Kyle Kuzma, candidato a príncipe prometido en Lakers

Desde el verano, tras el anuncio de llegada de LeBron James a Los Angeles, en los se inventó el aura paternalista que el ’23’ tendría para con los jóvenes hacia el estrellato. Brandon Ingram, Lonzo Ball y adquirían de golpe a un maestro por excelencia en la NBA y con ello se reducían sus responsabilidades inmediatas pero se disparaban sus posibilidades de cara al futuro a medio y largo plazo. Qué mejor aprendizaje que una estancia en las aulas compartiendo vestuario, equipo y quinteto con uno de los mejores jugadores de siempre.

La evolución de los tres jugadores (no nos olvidamos de Josh Hart pero su caso es diferente, viene de más abajo y no se espera(ba) tanto de él) está resultando diferente. Cada uno circula por un raíl distinto al de sus otros dos compañeros. Brandon Ingram (ahora lesionado) sigue progresando en su juego pero a un ritmo desacelerado. Era el gran llamado a ser la segunda estrella de los Lakers 2018-19 pero entre lesiones y demás obstáculos (el puño va y viene ante Houston), su nivel es constante y prometedor (todavía) pero no sobresaliente. Sigue añadiendo aspectos a su juego y aprendiendo nuevos conceptos. No olvidemos que tiene 21 años, le hacemos más maduro por sus tres cursos en la liga pero su margen de mejora es muy hondo todavía. Hay que seguir practicando la paciencia porque tiene pinta de estrella en el futuro; no para esta temporada como anticipaban muchos que sería la segunda pata del equipo (LeBron dijo que “es la próxima gran cosa en los Lakers”).

Lonzo, de príncipe a artesano

El caso de Lonzo Ball esta temporada es especial, pues su cometido en los Lakers cambió sobremanera con la llegada de LeBron James al equipo.

“La nueva cara de los Lakers. Te hemos escogido para que guíes a esta franquicia histórica a donde debe estar. El tipo que nos guiará a donde queremos ir”, le decía un satisfecho Magic Johnson (Rob Pelinka a su lado) tras escogerle en la segunda posición del Draft 2017. Y así fue en aquel momento, Lonzo era llamado a filas para ser protagonista de la reconquista púrpura y oro.

Sin embargo, su rol, su importancia y sus minutos (más si cabe antes de la lesión de Rajon Rondo) cambiaron de manera radical de la temporada pasada a ésta. Su usage ha descendido de 16,5 a 15,7 por ciento y desde septiembre está aprendiendo a resultar importante sin ser primera opción de manejo de balón en ataque.

Ball ha pasado de ser el príncipe prometido a un oficial más de LeBron James. Un artesano que fabrica un buen producto para su jefe. Anota menos (10,2 a 8,3 puntos) y asiste menos (7,2 a 4,7) porque el líder llegado de Ohio todo lo puede. La forma de jugar de su equipo está condicionada de manera superlativa por la presencia de James, siempre fue así. El resto juega para él y puede mejorar con él, pero nunca llegarán a su nivel de importancia.

Kevin Durant esgrimía unas declaraciones interesantes al hilo de esta reflexión. KD sostenía que las nuevas estrellas de la liga no quieren jugar ya al lado de LeBron James porque eso condiciona demasiado su progresión individual y su protagonismo en el juego. Ganarán más partidos seguramente, pero no se desarrollarán tanto como estrellas y líderes. Algo así le está pasando a Lonzo Ball.

El príncipe Kuzma

Y por último encontramos a Kyle Kuzma, de manera paradójica el que mejor está encajando desde que llegó LeBron en los nuevos Lakers. El ala-pívot (23 años) promedia 25,5 puntos (51,9 en tiros de campo y 38,7 en triples) y 8,3 rebotes en los últimos cuatro partidos. Eso durante la ausencia por lesión de Ingram. La está aprovechando (33 puntos en el último partido, ante Miami) de hecho para sumar apoyos a su candidatura de segunda estrella del equipo.

Es el único de entre los tres príncipes herederos que mejora sus cifras de la temporada pasada (17,9 puntos por los 16,1 del curso pasado). Se podría decir que es el que mejor se está adaptando al nuevo orden establecido con James como comisario; y eso es consecuencia probablemente de que depende menos de los puntos generados de manera autosuficiente (que también saber hacerlo y de manera muy acertada). Se deja arrastrar por la corriente que LeBron genera en muchas jugadas y la aprovecha para conseguir tiros de buena calidad.

 

 

A tenor de lo analizado en el primer tercio de curso 2018-19, contra lo que las opiniones anteriores a la temporada sostenían (mucho se apuntaba a Ingram), Kyle Kuzma puede ser ahora mismo el segundo jugador más importante en los Lakers. Esperemos al final de la temporada para lanzar diagnósticos sobre quién creció mejor al lado de LeBron James pero por el momento el alumno aventajado es Kyle Kuzma.

(Foto de portada Harry How/Getty Images)


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