Jimmer Fredette, ‘hype’ del que fue “la gran esperanza blanca”

Nada menos que 41 puntos (en 40 lanzamientos) se marcó desde las filas de los Shangai Sharks en la noche del martes ante Houston . Estallido anotador de un viejo conocido de la NBA que volvió a demostrar que si no siguió en el profesionalismo estadounidense fue porque no quiso, ya que talento posee y ha poseído desde siempre.

Siempre tuvo talento, y también una dosis bastante generosa de hype. Cuando Jimmer era solo un universitario con previsión de ronda alta del Draft 2011 (terminó saliendo elegido en el puesto número 10), algunos ya preveían que las expectativas estaban siendo demasiado grandes.

“A mí nunca me cogió ese hype. Hype, sí, era lento y estaban alucinando demasiado con él”, puede relatar años después Khalid Green, ojeador de los Nets por aquel entonces, en el podcast Bill Rhoden On Sports (vía New York Post).

La gran esperanza blanca

A toro pasado, cualquiera puede salir a hombros, ya se sabe, pero Green ahonda más en el tema del hype que precedió la llegada de Jimmer Fredette a la NBA. Tales expectativas aumentadas eran fruto, según su percepción de los hechos, de que fuera blanco; la gran esperanza blanca.

“De hecho tuve una conversación. Uno de los scouts de aquella época decía como que ‘si fuera un chico negro, a ti realmente te gustaría’. Eso fue en una reunión y yo era nuevo por aquel entonces pero le dije ‘no, no me gustaría porque no puede defender. No va a ser capaz de defender y tampoco de desplegar su tiro’, y tampoco era un jugador atlético. Yo supe lo que era. Supe que era la situación del Great White Hope (algo así como gran esperanza blanca)”, añade Green para dar su opinión de que la teoría de la supremacía de la raza blanca de los Estados Unidos se cumplía en el caso de Fredette. A su juicio, el hecho de que el escolta fuera blanco, elevaba las previsiones y expectativas de todo el mundo.

“Así es como el prejuicio intrínseco aparece, porque la gente quiere muchas veces que un chico tenga éxito para hacer un alegato en nombre de toda una raza”, seguía compartiendo el en aquel tiempo ojeador de los Nets, también un poco crecido con el paso de los años y acontecimientos.

Su legado NBA y NCAA

Jimmer Fredette ganó un porrón de premios en su último año en la universidad (Jugador del año, elegido por los principales medios de prensa, así como Atleta universitario del año para ESPN), además de estadísticas de estrella futura en su año senior de campus: 28,9 puntos por partido. Sin embargo, la NBA se le atragantó y tras cinco temporadas, solo 6,0 puntos de promedio y la misma inconsistencia año tras año, decidió irse a la liga china para volver a ser algo parecido a una estrella; como lo fue en la universidad.

Su historia es otro capítulo más de los jugadores que tuvieron un éxito desmedido como jugadores de universidad (Fredette jugó para BYU) pero que descarrilan en la transición a jugadores de profesión. Tras un año de novato en el que se vieron mimbres de su talento (7,6) en Sacramento, se concluyó que había que tener paciencia y que su éxtasis anotador (ése fue y es su gran talento) llegaría; sin embargo, siete años después el tiempo borró del mapa de la NBA a Jimmer Fredette. Al menos hasta ahora mismo.