla

Bases: Trae Young.

Escoltas: Kevin Huerter, Evan Turner, Allen Crabbe.

Aleros: Cameron Reddish, Chandler Parsons, DeAndre’ Bembry.

Ala-pívots: DeAndre Hunter, Jabari Parker, Ray Spalding.

Pívots: John Collins, Alex Len, Bruno Fernando, Damian Jones.

Directiva y cuerpo técnico

Es muy pronto para entrar en valoraciones, pero cuesta poner peros a la primera temporada de Lloyd Pierce al frente de un banquillo NBA. La sensación de crecimiento del equipo ha sido más que notable, y lo que se preveía como un año de lo más anodino ha acabado teniendo más picos altos de los que cualquiera podía haber esperado. Schlenk, que se encontró un equipo en plena descomposición cuando llegó a la gerencia en 2017, le dio el año la pasado la oportunidad de estrenarse como entrenador principal, decisión que de momento se ha confirmado como uno de los numerosos aciertos del general manager desde su contratación. Este próximo curso, el primero con un cierto clima de optimismo antes de su arranque, será una buena prueba para ambos.

Objetivos

Empezar a soñar, eso es todo. La plantilla tiene un potencial enorme y el quinteto Young-Huerter-Reddish-Hunter-Collins no puede sonar mejor, pero ninguno de ellos supera los 21 años y entre los cinco acumulan 291 partidos en la NBA, por lo que es pronto aún para ponerse objetivos ambiciosos. Ya el año pasado los Hawks se fueron poco a poco convirtiendo en un equipo divertido de ver y capaz de pelear contra casi cualquiera, y la idea no debe ser otra que dar continuidad a dicho crecimiento sin meter prisa a nadie y dejando a cada uno crecer como lo ha hecho hasta ahora. Si la cosa va bien, ya llegará el momento de ponerse metas cada vez más altas.

(Fotografía de portada: Sarah Stier/Getty Images)


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