Gordon Hayward y el reto de mantener a Boston en la élite

El alero, gravemente lesionado hace ahora casi dos años, reconoce que es ahora cuando empieza a jugar sin pensar en el tobillo

Nadie quedó con resuello cuando el tobillo de se rompió en el aquel fatídico primer partido de la temporada 2017-18. El alero All-Star dejaba Utah, la que había sido su casa durante siete años, para unirse a un proyecto en el que su presencia suponía un importante caso de cara a lo que parecía un asalto al anillo –más aún cuando poco después los sumaron a Kyrie Irving–. Poco duró este panorama.

La grave lesión que sufrió el small forward no solo se sintió en la mencionada temporada, sino que a la siguiente su retorno fue bastante tortuoso. Entendiendo que debía ser pieza clave de su esquema, Brad Stevens le dio un lugar en el quinteto titular de Boston desde el primer día. Pudo ser un error. Hayward estaba físicamente recuperado, pero aún no se encontraba cerca de ser el jugador que era; y es que su mente seguía siendo un freno.

Con el tobillo restablecido pero todavía inseguro, Hayward fue sumando partidos y minutos que lejos de suponerle un impulso se iban convirtiendo en losas que echaba sobre su espalda. El público esperaba al jugador que se vio en Salt Lake City, uno que creció hasta ser determinante a ambos lados de la pista. Sin embargo, allí tenían a un chico que dejaba destellos de su clase pero que no estaba preparado aún para ser emblema de los verdes.

El escenario ha cambiado. No solo hablamos de que ya no estén Kyrie Irving y Al Horford, sino que Hayward está trabajando a destajo sin pensar en su tobillo. Ha tenido todo un año para dejar atrás una traumática lesión y las secuelas provocadas por ella. Boston necesita que dé un paso al frente y él está convencido de que así será.

“Las repeticiones trabajando es lo que te da confianza, por lo que poder hacer las cosas una y otra vez, y ello sin preocuparte de cómo se siente mi tobillo o teniendo que ser cauto, ha sido algo realmente bueno, especialmente para mi confianza. Creo que el año pasado esperaba mucho y realmente no sabía lo que iba a suceder porque no tuve la oportunidad de trabajar como ahora. Ir a trabajar durante el verano y entrenar tan duro como quiera, significa mucho para mí, tanto respecto a la confianza como para mis expectativas”, señala a Mass Live.

El factor olvidado

Confianza. Esa es la palabra que no para de repetir Hayward; y no es baladí. Para un deporte en el que el contacto es parte íntegra de cada jugada, ir a cada uno de ellos con la mente despejada puede marcar la diferencia. Coger o no el rebote, poner un bloqueo en el momento idóneo, la diferencia entre provocar o no una falta en ataque, acertar con los tiros… Jugar con una distracción puede ser un gran obstáculo, y más si lo que se espera de ti es que rindas a un nivel All-Star. La cuestión es que Hayward ya ha demostrado que puede ser así.

Antes de arribar a la franquicia de Massachusetts este chico formado en la Universidad de Butler –coincidió con Stevens– promedió 21,9 puntos, 5,4 rebotes, 3,5 asistencias y 1 robo en 34,5 minutos por noche. Además, firmó un más que notable 39,8% en triples. ¿Y si Boston contase con este Hayward en la campaña 2019-20? La historia cambiaría. La gente ha olvidado en parte que este jugador de ahora 29 años era realmente bueno tanto en ataque como en defensa. Alguien que puede hacer que el golpe de perder a Irving y Horford se amortigüe.

Nuevo comienzo

Decir que este año no habrá presión en Boston sería mentir, pero no es menos cierto que el favoritismo se reparte por otros pabellones. Philadelphia y Milwaukee son los que parecen destinados a disputarse el trono del Este y, en última instancia, el de la NBA con quien llegue por el Oeste. Con tal premisa, los Celtics pueden trabajar con una tranquilidad desconocida en las dos anteriores campañas. De sobra es conocido el carácter de los verdes con jugadores como Marcus Smart, lo que sin duda les llevará a querer ser los mejores en el curso 2019-20, pero para ellos puede ser más relevante el aparecer en escena como un actor secundario que vaya cobrando protagonismo.

Y toda esa mezcla, incluyendo además el movimiento de traer sabia nueva con la contratación de Kemba Walker, puede ayudar a Hayward. Está por ver qué rotación elige Brad Stevens para iniciar la temporada –quedan dos meses–, pero contar con piezas del nivel de Jaylen Brown o Jayson Tatum para construir un equipo no puede sino traer cosas positivas. Talento hay. Físco hay. Ahora queda por ver que Hayward, tal y como él espera, pueda ser una de las referencias de un equipo que sea acicate de los favoritos.

(Fotografía de Maddie Meyer/Getty Images)


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