Jayson Tatum, cuando el trébol se convierte en póker

Qué jugador se nos viene. fue el mejor sobre la cancha anoche, en el choque inaugural entre Boston y Philadelphia 76ers. Lo hizo además con precisión japonesa, dado que únicamente tocó el balón 59 veces en todo el partido, por las 111 por ejemplo de Ben Simmons, 82 de Kyrie Irving o 72 de Joel Embiid. Todos necesitan estar más en contacto con el balón por naturaleza —a excepción del pívot— pero eso no significa que la precisión de Tatum sea, en el amanecer de su segundo año en la liga, un dato centroeuropeo.

Volviendo a la referencia de los toques de balón en un encuentro, Tatum se movió en los promedios que el año pasado cosechó Harrison Barnes (unos 59,2 por partido), lo que le hubiera encuadrado en el top 60 la temporada pasada. 60 jugadores que tocaban el balón más veces que él, hipotéticamente porque ese dato es del curso pasado, y aun así fue el mejor sobre el parqué.

Sus estadísticas terminaron siendo de lo mejor en cancha: 23 puntos, 9 rebotes en 29 minutos, solo empañadas por su 1 de 5 en triples. Su repertorio en ataque empieza a ser ingente, con stepbacks varios, tiro en suspensión tras bote y en carrera, lanzamiento desde lejos, penetrando… y, sobre todo, siempre generando situaciones de ventaja que le habilitan a él mismo o a sus compañeros a anotar más fácil. Es un generador, además de un ejecutor de alto nivel en ciernes. Una cualidad que se suele localizar solo en los grandes jugadores de la NBA.

Regalo de oídos de Embiid

“Es un jugador especial. Va a ser genial durante muchos años”, dice de él un Joel Embiid que no acostumbra demasiado a regalar orejas rivales pero que sí lo hizo con Tatum al término del Boston-Philadelphia. Además tenía motivos para no haberse bajado así los pantalones, ya que Tatum demostró no amilanarse ya ante un gran jugador —en todos los sentidos— como Embiid y el pívot podía haber guardado su pique. En un cambio defensivo, ambos quedaron emparejados y, conociendo a Joel, seguro que alguna dedicatoria picante salió de sus labios; Tatum no se arrugó penetró y anotó una gran canasta, encarándose después con el superado Embiid.

Jayson Tatum fue el mejor sobre el parqué en unos Celtics que van atestados de talento. Cuando ni Kyrie Irving, Gordon Hayward y Al Horford fueron determinantes en ataque (26 puntos entre los tres) sí lo fue el jugador de todavía 20 años.

Emparejado con Ben Simmons en muchas fases de partido, eso no le impidió ser efectivo y letal cuando tocaba la pelota. Recordemos que Simmons (2,08 de altura) es un jugador más grande y fuerte que Tatum (2,03), y además se supone que la defensa del point forward de los 76ers irá in crescendo respecto a la pasada temporada. Pero tal detalle no impidió que el TD Garden fuera el patio de recreo particular para Tatum.

Danny Ainge y Brad Stevens, seguramente, lo sabrían. Hicieron creer al mundo que su proyecto estaba sostenido por un Big Three, con Irving, Hayward y Horford como estrellas principales. En lo que nos engañaron es en que se trataba de un Big Four, el trébol se ha convertido en póker y las estrellas de los Boston Celtics parece que esta temporada van a ser cuatro. Eso hablando de estrellas, porque el talento, como el de Tatum, es ilimitado en la plantilla del leprechaun.