Gary Neal y el tiempo que no vuelve

“Me siento muy bien, entusiasmado de regresar a la ACB y entusiasmado de poder jugar otra vez al baloncesto al alto nivel”.

Una jornada dominical cualquiera de principio de temporada es algo más para un hombre que ha sufrido lo indecible para estar de nuevo en las pistas. (Baltimore, Estados Unidos, 1984) quiere exprimir su vida deportiva. Para Neal, el base que no tuvo suerte en su estreno en España con, el base que no pasó por el Draft pero que consiguió, de la nada, ser parte del Quinteto Ideal de Novatos en 2011, el base que llegó a ser subcampeón de la NBA en 2013 con los Spurs, calzarse las zapatillas en un domingo cualquiera de inicios de curso es algo más que una rutina.

Quien ha sufrido lesiones sabe que lo primero de todo es volver completamente sano. Y el proceso, principalmente cuando van cayendo los años sobre las articulaciones, es algo que debe tomarse con pausa, con calma. No, no hay recuperación de la noche al día. A Neal le costó volver a rodar al ritmo del pelotón un curso entero. Ahora ya está listo al 100 por cien para ser el timón de un Tecnyconta Zaragoza que deberá pelear duro por evitar los puestos de la quema en la Liga Endesa.

En las cuatro primeras jornadas de la competición, saldadas con 0-4 de balance para los maños, Neal promediaba 13 puntos por partido. Unas medias ciertamente dañadas por su pobre actuación ante el Bilbao Basket, que ensombreció algo su trabajo en los tres primeros partidos de Liga Endesa.

La G League como rehabilitación

“Mi cadera no estaba bien”, narra Neal a nbamaniacs en zona mixta del Palacio de los Deportes. Es una mañana dominical de principios de octubre y tras caer ante el , el playmaker hace un rápido repaso a lo que han sido estos últimos meses.

La cadera que no estaba bien era la que le hizo salir de los a finales del invierno de 2016. Entonces, un mermado Neal había estado agarrándose a la NBA de la forma más dura posible. Porque Neal había estado jugando lesionado. No, claro que no, su cadera “no estaba bien”.

Cuando Neal paró en seco, el quirófano fue el siguiente destino. “Me operé de la cadera. Estaba lesionado y tras todo ello tuve que pasar por rehabilitación. Fui a la G League para seguir con la rehabilitación. Disputé unos 8 o 10 partidos”.

Exactamente fueron 9, repartidos en tres equipos: los Westchester Knicks (1 partido), los (2) y los Reno Bighorns (6). Con el afiliado de Sacramento se marcó quizá la mejor noticia para él de toda la 2016-17. En febrero de 2017, prácticamente un año después de parar en seco por culpa de la cadera, Neal se iba hasta los 41 puntos, su récord en la G League. Un duelo ante los Santa Cruz Warriors que le sirvió para seguir en ese proceso ascendente de recuperar tono, ritmo. En ese camino de volver a ser él.

La semana en Atlanta

En la mitad de todos esos duelos, de todas esas experiencias cortas en la G League, donde por cierto debutaba- algo meritorio para un jugador de su edad que hasta la fecha no había tenido que echar mano de esa competición para nada-, estaba Atlanta. Un contrato de 10 días en enero de 2017, dos encuentros disputados, 4 puntos en primero de ellos, 0 en el segundo, cifra de duelos en la liga regular de la NBA aumentada hasta 352 y 72.193 dólares al bolsillo.

La misma lesión que Thomas

“Me operé y me ha costado unos 12 meses volver a sentirme bien. Es la misma lesión de ”. Los problemas en la cadera de Neal, semejantes a los que mantienen fuera de combate al base de los Cavaliers, se remontarían a diciembre de 2015 y salieron a la luz en el citado mes de marzo de 2016. Tras ello, el camino de regreso, que empezó en las Navidades pasadas con un partido en los Westchester Knicks, el único allí, y que le valió para volver a tomar el ritmo, pulsar dónde se encontraba y ver que, globalmente, la G League y los 9 encuentros le iban a ser muy útiles.

“Quería dar un tratamiento profesional a mi cadera, jugar un poco… mi tiempo allí fue beneficioso para mí”, apunta después de anotar 12 puntos ante el Real Madrid. Neal ha jugado casi 30 minutos, cifra que está en la media de tiempo sobre la pista que registra con el plantel aragonés (28 minutos por encuentro).

Su presencia continuada sobre el parqué es la mejor señal de que está sano. “Me encuentro muy bien”, repite. Sí, medio curso después, Neal ha vuelto pleno de fuerzas, hasta el punto de que no renuncia a nada, regreso a la NBA incluido. “No cierro esa puerta. Voy a continuar jugando y con suerte puedo hacerlo bien y conseguir éxitos con mi equipo. Ahora estoy bien, completamente recuperado y muy  cómodo en Zaragoza”.


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