Isaiah Thomas inspira a los “bajitos” del draft

Aun en una NBA donde el puesto de pívot ha quedado devaluado durante los últimos años, la altura sigue importando. En la temporada 2015-16, solo 5 jugadores por debajo de la altura oficial de “6 pies” (1’83 metros) tuvieron minutos en la liga, y solo dos de ellos ( y Shane Larkin) estuvieron bajo contrato de forma ininterrumpida durante toda la campaña. En el draft de 2016, dos jugadores aspiran a compensar con talento su falta de centímetros para hacerse un hueco en la mejor competición del mundo.

La carrera universitaria de y Kay Felder tiene orígenes diferentes. Ulis procede de la fábrica de futuras estrellas NBA en la que se ha convertido Kentucky, mientras que Felder salió de la mucho más modesta universidad de Oakland, en el estado de Michigan. Pero ambos, sin pasar de 1’75 metros oficiales de altura, tienen algo en común además de su talento: su admiración por el All-Star más bajito de la historia, empatado con Calvin Murphy.

Pese a un excelente paso por la Universidad de Washington, Isaiah Thomas no estaba destinado a ser una estrella en la NBA. Con 1’75, la escasa confianza que su físico despertó a su llegada a la liga quedó clara desde el draft. Solo los Kings, y con la generalmente testimonal 60ª y última elección, se la jugaron por Thomas. A partir de ahí, el hoy jugador de Boston dio todos los pasos desde jugador de rotación en busca de minutos a All-Star en la pasada temporada.

“Es toda una inspiración porque lo que está haciendo al siguiente nivel es una locura”, explicó Tyler Ulis durante el NBA Draft Combine. “Nadie pensó que podría hacerlo. Fue la 60ª elección del draft. Él explica cómo consiguió demostrar a todos que estaban equivocados”. Ulis ha recibido consejo de Isaiah Thomas en su camino al draft, aunque su estilo de juego es diferente. Más distribuidor que ejecutor (John Calipari, su entrenador en Kentucky, le definió “el mejor general de campo que he entrenado”), otra medida puede jugar en su contra a la hora de seducir a los equipos NBA: su peso. Los menos de 68 kilos con los que se presentó en el Draft Combine pueden crear serias dudas sobre la posibilidad de defender y superar en ataque a jugadores mucho más fuertes.

Por contra, el juego y el físico de Kay Felder se asemejan más al de Isaiah Thomas. Su habilidad y explosividad compensan su falta de altura a la hora de emparejarse con jugadores 10 o incluso 20 centímetros más altos que él. Felder acabó promediando 24,4 puntos (4º en la NCAA) y 9,3 asistencias (1º) durante su tercera temporada en Oakland, números algo inflados por el bajo nivel de la mayoría de sus rivales en la Horizon League, pero gran ejemplo de su habilidad para ser una doble amenaza tanto en jugada individual como moviendo a su equipo. Y, por supuesto, también llamó la atención del base de los Celtics.

“Tras la derrota contra Michigan State (el partido donde Kay Felder se dio a conocer a nivel nacional), hablé con Isaiah Thomas un par de veces”, reconoció Kay Felder, quien resumió los consejos de Thomas para sobrevivir entre torres en una frase: “siendo pequeño tienes que ser especial”. Su capacidad de salto y velocidad han impresionado en el Draft Combine, y Felder aparece ya entre los candidatos a ser elegido a finales de la segunda ronda, al igual que el hoy All-Star. “Me da toda la confianza del mundo porque sé que puedo hacerlo”, explicó Felder sobre el éxito de Isaiah Thomas. “Eso sencillamente añade más motivación”.

Isaiah Thomas se ha convertido en algo más que un excelente jugador. También es el orgullo de los jugadores “bajitos” que aspiran a ser estrellas de la NBA. Por si tenían dudas, ahora saben que es posible.


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